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Foro para escritores de Bubok

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jpiqueras
Mensajes: 2.804
Fecha de ingreso: 9 de Julio de 2009

¿Qué le habéis hecho a los foros?

14 de Junio de 2012 a las 22:25

Pues eso, ¿Qué pasa con los foros? ¿Por qué ese formato? Es más confuso, complicado y se ha perdido fluidez en el seguimiento de los hilos.

¡Volved a dejarlo como estaba!

Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo?

rafaelvega
Mensajes: 4.440
Fecha de ingreso: 2 de Agosto de 2012
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  • 15 de Junio de 2012 a las 23:37
cita de bizarro A todo esto, yo los últimos 15 posts solo los veo en la página de inicio, no en esta, por ejemplo. ¿Eso era así antes? 
(dios, dadle 50 pavos a un chaval que testea una edición beta, jajaja)
No es cuestión de quitar o no, se hizo un hilo de que cosas gustaría tener y quitar en el foro y hemos hecho lo que han pedido en ese hilo.
Y los 15 post aparecen en la pagina de inicio y en las paginas de foros, no en los hilos.
saludos,
zarax
Mensajes: 2.184
Fecha de ingreso: 14 de Enero de 2009
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  • 16 de Junio de 2012 a las 11:10
Me gustaría saber qué usuarios han hecho esas peticiones y cuántos.

Buenos días Rafael. Ayer te sugerí que deberías entrar a la web como usuario y utilizarla como hacemos nosotros. No un día, sino varios. Entonces verías cuáles son los problemas que produce.

Necesitamos que EN TODAS LAS PÁGINAS haya un contador de idem. arriba y abajo (como había antes) porque eso facilita el manejo y cuando eres MdC, por ejemplo, de alguno de los concursos, lo que menos se necesita es complicaciones. Ayer pusiste esto, a petición mía, pero solo lo has hecho en esta página de quejas.

Y en fin¡ escucha a lo que te dicen los usuarios, creo que los que te avisamos de los inconvenientes, somos usuarios veteranos y queremos seguir sintiéndonos comodos en Bubok.

Feliz fin de semana.
carlosmaza
Mensajes: 3.029
Fecha de ingreso: 16 de Noviembre de 2008
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  • 16 de Junio de 2012 a las 11:25
Por mí que le den a "Restaurar sistema" volviendo al anterior. Este formato es incómodo, ineficaz y, si me apuras, hasta desagradable. No sé qué es lo que funcionaba mal en el anterior para un cambio tan drástico. Los experimentos, con gaseosa.
jennykamui
Mensajes: 349
Fecha de ingreso: 22 de Octubre de 2011
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  • 16 de Junio de 2012 a las 14:09

Y además, cuando editas para poner un título en negrita, hace lo que le da la gana. Ahora que me había hecho con el foro, me lo cambian... Ainsss!!!!


nac1974
Mensajes: 16
Fecha de ingreso: 27 de Abril de 2012
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  • 16 de Junio de 2012 a las 16:31
Completamente de acuerdo... Ahora ya no sé ni como ver cuántas visitas tengo... Vaya rollo!!!
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 16 de Junio de 2012 a las 17:33
Yo voy a seguri probando lo del copia-pega (me santiguo y cruzo los dedos, se agradecerá que hagáis lo mismo).




lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 16 de Junio de 2012 a las 17:33
Seguimos como ayer.
elmanta
Mensajes: 40
Fecha de ingreso: 15 de Abril de 2012
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  • 16 de Junio de 2012 a las 20:39

-¡Oh, dios tuyo! ¿Por qué a él? 

-¡Si yo no le pedí nada a mi...!
-Entonces... entonces si viene sin petición previa es cosa del diablo. ¡Santíguate!
-Quizá tengamos que llamar a Quememeo. A lo mejor su dios pueda hacer algo al respecto.
-¡No! To-lomeo es el hombre indicado. Su dios es poderoso.
-No sé. ¿Y si se lo preguntas a tu dios?
-Estarás de broma, el mío no me habla desde que me dieron el alta médica.
-Tranquilo. Tengo unas setas alucinógenas que son mejor que un teléfono móvil.
Y así nos salvó el gran Peroquécojohabéishecho>>>?  
 
