Bueno, ya podéis empezar a mandarme micros, desde ya hasta el jueves, día 20 a las 22h.
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Dios 'Yo soy el amo y no hay más que hablar. Inventé el mundo y todas las criaturas que lo habitan, tengo derecho a hacer lo que se me antoje con todos ellos sin dar explicaciones. Mato a éste, hago desgraciado a ése, asquerosamente rico a aquél… y ahora un tsunami porque me apetece ver cómo lo arrastra todo. Soy el amo, que nadie lo dude'. —¿Qué tal llevas la novela? —De puta madre. |
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El rey -Pero... -¡A callar! Juan bufó y se puso detrás de él, en su sitio de segundón. Odiaba que le tratara así, pero desgraciadamente Ricardo era el mayor y eso hacía que siempre fuera el cabecilla del juego "Sigue al líder". |
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Ya estoy harto -”Yo soy el Amo del Calabozo”-dijo con voz y gestos burlones el arquero- ¿Qué clase de título es ese? ¿Quiere que le alquilemos el calabozo o qué? Aparece por la mañana, dice un enigma y nos metemos en un lío y luego, cuando estamos resollando tras escapar, aparece para decir: “Os lo dije”. Podría aparecerse detrás de Venjer y apuñalarle por la espalda, bueno, por el talón, porque no levanta medio palmo del suelo. Puto enano patilludo ¿No decís nada?-preguntó a sus compañeros que lo miraban atónitos con la boca abierta. |
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La tumba de Userhat Yo soy el amo, Userhat el Valiente, Jefe del nomo de Hierakómpolis. Cuando la tierra lloraba hice marchar el arado. Cuando el pueblo decía: ¡quiero pan!, le di trigo, y así me decían: Tú eres nuestro señor, nuestro jefe. Ahora, gran Señor Re, cuando mi tiempo se acaba, haz que la noche me abrace, que los dioses me protejan. Soy el niño que implora por su eternidad junto a ti, el pobre que nada tiene sino el recuerdo del Valiente que fue. ¡Con el resplandor de tu Ojo como protección, ten piedad de mí! ¡Guárdame un sitio a tu lado! |
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Ley de vida - Yo soy el amo de todo esto.- Dijo él, señalando orgulloso toda la finca con la mano. -Lo sé.- Dijo ella sonriéndole con ojos picaruelos, anudando en su dedo índice el brillante collar. Los niños mientras tanto, jugaban en la piscina recién estrenada. Él solo quería que los niños se cansaran de jugar y se fuesen pronto a dormir. Ella comenzaba a tener dolor de cabeza. |
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Por encima del bien y del mal Yo soy el amo. Eso era lo que él decía cada vez que la golpeaba; para que no se le olvidara a quien debía sus sustento y su felicidad. Porque, sin él, ella no era nada, poco menos que basura. Así que se le ocurrió probar si también era amo de la vida y la muerte, si lo era, el veneno en la comida no le haría ningún daño. |
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Enajenación ¾Yo soy el amo. ¾Vale. ¾Oye, lo digo en serio. ¾Sí, ya. ¾¡Que aquí mando yo, cojones! ¾Pues manda, hombre, manda. ¾A ver, la rata gorda de la derecha, que deje de mordisquear ese mendrugo. ¾No parece que te obedezca... ¾Si no estuviese atado con estos grilletes se iba a enterar la rata esa... ¾Lo ves. ¡Ni mandas tú ni la ostia! ¾Bueno, el pobre animalillo no debe entender nuestro idioma. ¾Será eso. ¾¡Seguro! Aquí yo soy el amo. |
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No digas tonterías - ¿Yo soy el amo? Ja ja ja sí, el amo ¿Y de qué me sirve? ¿Cuántas veces me he preguntado esto? Yo entro el primero, me voy el último. Pago las nóminas y las letras y cuando el trabajo se atrasa, yo doy la cara con el cliente y si no hay clientes, yo respondo ante el Banco. Es lo que hay, cuando algo no va bien, tú dices «pregunta al amo» y soy yo el que no duermo por las noches. Así que no me llames amo cuando hables de mí. Me siento más como un esclavo. |