«Sobre aquellas estacas de madera»
Presentación de micros, mediante mensaje privado a mi misma mismidad,
desde ya hasta el jueves, 8 de noviembre a las 22:00 horas.
Votaciones: desde entonces hasta el domingo, 11 de octubre a las
22:00 horas.
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MALDICIÓN��������������� � _ Sobre aquellas estacas de madera, agonizaron los cuerpos de los dos peores enemigos del valeroso Príncipe de Valaquia. Las eligió más tarde, para formar este crucifijo que presidió durante siglos el lecho donde dormía y donde reposará su alma por el fin de los tiempos. _ ¿Crees que aún habrá manchas de sangre? _ Quizá… pero nadie se ha atrevido aún a bajarla de la pared. Y el grupo se encaminó hacia la siguiente habitación, mientras dos luces rojizas observaban desde lo alto. |
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El convite � Sobre aquellas estacas de madera clavadas alrededor del fuego, vi asándose las piernas y costillares de mis desventurados hijos. Aquel que cariñosamente les alimentaba y protegía, ya se ve con qué intención, les dio muerte esta mañana, les desolló y descuartizó y ahora les está devorando en alegre compañía de un grupo de monstruos de dos patas como él. ¡Pobres corderitos, hijos míos! |
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Ghetto ����������� Sobre aquellas estacas de madera, las que forman la verja que rodea el pintoresco pueblo, existe una vieja leyenda. Se dice que, con ellas y a golpe de martillo, hombres y mujeres valientes lograron vencer a los vampiros, llegándolos a acorralar dentro de los muros de la aldea y que sólo la presencia de esos pedazos de madera los ha mantenido y los mantendrá a raya durante siglos. |
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Homenaje Sobre aquellas estacas de madera lanzaron a los jóvenes enamorados. El crimen de él fue amar a alguien de una posición social más elevada que la suya; el de ella, no corresponder a los intentos de seducción del obispo. La Santa Inquisición los encontró culpables ante los cargos de herejía y brujería. El pueblo entero les escupió y apedreó como buenos cristianos. Años más tarde levantaron un monumento en su honor; así de extraña es la vida. |
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El salto - Sobre aquellas estacas de madera. Miré sus puntas afiladas, imaginando a duras penas la escena. - ¿Lo encontró ella? - Oyó el grito. Miró por la ventana y lo vio. - ¿No ha vuelto nunca? - No, pero debemos tener la casa como si fuera a hacerlo, así que ponte a limpiar, que para eso nos pagan. Casi pude verlo, borracho, contento después de la juerga. Sin encontrar la llave, no queriendo despertar a su madre, intentando saltar la valla. Vi su retrato sobre una cómoda. Sonreía, los años no pasaban para él. |
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El arte de los mitos Sobre aquellas estacas de madera yacía su sepulcro, vacío.Nunca nadie osó abrirlo. Ni siquiera tocarlo. Pues, ¿quién se atrevería a profanar la sepultura de un ángel, del mismo que logró sacarles de la oscuridad incluso tras perder sus alas y poderes celestiales para luchar como un mortal? Nadie. Y pobre del que se atreviera. , se justificaban los más audaces. , le rebatían los fieles. Quién hubiera adivinado que, su ángel, cayó bajo un diluvio torrencial que azotó el pantano donde vivía. |
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Guerra insaciable Sobre aquellas estacas de madera los carroñeros disfrutaron de un festín. El pobre niño que, jugando inocentemente en el bosque, había caído en la trampa, era la última presa de un conflicto muy distante en el tiempo. Las estacas como las fauces de guerra dieron un bocado más de inocencia. Sobre aquellas estacas de madera, la guerra, insaciable, vivió un día más, arrebató una vida más, avanzó un paso más. |
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La granja Sobre aquellas estacas de madera, unos cuervos. En el negro tejado, la chimenea humeante. En la tierra, un hombre apretando sus manos contra su sexo y retorciéndose de dolor. Junto al hombre, sangre. Sobre la paja del establo, la amante muerta, con la cara desfigurada. Y escondida en el sótano, una mujer asustada, con unas tijeras en una mano y el pene de su marido en la otra. |
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Aberración Sobre aquellas estacas de madera y después sobre el seto. A través del prado y luego vadeando el río. Saltó, corrió, volvió a saltar y volvió a correr. Voló hasta que el sol tiñó, también de rojo, el horizonte. El que mata a los de su sangre es maldito por los dioses. El encarnado amanecer comenzó a lanzarle sus ardientes besos. Alzó las manos para protegerse. Lamió ávido los restos de su humanidad antes de cavar una tumba donde aplazar el juicio divino. El que se bebe a los de su sangre no merece la paz de la muerte. |
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Muerte incompleta Sobre aquellas estacas de madera, las cabezas que reposan ensartadas no desprenden olor alguno, no resultan atractivas para los carroñeros que sobrevuelan la escena. Tampoco son apetecibles para los hambrientos perros los cuerpos decapitados que saltan en las bases luchando por recortar la distancia que les separa de sus inalcanzables testas. |