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 17 de Junio de 2012 a las 18:46
No sé si hoy domingo habrá alguien por ahí intentado solucionar los problemas que están surgiendo con el nuevo foro. Pero bueno, si no es hoy, que sea mañana, pero que sea.
Yo sigo con mis problemas de "copia-pega", si escribo tras copiar sí que sale el mensaje completo, pero lo escrito directamente en ventanilla se coloca dónde mejor se le antoja, no donde yo lo he situado. Esto se puede ver en el hilo de los comentarios de la edición del concurso de relatos, lo que he escrito como despedida se ha puesto, ello solito sin que nadie lo haya llevado allí, tras el primer punto y aparte.

Ahora haré otra prueba aquí copiando sin escribir nada y escribiendo. A ver qué sale.

lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 17 de Junio de 2012 a las 18:48
Sin escribir, sólo copiando, mensaje vacío. Veamos qué pasa escribiendo antes de copiar.


lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 17 de Junio de 2012 a las 18:50
Que sólo sale lo escrito y no lo copiado. Veamos ahora si copio y vuelvo a escribir.

Para ser domingo… de descanso nada. Nos hemos pasado todo el día anotando los avances observados en los animalejos. Ahora en la sobremesa estamos comentando lo sucedido durante la noche y la mañana.

El manatí amazónico nos ha tenido un tiempo un poco preocupados, parecía agotado, “no me extraña, con ese trote…” ha comentado uno de los veterinarios. Pero todo ha sido una falsa alarma, enseguida ha recuperado su ritmo habitual. “¿Habremus preñez?” Ha sido la pregunta erudita del becario. Entre risas le han respondido que aún es demasiado pronto para cantar victoria, pero pinta bien.

El que sigue sorprendiéndonos con su pronta adaptación y su vitalidad es el lince ibérico. Nos ha salido todo un seductor nocturno. Según su cuidador, no es de extrañar su buena disposición, pues la hembra con la que se ha emparejado , a pesar de su juventud e inexperiencia tiene un atractivo felino que no le ha pasado desapercibido a casi nadie.

La noticia del día nos la ha proporcionado el panda gigante. Uno de los cuidadores, disfrazado de panda, ha entrado en su parcela para rellenar los bebederos; el  macho, deseoso de demostrar su valía a la hembra, la he emprendido contra él. Al principio nos hemos reído… luego, cuando hemos visto que el fieltro se teñía de rojo nos ha dado mal rollo. No hay que preocuparse, los doctores nos han asegurado que en tres meses o menos volverá a ser el de siempre. Y como le hemos dicho, “¿quién necesita dos orejas y tantos dedos?, no lo vas a notar, ya verás”.

La tortuga boba, a la chita callando, ya ha llegado a la playa y ha empezado a hacer un hoyito. Suponemos que será para desovar, pero hasta que no veamos los huevos allí no podemos asegurar nada.

El doctor Verstärker nos ha asegurado que lo del genoma va muy bien y que es posible que pronto tengamos el ansiado embrión. ¿Conseguiremos recuperar al rinoceronte negro africano? Esperamos que sea así y hemos brindado por ello con una copita de vino del Penedés, muy bueno, por cierto.

Al final no ha habido que usar los estimulantes con el gorila de montaña. Por su cuenta se ha puesto a desparasitar a una de las hembras. “Es un primer paso y ya no hay vuelta atrás” ha seguimiento. Estamos muy contentos, porque el gorila siempre nos ha parecido un bicho de lo más majo.

La sorpresa agradable nos la ha proporcionado el águila imperial ibérica, estaba embelesada con la decoración del nido y no parecía que nada más llamara su atención, pero hoy le ha enseñado “el pisito” a su  hembra. Ésta ha arrugado un poco el pico, pero no nos preocupa, los primeros pasos ya están dados y la cosa mejorará con el tiempo, seguro.

El tigre siberiano, aunque ya ha tenido un encuentro visual con su hembra, no ha ido más allá. Cupido ha debido de escuchar que está prohibidísimo disparar sobre estos animales y se lo ha tomado al pie de la letra. De todas formas los tigres son muy suyos, hay que darles un poco de tiempo. “Y siempre podemos acudir a los estimulantes, he traído garrafas y garrafas”, nos dice el jefe de la farmacia animal.

