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¡Qué bonito ver tanto movimiento, tanto comentario (y eso que no está Sacra)! ¡Así da gusto! Para poner un pequeño clavo más en la cruz de Zara (un clavo simbólico y de buen rollo, que conste), de haber podido votar, le hubiese dado mis tres puntos a "la Pepa". Gran relato, buena adecuación al tema de la quincena (me pareció muy original), un argumento bien buscado y mejor desarrollado, cargado de sentimientos oscuros sacados de las cloacas de la psique humana. ¿Hace falta explicar por qué la Pepa castiga a todo el que depende de ella? No lo creo necesario, el relato se sostiene perfectamente sin saber las razones de la protagonista. En mi opinión, por encima del resto. Los dos puntos hubiesen ido para “Cueste lo que cueste”. Y sólo dos por lo que se ha comentado de la adecuación al tema, la veo pero de refilón. Sin entrar en detalles, al texto le falta rodaje para ser grande (como muchos de los que he leído aquí de Carlos). La historia es algo confusa y, por momentos, y aunque está bien conducida, todavía lleva la L de novato. El punto restante hubiese estado entre “Jackson” y “Máscaras”. El primero, me parece un capítulo de algo más grande, un buen enganche pero que no acaba de funcionar como relato independiente, a parte de que le hace falta una buena mano de chapa y pintura para pulirlo y adecentarlo. “Máscaras”, en cambio, me pareció mejor como relato pero muy confuso en su desarrollo, a pesar de que la idea es sencilla (o lo que yo entendí, así me lo pareció: un púgil que se ha quedado con la gloria del campeón que pudo ser y no fue y que, al final, resultó ser un fraude y un tongo), la cosa me pareció demasiado farragosa. Últimamente, no le cojo el puntillo a David en los relatos (en los micros, sí), es como si hablásemos variantes del mismo idioma. Raro, raro. “El monstruo sin nombre” no me parece un relato, sino un resumen, un esquema de los que te haces para después desarrollar algo más largo. Creo que hubiese funcionado mejor si se hubiese centrado en un hecho o una época, tal y como se anunciaba en los “créditos”, o sea, el primer párrafo en el que se habla de exámenes. Pensé que iba a leer un relato de adolescentes y me encontré, en dos minutos, con el protagonista enterrando a sus padres ancianos. Raro también. Aún así, no es mala historia. Bien desarrollada podría dar para una novela más que correcta. “¿Impostor o impostado?” ahondaba también en las alcantarillas del comportamiento humano, con un paralítico que no lo es y que usa su aparente condición para vengarse y hacer “pupita”. Buena idea (algo vista, todo hay que decirlo) pero con un desarrollo extraño, con esa escena del juicio que me recordaba a tantas y tantas películas de sobremesa de domingo y que me hacía, automáticamente, perder el interés. Pero, vamos, serán manías mías. |
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Pido perdón al autor de este relato al que le di un voto, pero me confundí y posteé los comentarios de otro. Mascaras: Comentarios: Señor autor, perdóneme si soy demasiado contundente y drástico en mis comentarios, pero es que esto es un concurso de relatos cortos y, aunque sea pesado en mis reiteradas opiniones, un relato corto, aparte de tener, como esqueleto literario que lo diferencia del resto de géneros, introducción, nudo, desenlace e hilo conductor, debe ser escueto; como una especie de resumen de una historia mayor. Por tanto, todo lo que se escriba en un relato que no pertenezca a ninguno de sus componentes esqueléticos, sobra. Comentemos su introducción. Consta de ciento ochenta y nueve palabras, de las cuales, en mi opinión, solo aportan algo al relato las siguientes: “Aquella artificial niebla acudió a recibirme y me envolvió con su olor a tabaco rancio y a sudor; Eché un vistazo al local, mis pies recorrieron los últimos pasos del día y me abandoné sobre la banqueta; mientras el resto de “inquilinos” se arremolinaba frente al televisor para ver a los Giants, me sumergí en los recuerdos de quince años atrás.” Del resto del relato, pienso lo mismo, le sobra mucha parafernalia innecesaria. Estoy de acuerdo con algún comentario que le han hecho sobre saber mucho sobre combates de boxeo y de su trastienda. Estoy de acuerdo, sí, pero esa no es la justificación del relato. Lo que más me importa de este relato es que tiene todos los ingredientes necesarios para haber escrito un muy buen relato, como para haber ganado, pero entre la parafernalia, que le sobra, y la desunión con el tema propuesto, pierde demasiados votos. Por otro lado, no queda claro quien es quien, casi hasta el final, lo que hace el relato demasiado enrevesado. Yo no he logrado encontrar ni al impostor ni la impostura, a no ser que el autor se refiera al tongo del combate. En mi desconocedora opinión de lo que es bueno o malo en literatura, pienso que este relato, más condensado y con un poco más de claridad, podría haber ganado el concurso. |
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¡Ay! Un directo a la mandíbula y... en la lona caí. 1, 2, 3, 4... La confusión es buscada porque al "prota" le pasa lo que a Dinio, aunque en su caso no es la noche lo que le perturba. Y no me gusta aclarar lo que escribo, pero... ahí va: el impostor es el propio Jimmy, "El expreso de Nebraska". "Murió" porque dejó de ser el mismo para fingir ser otra persona. Se odiaba a sí mismo. Hay alguna "pista" escondida que creí que lo aclararía, pero no fue así.
Me apunto apunto la "colleja" sobre la parafernalia. Y muuuuchas gracias a todos por comentar. P.D.: Me he prometido no derramar sangre en el próximo relato. ¿Lo conseguiré? Creo que no, es una... manía que tengo. Jejeje. |
| Me alegra que comentes eso, Elcubo. Perdona mi comentario, yo no tengo mucha idea de esto y lo hago solo por aprender. Sin embargo, cuando has escrito que no te gusta explicar la intencionalidad de tus escritos, lamento decirte que no estoy de acuerdo. Aunque pocos lo crean, debemos saber que tanto escribir como leer es necesario aprender. Pues, si tú no acostumbras a explicar tus escritos y, además, confiesas que eres de los que les gusta dar vuelta y media a tu narrativa, para que al lector le cueste entender lo que escribes, entonces nunca aprenderemos a leer. Debes dar las explicaciones, después de los comentarios, ya que es la única forma de entender lo que has escrito, y aprender a leerte. Ya ves, y esto parecía tan sencillo. Un saludo y me alegra conocerte y que te hayas tomado mis comentarios de buena forma. Nunca, por muy duro que parezcan mis comentarios, repito, nunca llevan mala intención, solo pretendo aprender, aun a la edad que tengo. |
| Hola, Randwot, me alegra conocerte. He de decirte que no estoy de acuerdo con que tú nada sabes de críticas técnicas. Yo aun sé menos que tú, pero, como mi intención es aprender, cuando intento hacer una crítica técnica, antes me "empollo" los tecnicismos y luego escribo la crítica según mi criterio. Es la única forma que tenemos para aprender. Además, aprender a comentar técnicamente un escrito nos ayuda a aprender a escribir mejor, pues, aunque no lo aprendamos todo de golpe, poco a poco se van quedando los temas en la memoria y a medida que vas escribiendo, estos temas te van ayudando a mejorar la sistemática de la escritura. Es por ello por lo que yo comento técnicamente, aunque sepa aun menos que tú. Me alegra leerte. Un saludo |