Reconozco que comencé a leer este libro en diagonal, pues pretendía hacer un ejercicio de crítica, pensando más en mí que en la autora del mismo y algo ocurrió. Ante todo decirle a su autor que la primera impresión fue bastante negativa porque no se ha preocupado mucho del impacto que en el lector se produce cuando de comienza un libro y ve sus páginas cargadas de letras. Me explico: está “diseñado” con enormes parrafadas sin puntos y aparte, lo que da la impresión de “tocho infumable”. Por otro lado, no solo no usa con frecuencia el punto y aparte, lugar en los que los lectores acostumbramos a: Encender un cigarrillo… tomar aire… releer alguna parte que no quedó clara…, en definitiva, tomar un descanso en la lectura, ya que son puntos de referencia. El problema está en que su autora lo agudiza al “incluir” los diálogos ( también usados para “aligerar” la “densidad” del libro) dentro de la narración, como si fuese un pensamiento del actante. Y así pensé que lo había escrito hasta que me di cuenta que estaba en un error: Es la forma personalísima de la autora de escribir. A mi no me gusta porque densifica mucho la lectura.
¿Qué ocurrió? Pues que la idea, el tema, el hilo conductor, me cogieron y no me dejaron seguir leyendo al sesgo; tuve que empezar de nuevo y leer despacio, ya que el libro empezaba a merecerlo. Al hacerlo me he encontrado con otra curiosa forma de escribir: Introduce frecuentemente expresiones que para mí son auténticamente desconocidas, pero que me sorprenden por que son muy “expresivas”: “arrancar a los demás diálogos cinematográficos de recuerdo inevitable” o, “ella no había dicho a qué opositaba” en vez de “a qué jugaba”, o, “Había despedido esa misma semana a Alicia”, en vez de “ había dejado a Alicia..” o, “Estuvieron un momento con los labios como pinzas…” que no entendí, o, “la aventura de vivir en otras geometrías”, esta la supongo; y seguiría eternamente porque así está escrita toda la novela.
Por otra parte debo decirle a la autora que hay que pasar le herramienta de ortografía y gramática antes de autoeditar, pues somos nuestros propios correctores de estilo y a mí, ya lo he comentado, un texto limpio de faltas me alegra la vista y me incita a pensar que su autor es meticuloso con su trabajo y se preocupa de mi fácil lectura.
Poco más puedo añadir por el momento. Aun voy por la página setenta y dos, y por ahora, aunque el texto es muy denso, me va gustando, pero quería dejar alguna referencia a su autora.
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¡Ejem! Tanto entusiasmo. En fin, pediría un adecuado despiece de la obra en cuestión, valoración del número de páginas, capítulos, exordio, introducción y notas. ¿Cabe aplicarle el concepto de relato? ¿Se considera novela? ¿Por qué la obra empieza con una palomitera de pelo azul y acaba con un perro llamado Kierkegaard? No lo entiendo. |
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Querido Incongruente: Los santos son testigos del afecto que te tengo; más aún después de ese cinco que has tenido el detalle de darme (y que agradezco infinito). Espero, pues, que no te tomes a mal la pregunta que voy a hacerte y que nace de otro post: tu comentario al libro de Bizarro. Incong... ¿tú te has leído Días de Humo, pendejo? ¿O le has echado un ojo al principio y luego le echaste un ojo a lo del perro y me la has metido doblada, sabe dios con qué intenciones (aviesas, eso seguro)? Porque... Días de Humo no está escrito en primera persona. Tiene una narrador extraño (omnisciente no es la palabra pero, de existir alguna, si alguien la sabe ése eres tú), que salta de una cabeza a otra, contando las cosas desde el propio personaje; pero no está escrito en primera persona. O quizá es que da la impresión de que sí lo está... ¡Hala! Otra duda existencial... La Teniente |