El orangután es feliz, pero no se aventura a estrechar lazos con sus hembras. No lo terminamos de entender, las monillas son realmente atractivas (para ser monas, claro). Uno de los becarios asegura que si las depiláramos seguro que el orangután se lanzaba. Le hemos quitado la botella del Penedés; no por nada, pero nos ha dado la sensación de que no le estaba cayendo bien  el vinillo.

Y siguiendo con los simios, el monillo araña ya ha fijado su atención en las hembras que andan (mejor dicho, trepan) a su alrededor.  Se ha pasado la mañana mirándolas y aunque no se ha atrevido a más, la cosa ya no es tan preocupante.

La que nos tiene un poco preocupados es la nutria gigante. Estamos analizando el agua del río artificial que hemos hecho para ella. Las nutrias son muy delicadas y todo les afecta mucho. Su cuidador nocturno nos ha dicho que durante la noche parecía que se había espabilado un poco, pero en cuanto ha salido el sol se ha vuelto a poner tristona. La veterinaria jefe no descarta el llevarla  a la enfermería para hacerle un chequeo completo.

“Y el adorable koala ¿qué?” He preguntado mientras saboreaba un delicioso helado de vainilla con nueces de macadamia. Los expertos me aseguran que el eucalipto ralentiza el metabolismo de estos animales y que no tengo que preocuparme, que esto es así. Para tranquilizarme me han dicho que están seguros de haberle visto guiñar el ojo a varias hembras. “Pero ellas también son un pelín lentas, así que habrá que esperar a que el mensaje les llegue al cerebro y lo procesen”

 

Escribo en engrita para diferenciarlo de lo copiado. Veamos si sale y dónde.
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 17 de Junio de 2012 a las 18:52
Bueno, pues parece que así sí puedo copiar. Y aquí ha salido todo en su sitio. No sé si será suerte o que en el otro hilo algo ha fallado de forma puntual.
Esperemos que todo se vaya solucionando.
Saludos.
jpiqueras
Mensajes: 2.804
Fecha de ingreso: 9 de Julio de 2009
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  • 18 de Junio de 2012 a las 9:44
Primero de todo deciros que soy jpiqueras. Y lo aclaro porque no sé que avatar o foto va a salir junto a mi texto, ni si lo hará a la derecha o a la izquierda.
Aclarado esto, me gustaría decir que dentro de tres semanas hará tres años que me registré como ususario de Bubok. Tres años en los que en ocasiones he frecuentado los foros, al principio con bastante frecuencia y respondiendo a cualquier cosa a la que yo creía que podía aportar algo con mi respuesta. Y pese a sus limitaciones llegué a dominar esto de los posts. Y ahora llega un cambio. Un cambio no es malo. Debería ser bueno, debería ser para mejorar. Yo espero que sea así. Que pasada la etapa de ensayo y error, aplicando las correcciones que sean necesarias, esto de los foros regrese a la normalidad. Porque lo de estos días no puede considerarse normal.
De todos modos me está dando la impresión de que se trata más bien de un cambio de aspecto, de algo meramente cosmético. No veo (o no he sabido ver todavía) las mejoras que lleva o ha de llevar el nuevo formato de los foros. Y mi opinión es que si se trataba unicamente de cambiar el look más valía no haberse embarcado en estos cambios.
No deja de tener su poquitín de intriga, sin embargo, y con ello su toque de misterio, el pensar: "Voy a darle ahora a -Enviar- ¿Qué pasará?
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 18 de Junio de 2012 a las 17:03
¿Cómo vamos? Voy de pruebas con mi problemilla


lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 18 de Junio de 2012 a las 17:05
Compruebo que seguimos igual, si no escribo algo después de copiar no sale lo copiado. Y en el hilo de los comentarios se sigue poniendo lo escrito dónde mejor le place. Veamos si aquí ocurre lo mismo o, como ayer, sale en su sitio.

YOLANDA.

 

                —Hola, preciosa —saludó al tiempo que se agachaba junto a Camila.

                —Hola —respondió la niña sorprendida.

                —No te habré asustado.

                —No. ¿Quién eres? —Preguntó con curiosidad.

                —Soy Yolanda. Y tú eres Camila, ¿verdad?

Camila asintió sonriendo. No conocía a Yolanda pero se sintió segura a su lado y fascinada ante su presencia. Le hubiera gustado jugar con ella, dejar que cuidara de su muñeco mientras ella hacía la compra en la tienda que estaba junto al árbol del jardín, dejaría incluso que vigilara la comida que se estaba haciendo en la cocina formada por dos baldosas que habían sobrado de la obra del baño.

