
LA MARIPOSA
Los mediocres en inteligencia y valores humanos, siempre intentan destruir a los que son más sabios y buenos que ellos.
La hermana mayor, ya estaba para cumplir los dieciséis años, lo quería mucho. No sabía ella si como amigo o porque en el fondo estaba algo enamorado de él. Por eso, aquella hermosa mañana del mes de agosto, le dijo a la hermana pequeña:
- Le obligan a que se vaya de su casa, de este barrio y de Granada y esto me entristece mucho. Pienso que lo estará pasando mal y por eso se me ha ocurrido algo.
Y la hermana pequeña, aun todavía no había cumplido los diez años, le preguntó:
- ¿Qué es lo que se te ha ocurrido?
- Hablar con la dueña de la casa del jardín con fuentes y cipreses y decirle a él que venga ahí y se encuentre con nosotros.
- ¿Y eso para qué?
- Para estar con él un rato largo antes de que se vaya y que nos cuente cosas. Podemos, de este modo, consolarlo y darle ánimo al tiempo que disfrutamos de su compañía
Estuvo de acuerdo la hermana pequeña y en aquel mismo instante, fueron a la casa del jardín con fuentes y cipreses. La majestuosa casa casi palacio, alzada en las laderas bajas del Albaicín y besada en todo momento por el sol y las nieves de Sierra Nevada. Y como la dueña de este bonito palacio era muy amiga de las dos hermanas, en cuanto supo lo que pretendían, les dijo:
- El jardín de mi casa, sus fuentes, árboles y sombras, podéis disfrutarlo como si fuera vuestro.
Y la hermana mayor comentó de nuevo:
- Es que nos da pena que se tenga que marchar de esta manera siendo tan buena persona y amigo nuestro. Queremos aprovechar este encuentro para decirle algo muy importante y, al mismo tiempo, pedirle que nos enseñe por qué de aquí lo destierran.
Y la mujer dueña del palacio, simplemente dijo:
- ¡Lo entiendo!
Se lo dijeron a su amigo y a la mañana siguiente, en compañía de la dueña del palacio, los tres se encontraron en el mismo centro del jardín. Justo al lado de la fuente de mármol que derramaba sus aguas en una pequeña alberca. Le preguntó la hermana mayor:
- ¿Y qué es lo que has hecho para que los importantes de la Alhambra se enfaden tanto contigo?
- Tienen miedo que un día se hagan realidad las cosas que sueño.
- ¿Y qué cosas son esas?
Con mucho interés, la dueña del palacio y la hermana pequeña, observaban y esperaban con impaciencia a que el joven respondiera a la pregunta que la hermana mayor le había hecho. Y el joven dijo:
- Siguiendo el curso del río Darro, a no mucha distancia de aquí, hay un pequeño bosque muy curioso. Son encinas no muy grandes, de troncos y ramas retorcidas y añosas. Hace tiempo iba yo por allí y por entre los árboles de este curioso bosque, vi zigzaguear a una bonita mariposa, color verde, oro y negra y con pequeños rabos al final de sus alas. La observé durante un rato y enseguida imaginé lo bonito que sería poder volar como esta mariposa, remontando a las copas de los árboles, coronar la gran colina de la Alhambra e incluso, surcar el aire por encima de las altas torres de estos palacios. Pensé hacerme amigo de esta original mariposa y después de observarla y darle confianza, se vino a mi lado, revoloteando de acá para allá y como interesada en mí. Al poco me vine de este lugar de las encinas.
Pero cual nos ería mi sorpresa cuando al día siguiente me encontré a esta mariposa revoloteando por entre las ramas del granado que crece en huerto que mi padre tiene junto al río. La llamé, jugué con ella, le pedí que alzara vuelo hacia la Alhambra y al verla surcar el aire tan llena de elegancia y libre, me imaginé agarrado a su cuerpo, observando todos estos lugares desde las alturas y casi dueño de la tierra. Y me puse a soñar un sueño que quizá nunca se haga realidad pero que me pareció grandioso, lleno de emoción y bello. Alguien en la Alhambra se enteró de estos juegos míos con la mariposa y las fantasías que se me ocurrían y un día llegó a mi casa un enviado del rey que me dijo:
- Por expreso deseo de su majestad, debes presentarte mañana mismo a primera hora en los palacios de la Alhambra.
