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romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008

La mala madre

12 de Septiembre de 2013 a las 8:09

Bubok

LA MALA MADRE

 

               El rey de la Alhambra, se enamoró de una mujer que no era ni princesa ni reina. Una mujer de ojos y pelo negro, de estatura mediana, cara algo redonda y cuerpo muy bello. Era ambiciosa, con apariencia de reina pero con el corazón lleno de egoísmo y muy amantes de las riquezas.

 

               Se quedó un día embarazada esta mujer y el rey, para que en los palacios no se desatara el escándalo, mandó construir una pequeña casa junto al río Darro. Por encima del Puente del Aljibillo, en el lado de las cuevas del Sacromonte, frente a la Alhambra y más o menos a la altura de la Fuente del Avellano. Por eso, en la puerta de esta casa, sembraron jardines, hicieron algunas fuentes y respetaron unos cuantos árboles grandes que por el lugar crecían. El rey le dijo a la mujer:

- Aunque en esta casa del río vivas sola, no te faltará de nada ni tampoco nadie va a molestarte. Y aunque estés lejos de los palacios de la Alhambra y de sus torres y murallas, cada vez que me asome a una de estas ventanas, veré tu casa y me acordaré de ti.

- ¿Y no vendrás a verme nunca?

- Iré a verte cada vez que pueda pero a escondidas para que nadie nos descubra.

- ¿Y cuando nazca nuestro niño o niña?

- Seguirá viviendo en esta casa y cuando tenga la edad necesaria, haré todo lo que pueda para que sea rey o reina en la Alhambra.

 

               Nació su hijo y fue varón. En la solitaria casa del río, la mujer lloró por dos cosas hermosas y tristes a la vez: porque al fin nacía su hijo pero el corazón se le llenó de tristeza porque su niño estaba enfermo. Se lo dijeron los médicos a los pocos días y lo fue comprobando ella según el niño crecía. No hablaba, hacía movimientos extraños con las manos, la cabeza y la boca y no aprendía a comer ni era capaz de andar y jugar como los otros niños de su edad. Dijo un día al rey, el padre del niño:

- Aunque soy su madre, yo no lo quiero porque nunca servirá para rey. ¿Qué hacemos con él?

- Yo le buscaré un sitio para que lo cuiden y donde nadie sepa que es nuestro hijo.

- Pero lo que yo siempre he querido es tener un hijo rey.

- Tendrás otro hijo y otro más, si el segundo es una niña y será rey, como siempre te he prometido y tú sueñas.

 

               Se conformó la mujer y, al día siguiente, el hijo enfermo y ya casi con diez años, fue donado a una familia para que lo cuidara y guardara el secreto. Una familia pobre que vivía por las partes bajas del barrio del Albaicín y que eran buenas personas. A cambio del cuidado del niño, el rey les daba algunas monedas de vez en cuando, frutas y otros alimentos. Y la madre amiga del rey, al poco tiempo, volvió a quedarse embarazada. Dio a luz una niña y en esta ocasión, era una niña muy bella. De nuevo el corazón de la madre se llenó de alegría y más feliz era cada día al comprobar que, según la niña crecía, se parecía más y más a ella. De cara muy dulce, pelo y ojos negros, boca pequeña y sonrisa de princesa. Preguntó al rey:

- ¿Y esta hija nuestra no podrá ser un día reina?

- Podría pero lo mejor sería tener otro hijo a ver si nace un varón.

Y la mujer volvió a quedarse embarazada. Nació su tercer hijo y en esta ocasión también fue una niña. Mucho más pequeña que la primera y, entristecidos, la madre y el rey confesaban que no era bella. No tenía el pelo moreno ni los ojos eran bonitos ni la boca ni cara. Por eso la madre, poco a poco le fue dando menos cariño y, en cambio, sí adoraba y mimaba mucho a la hija mayor. Y cuando estaba a solas con ella, le decía:

- Un día seguro que serás la reina de la Alhambra.

- ¿Y también podré tener un hermano que sea rey?

- Tienes un hermano mayor que tú que nació hace ya tiempo pero que es mongólico. Retrasado mental casi por completo y por eso no podrá ser rey.

- ¿Y dónde vive este hermano mío?

- Algún día, cuando pase el tiempo, te lo diré y lo conocerás.

 

               Y un día, un hombre solitario que era conocido en todo el barrio y en la Alhambra por su fama de bueno y sabio, pasó cerca de la casa de la mujer del río. Vio a las niñas jugando y se paró con ellas. Éstas, enseguida quisieron hacerse amigas del hombre porque intuyeron que era bueno y jugaron con él. También al día siguiente y al otro hasta que una mañana, la hermana mayor dijo al hombre del zurrón, que era el apodo con que todos los conocían:

- Nosotras tenemos un hermano que es mongólico y que nunca hemos visto. ¿Tú sabes algo de él?

- Lo sé todo y también conozco a tu hermano y sé dónde y con quien vive.

- ¿Puedes llevarnos algún día a verlo?

- Sin el permiso de vuestra madre, no.

              

               Aquel mismo día la hermana mayor dijo a la madre:

- Nos ha dicho que puede llevarnos a ver a nuestro hermano mayor y yo quiero. ¿Qué dices tú?

- Que podéis ir y luego me contáis cómo está y qué os parece.

Y a la mañana siguiente, en cuanto el hombre del zurrón apareció, la hermana mayor le dijo que las llevara a ver a su hermano.

- Mi madre ya lo sabe y nos ha dado permiso.