                —Tienes un perro que se llama Drac, ¿a que sí?

                —Sí —dijo Camila con alegría —¿Cómo lo sabes?

                —Porque es amigo mío. Yo puedo hablar con todos los animales y algunas veces he venido a hablar con Drac.

                —¿Y qué te dice?

                —Que ya está un poco cansado y viejito.

                —Es que es muy viejo, tiene quince años y los perros con quince años son viejos; me lo ha dicho mi madre —afirmó la niña con seguridad.

                —Y es verdad. Por eso había pensado, si te parece bien, llevármelo para que pueda descansar.

                —Si no se cansa. Está todo el día tumbado al sol.

                —Claro, porque no puede moverse casi. Y cuando se mueve le duele todo el cuerpo. Si se viene conmigo se le quitarán los dolores y ya no se cansará más.

                —Pero es que yo no quiero que te lo lleves. —Camila cambió su sonrisa por unos pucheros tan infantiles como ella.

                —No sería para siempre, algún día tú también vendrías y te quedarías con él.

Camila cesó su gimoteo, se pasó la manga por la nariz y, mirando a Yolanda, frunció los labios y achinó sus ojos para mirarla de soslayo.

                —¿Cuándo? —Interrogó sin cambiar el gesto.

                —Dentro de poco. O cuando seas mayor, ¿qué prefieres?

                —¿Y mis padres?

                —Ellos también vendrán. Tienes mi promesa. Vendrán todos: tus padres, tus abuelos, tus hermanos, tus amigos… todos.

Camila se lo pensó un rato sin dejar de mirar a Yolanda. Había en ella algo atrayente. Siempre le habían dicho que no hablara con desconocidos y siempre había hecho caso. ¿Y cómo había llegado Yolanda  a su jardín?

                —¿Por dónde has entrado? —Quiso saber.

                —No he entrado, ya estaba aquí.

Camila no comprendió la respuesta, aun así se sintió satisfecha. No necesitaba comprender, a sus padres tampoco los entendía muchas veces y no por eso confiaba menos en ellos.

Yolanda sonrió y, arqueando sus cejas, señaló la olla que cocía sobre los fogones de las baldosas.

                —¡Que se te quema la comida!

                —¡Madre mía! Es verdad, si es que este niño no me deja tiempo para nada —dijo dejando al muñeco en la sillita para acudir a atender el guiso —. Lleva toda la mañana llorando, que no sé qué le pasa. Voy a tener que llevarlo al médico, yo creo que tiene oititis.

                —Otitis.

                —Eso, que le duelen los oídos, oititis.

                —Si quieres, llévalo ahora y yo me quedo terminando la comida. —Se ofreció Yolanda —. ¿Qué estamos cocinando?

                —Menestra de verduras —respondió con aire adulto —, que tiene que comer mucha verdura y no come nada, tengo que regañarlo y enfadarme para que se la coma. Yo creo que por eso está malo. Si es que…

Camila puso los brazos en jarra y meneó la cabeza ante el muñeco torciendo el morro. Una madre en miniatura riñendo a su hijo. Inmediatamente lo tomó en brazos y le dio un beso.

                —Vale, pues me voy al médico con él. Vigila la comida, que no se quede sin caldo, si ves que se va a quedar apagas el fuego.

                >>Ahora te sientas en esa silla de allí, al lado de la mesa y haces que eres la médica, ¿vale? Y le miras la garganta y los oídos y le mandas un jarabe y unas inyecciones.

                —Vale —asintió Yolanda contenta.

Yolanda diagnosticó una carencia grave de verduras al muñeco enfermo ante la satisfacción de Camila, que se sintió respaldada por una profesional tan competente. Camila, rápidamente empatizó con su hijo imaginario cuando la doctora dijo que no quedaba más remedio que acudir a las inyecciones.

                —Si a mí me duele tanto como a ti, venga no llores. Solo va a ser una inyección y ya está, ¿a que sí, doctora?

                —Sí, pero sólo si come verduras, si sigue sin comerlas tendremos que ponerle más.

                —¿Estás oyendo? —Preguntó al muñeco —. Pero ya va a comer, doctora, de verdad. 