- ¿Para qué es necesario que haga esto?
- Ya te lo dirán cuando estés allí.
A primera hora, al día siguiente, me presenté en los palacios de la Alhambra y me recibieron unos señores muy serios, decían que sabios y muy cultos. Me dijeron:
- Hemos oído hablar mucho de ti, de tu amiga mariposa y sabemos que sueñas cosas estrambóticas. No es posible que un día sobrevueles las torres de la Alhambra pero como esto sería muy peligroso para nosotros por el gran poder que tendrías sobre todo estos lugares, queremos hacerte una prueba.
- ¿Qué clase de prueba?
- Te mostraremos algunos problemas complejos de matemáticas a ver si eres capaz de resolverlos.
- Pues lo que ustedes quieran, señores.
Me mostraron los problemas, me dieron papel y pluma para escribir, me puse a estudiarlos y al rato ya los tenía resueltos. Se los entregué, los miraron muy despacio y entre sí oí que comentaban: “Su sabiduría es mucho mayor que la nuestra. Este joven cualquier día es capaz de inventar algo extraño que no está al alcance nuestro y crear un peligro real para la vida del rey y la estabilidad del reino”. Después de estos rumores entre ellos, uno se aproximó a mí y me dijo:
- Lo sentimos pero eres un muchacho muy peligroso. Por ahora, vamos a dejarte libre pero serás desterrado de tu barrio y de Granada.
Detuvo en este punto su narración el joven y al notar que tanto la hermana mayor como la pequeña y dueña del palacio lo miraban como esperando un punto y final, de nuevo habló y dijo:
- Mañana mismo tengo que irme de aquí y en este momento, puedo enseñaros algo.
- ¿Qué es?
Preguntó enseguida la hermana pequeña.
Con un silbido en forma de suave viento, el joven llamó a la mariposa. Surcando el aire apareció desde las aguas del río Darro, revoloteó por encima de ellos y luego se posó en las ramas de un rosal cerca de la fuente. Comentó el joven:
- Yo ahora puedo ordenar a esta mariposa que alce vuelo y que se eleve y eleve hasta coronar las torres de la Alhambra. Y vosotras, si cerráis los ojos y os agarráis a las alas de esta mariposa, podréis veros surcando el aire y observarlo todo de esas alturas. Parece un sueño fantástico pero no imposible y por eso sé que viviréis una experiencia maravillosa y única.
La hermana menor, viéndose ya dentro de este sueño y viviendo la emoción, dijo:
- En este viaje, yo quiero ir cogida de tu mano. Y luego, cuando nos cansemos de verlo todo desde allá arriba, volvemos otra vez a este patio, junto a este jardín para compartir la aventura con esta amiga nuestra.
Al día siguiente por la mañana, el joven salió de su casa escoltado por militares, recorrió las calles del barrio y unas horas después, se alejaban por las llanuras en la dirección en que se pone el sol. Acompañando el cortejo, de vez en cuando se veía a la mariposa revoloteando por el aire. La hermana mayor, abrazada a la mujer dueña del palacio del jardín con fuentes, lloraba por él mientras lo perdía de vista. Cuando aquella noche dormía, Soñó con su amigo y en un momento de este sueño, se vio a sí misma, al joven amigo y a la hermana pequeña, agarrados al lomo de la mariposa y surcando el aire por encima de las torres de la Alhambra. Al descubrirlos el rey atravesando los cielos por encima de sus palacios, asustado dijo:
- Hay que acabar con esta fantasía porque supone una gran amenaza.
Pero como sucedía en sueño, ni el rey ni sus súbditos pudieron hacerle daño.
Desde aquel día y hasta hoy, de vez en cuando y muchas personas, dicen que tienen sueños parecidos a éste. Que se ven surcando los aires con la libertad y elegancia de una mariposa y ni los reyes más poderosos de la tierra ni absolutamente nadie pueden hacer nada para evitarlo.