Entusiasmado se mostró el hombre y al poco, se les vio a los tres bajar por las calles y llegar a la casa donde el hermano enfermo. Llamaron a la puerta, donde con la familia el hermano vivía y enseguida abrió una mujer algo mayor. La saludó el hombre del zurrón y le dijo:

- Estas son las hermanas del joven que cuidas tú y vive aquí en tu casa. Nunca en su vida lo han visto y ahora la curiosidad y la ilusión se las comen por dentro. ¿Nos das permiso y nos presentas a este joven?

Durante unos segundos, la mujer mayor miró y observó detenidamente al hombre del zurrón y a las dos hermanas y luego habló y dijo:

- Podéis pasar y esperáis un momento en estos bancos del jardín. Lo llamo enseguida y os lo presento.

 

               En el pequeño jardín que la mujer tenía en su casa del río y barrio del Albaicín, los tres aguardaron la llegada del hermano. Lucía en esos momentos un sol muy brillante que refulgía sobre las torres de la Alhambra al levante y sobre la alta colina. Dijo la hermana mayor al hombre del zurrón:

- Mi madre quiere que un día me case con uno de los príncipes que vive en esos palacios.

- ¿Y tú eres amiga de algunos de esos príncipes?

- No conozco a ninguno pero el día que me caseré, seré amiga de todos y mi madre será reina.

- ¿También tu madre va a casarse con algunos de los reyes que viven en la Alhambra?

- Ella, algunas veces dice que sí y otras veces se lamenta que mi hermano haya nacido mongólico.

Y en estos momentos, el hombre del zurrón y la hermana mayor, guardaron silencio. Frente a ellos y por entre unos rosales en el fondo, se abrió una puerta. Apareció la mujer mayor y detrás de ella, un joven alto, de pelo negro y hombros y espaldas anchas. Caminaba muy sereno y, mostrando cierta timidez, miraba expectante.

 

               Cuando ya estuvo frente a las niñas y el hombre del zurrón, la mujer mayor dijo al joven:

- Esta muchacha dice que es hermana tuya y por eso viene a verte.

Durante unos segundos el joven miró a la niña y luego se dirigió a la mujer mayor diciendo:

- Yo nunca tuve hermanos.

Y al oír estas palabras, ninguno de los presentes supieron qué hacer o decir. Pasado un rato, sí la mujer comentó:

- Nunca viste ni a tus padres ni a tus hermanos pero esta joven afirma lo que ya te he dicho.

Y ahora fue la hermana mayor la que habló aclarando:

- Es cierto, yo y esta niña que me acompaña, somos tus hermanas.

- Mi padre, yo no sé quién es y mi madre, sí es esta mujer que me acompaña. A ti y a esta pequeña que hay a tu lado, no os he visto nunca.

Dijo el joven como enfadado al tiempo que daba media vuelta y, cogiendo la mano a la mujer mayor, se retiraba hacia la puerta por donde momentos antes había aparecido. Pidió disculpas la mujer y, solo unos minutos más tarde, el hombre del zurrón y las niñas salieron de la casa.

 

               Por las calles caminaron de regreso y cuando llegaron a su casa, enseguida contaron a la madre lo que habían visto y oído. Escuchó ella el relato y su corazón se lleno de tristeza. Preguntó al hombre del zurrón:

- ¿Por qué él no quiere ser mi hijo ni tiene por hermanas a estas niñas?

Y el hombre del zurrón, secamente le dijo:

- Tú y el rey de la Alhambra, habéis hecho mal las cosas y el cielo, siempre, siempre, escribe derecho con renglones torcidos.

- ¿Quieres decir que este hijo mío, sano y fuerte como me estáis diciendo, nunca será rey?

- Parece que él no lo quiere porque en el mundo en que vive, es feliz y libre. Quizá intuya que no hay que pedirle más cosas a la vida.

 

               Y cuenta la historia, que el rey de la Alhambra y padre del niño con deficiencias mentales, pocos días después, murió en la guerra cuando luchaba en una batalla. La mujer de la casa del río, enfermó y cada día se sentía más desgraciada y la hija mayor, nunca fue ni princesa ni reina. Se casó con quien nunca había soñado y fue pobre e infeliz. En cambio, el joven que de pequeño había sido abandonado por su madre, siguió cada día más libre, sano y fuerte. Y con la familia de la casa junto al río, era más que feliz con solo pasear por el jardín de la casa donde se había criado, observar a la Alhambra sobre la colina y contemplar las claras aguas del río. De vez en cuando, a la mujer que lo cuidaba y que él llamaba madre, le decía:

- Ser rey o reina, debe ser lo más triste y aburrido del mundo.  

 

carlosmaza
Mensajes: 3.029
Fecha de ingreso: 16 de Noviembre de 2008
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  • 12 de Septiembre de 2013 a las 10:55

Una bonita historia con una confortadora (aunque quiz algo irreal) moraleja final. Por cierto, el trmino "mongolismo" suena anacrnico. Encuentro esta informacin: "Cuando en 1886 J. Langdon-Down, se propuso realizar una clasificacin tnica de los idiotas, describi un tipo de deficiencia mental congnita, que diferenciaba fcilmente de las dems por los peculiares rasgos externos de los pacientes: tenan la cara achatada, los ojos oblicuos, la nariz pequea y las mejillas redondeadas. Por su similitud con la raza monglica les denomin idiotas monglicos y aunque desde entonces se ha venido conservando este trmino, se utilizan tambin otros como son los de sndrome de Down o anomala de Langdon-Down".

Tal vez los trminos "cretino" o "idiota" seran ms acertados para la poca.
romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008
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  • 12 de Septiembre de 2013 a las 19:44
Carlos, gracias por tu comentario y tendré en cuenta tu observación.
   
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