Camila escuchó la llamada de su madre, tenía que entrar porque ya empezaba a anochecer y hacía algo de fresco. Además tenía que bañarse y cenar. Al día siguiente había cole y tenía que madrugar, había que acostarse temprano.

                —Me tengo que meter ya. ¿Te vienes? —Invitó Camila.

                —No. Yo me quedo aquí, otro día entro ¿vale?

                —Vale. Adiós, Yolanda.

                —Adiós, Camila.

Camila acudió junto a su madre que la abrazó para hacerla entrar en calor, tenía la cara fría y había perdido el color de sus mejillas.

                —Venga adentro, que te vas a resfriar.

                —Estaba jugando con Yolanda. Es mi amiga.

                —Claro, y yo tu madre. Tira, a la bañera derecha, que no sé si meterte con ropa y todo. Madre mía, cómo te has puesto.

Camila, antes de hacer caso a su madre se aproximó a su perro y lo abrazó.

                —Te vas a ir con Yolanda, ¿vale? Pórtate bien, dentro de nada voy yo también contigo.

                —¡Vamos! ¿Qué le dices ahora al Drac? Venga, entra.

Camila se giró y se despidió agitando su brazo, Yolanda sonrió.

                —No te preocupes, estará bien. Un día de estos vengo para seguir jugando y llevarte a verlo; espérame, Camila.

En negrita para diferenciar.
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 18 de Junio de 2012 a las 17:07
Aquí sí que conserva su lugar. Curioso.
Ahora voy a probar si pasando el texto por el bloc de notas sale con un formato decente en lugar de esta "versiculación" rara.

 YOLANDA.

    —Hola, preciosa —saludó al tiempo que se agachaba junto a Camila.
    —Hola —respondió la niña sorprendida.
    —No te habré asustado.
    —No. ¿Quién eres? —Preguntó con curiosidad.
    —Soy Yolanda. Y tú eres Camila, ¿verdad?
Camila asintió sonriendo. No conocía a Yolanda pero se sintió segura a su lado y fascinada ante su presencia. Le hubiera gustado jugar con ella, dejar que cuidara de su muñeco mientras ella hacía la compra en la tienda que estaba junto al árbol del jardín, dejaría incluso que vigilara la comida que se estaba haciendo en la cocina formada por dos baldosas que habían sobrado de la obra del baño.
    —Tienes un perro que se llama Drac, ¿a que sí?
    —Sí —dijo Camila con alegría —¿Cómo lo sabes?
    —Porque es amigo mío. Yo puedo hablar con todos los animales y algunas veces he venido a hablar con Drac.
    —¿Y qué te dice?
    —Que ya está un poco cansado y viejito.
    —Es que es muy viejo, tiene quince años y los perros con quince años son viejos; me lo ha dicho mi madre —afirmó la niña con seguridad.
    —Y es verdad. Por eso había pensado, si te parece bien, llevármelo para que pueda descansar.
    —Si no se cansa. Está todo el día tumbado al sol.
    —Claro, porque no puede moverse casi. Y cuando se mueve le duele todo el cuerpo. Si se viene conmigo se le quitarán los dolores y ya no se cansará más.
    —Pero es que yo no quiero que te lo lleves. —Camila cambió su sonrisa por unos pucheros tan infantiles como ella.
    —No sería para siempre, algún día tú también vendrías y te quedarías con él.
Camila cesó su gimoteo, se pasó la manga por la nariz y, mirando a Yolanda, frunció los labios y achinó sus ojos para mirarla de soslayo.
    —¿Cuándo? —Interrogó sin cambiar el gesto.
    —Dentro de poco. O cuando seas mayor, ¿qué prefieres?
    —¿Y mis padres?
    —Ellos también vendrán. Tienes mi promesa. Vendrán todos: tus padres, tus abuelos, tus hermanos, tus amigos… todos.
Camila se lo pensó un rato sin dejar de mirar a Yolanda. Había en ella algo atrayente. Siempre le habían dicho que no hablara con desconocidos y siempre había hecho caso. ¿Y cómo había llegado Yolanda  a su jardín?
    —¿Por dónde has entrado? —Quiso saber.
    —No he entrado, ya estaba aquí.
Camila no comprendió la respuesta, aun así se sintió satisfecha. No necesitaba comprender, a sus padres tampoco los entendía muchas veces y no por eso confiaba menos en ellos.
Yolanda sonrió y, arqueando sus cejas, señaló la olla que cocía sobre los fogones de las baldosas.
    —¡Que se te quema la comida!
    —¡Madre mía! Es verdad, si es que este niño no me deja tiempo para nada —dijo dejando al muñeco en la sillita para acudir a atender el guiso —. Lleva toda la mañana llorando, que no sé qué le pasa. Voy a tener que llevarlo al médico, yo creo que tiene oititis.
    —Otitis.
    —Eso, que le duelen los oídos, oititis.
    —Si quieres, llévalo ahora y yo me quedo terminando la comida. —Se ofreció Yolanda —. ¿Qué estamos cocinando?
    —Menestra de verduras —respondió con aire adulto —, que tiene que comer mucha verdura y no come nada, tengo que regañarlo y enfadarme para que se la coma. Yo creo que por eso está malo. Si es que…
Camila puso los brazos en jarra y meneó la cabeza ante el muñeco torciendo el morro. Una madre en miniatura riñendo a su hijo. Inmediatamente lo tomó en brazos y le dio un beso.
    —Vale, pues me voy al médico con él. Vigila la comida, que no se quede sin caldo, si ves que se va a quedar apagas el fuego.
    >>Ahora te sientas en esa silla de allí, al lado de la mesa y haces que eres la médica, ¿vale? Y le miras la garganta y los oídos y le mandas un jarabe y unas inyecciones.
    —Vale —asintió Yolanda contenta.
Yolanda diagnosticó una carencia grave de verduras al muñeco enfermo ante la satisfacción de Camila, que se sintió respaldada por una profesional tan competente. Camila, rápidamente empatizó con su hijo imaginario cuando la doctora dijo que no quedaba más remedio que acudir a las inyecciones.
    —Si a mí me duele tanto como a ti, venga no llores. Solo va a ser una inyección y ya está, ¿a que sí, doctora?
    —Sí, pero sólo si come verduras, si sigue sin comerlas tendremos que ponerle más.
    —¿Estás oyendo? —Preguntó al muñeco —. Pero ya va a comer, doctora, de verdad. 
Camila escuchó la llamada de su madre, tenía que entrar porque ya empezaba a anochecer y hacía algo de fresco. Además tenía que bañarse y cenar. Al día siguiente había cole y tenía que madrugar, había que acostarse temprano.
    —Me tengo que meter ya. ¿Te vienes? —Invitó Camila.
    —No. Yo me quedo aquí, otro día entro ¿vale?
    —Vale. Adiós, Yolanda.
    —Adiós, Camila.
Camila acudió junto a su madre que la abrazó para hacerla entrar en calor, tenía la cara fría y había perdido el color de sus mejillas.
    —Venga adentro, que te vas a resfriar.
    —Estaba jugando con Yolanda. Es mi amiga.
    —Claro, y yo tu madre. Tira, a la bañera derecha, que no sé si meterte con ropa y todo. Madre mía, cómo te has puesto.
Camila, antes de hacer caso a su madre se aproximó a su perro y lo abrazó.
    —Te vas a ir con Yolanda, ¿vale? Pórtate bien, dentro de nada voy yo también contigo.
    —¡Vamos! ¿Qué le dices ahora al Drac? Venga, entra.
Camila se giró y se despidió agitando su brazo, Yolanda sonrió.
    —No te preocupes, estará bien. Un día de estos vengo para seguir jugando y llevarte a verlo; espérame, Camila.
 
Y ahora, las palabras obligatorias para que el mensaje llegue.
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 18 de Junio de 2012 a las 17:09
Vale, el problema del formato se soluciona con el bloc de notas (como antes, por otra parte). Me hago la misma pregunta que Piqueras, ¿además del formato visual, este cambio va a aportar algo más? Porque si sólo se trata de un cambio de imagen... no le veo yo la gracia, la verdad.
lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 19 de Junio de 2012 a las 18:41
¿Ya no hay nadie por aquí tomando nota y solucionando?

Pruebo a copiar sin añadir nada, a ver si se ha solucionado.


lasacra1
Mensajes: 1.817
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2010
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  • 19 de Junio de 2012 a las 18:45
Pues no, no se ha solucionado. Siguen desapareciendo las copias si no se escribe nada directamente en ventanilla después de copiar.
He encontrado la forma de que no sea tan grave, quito el último punto de lo copiado y lo tecleo, con eso ya vale para que el copia-pegua funcione, pero creo que tendríais que buscar una solución, pues como me dijistéis el otro día, esto que me pasa a mí casi seguro que le pasa o pasará a más gente y hasta que uno descubre por si mismo la "solución casera" resulta bastante desesperante.
rafaelvega
Mensajes: 4.440
Fecha de ingreso: 2 de Agosto de 2012
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  • 20 de Junio de 2012 a las 0:08
   —Hola, preciosa —saludó al tiempo que se agachaba junto a Camila.
    —Hola —respondió la niña sorprendida.
    —No te habré asustado.
    —No. ¿Quién eres? —Preguntó con curiosidad.
    —Soy Yolanda. Y tú eres Camila, ¿verdad?
Camila asintió sonriendo. No conocía a Yolanda pero se sintió segura a su lado y fascinada ante su presencia. Le hubiera gustado jugar con ella, dejar que cuidara de su muñeco mientras ella hacía la compra en la tienda que estaba junto al árbol del jardín, dejaría incluso que vigilara la comida que se estaba haciendo en la cocina formada por dos baldosas que habían sobrado de la obra del baño.
    —Tienes un perro que se llama Drac, ¿a que sí?
    —Sí —dijo Camila con alegría —¿Cómo lo sabes?
    —Porque es amigo mío. Yo puedo hablar con todos los animales y algunas veces he venido a hablar con Drac.
    —¿Y qué te dice?
    —Que ya está un poco cansado y viejito.
    —Es que es muy viejo, tiene quince años y los perros con quince años son viejos; me lo ha dicho mi madre —afirmó la niña con seguridad.
    —Y es verdad. Por eso había pensado, si te parece bien, llevármelo para que pueda descansar.
    —Si no se cansa. Está todo el día tumbado al sol.
    —Claro, porque no puede moverse casi. Y cuando se mueve le duele todo el cuerpo. Si se viene conmigo se le quitarán los dolores y ya no se cansará más.
    —Pero es que yo no quiero que te lo lleves. —Camila cambió su sonrisa por unos pucheros tan infantiles como ella.
    —No sería para siempre, algún día tú también vendrías y te quedarías con él.
Camila cesó su gimoteo, se pasó la manga por la nariz y, mirando a Yolanda, frunció los labios y achinó sus ojos para mirarla de soslayo.
    —¿Cuándo? —Interrogó sin cambiar el gesto.
    —Dentro de poco. O cuando seas mayor, ¿qué prefieres?
    —¿Y mis padres?
    —Ellos también vendrán. Tienes mi promesa. Vendrán todos: tus padres, tus abuelos, tus hermanos, tus amigos… todos. 
Camila se lo pensó un rato sin dejar de mirar a Yolanda. Había en ella algo atrayente. Siempre le habían dicho que no hablara con desconocidos y siempre había hecho caso. ¿Y cómo había llegado Yolanda  a su jardín?
    —¿Por dónde has entrado? —Quiso saber.
    —No he entrado, ya estaba aquí.
Camila no comprendió la respuesta, aun así se sintió satisfecha. No necesitaba comprender, a sus padres tampoco los entendía muchas veces y no por eso confiaba menos en ellos.
Yolanda sonrió y, arqueando sus cejas, señaló la olla que cocía sobre los fogones de las baldosas.
    —¡Que se te quema la comida!
    —¡Madre mía! Es verdad, si es que este niño no me deja tiempo para nada —dijo dejando al muñeco en la sillita para acudir a atender el guiso —. Lleva toda la mañana llorando, que no sé qué le pasa. Voy a tener que llevarlo al médico, yo creo que tiene oititis.
    —Otitis.
    —Eso, que le duelen los oídos, oititis. 
    —Si quieres, llévalo ahora y yo me quedo terminando la comida. —Se ofreció Yolanda —. ¿Qué estamos cocinando?
    —Menestra de verduras —respondió con aire adulto —, que tiene que comer mucha verdura y no come nada, tengo que regañarlo y enfadarme para que se la coma. Yo creo que por eso está malo. Si es que…
Camila puso los brazos en jarra y meneó la cabeza ante el muñeco torciendo el morro. Una madre en miniatura riñendo a su hijo. Inmediatamente lo tomó en brazos y le dio un beso.
    —Vale, pues me voy al médico con él. Vigila la comida, que no se quede sin caldo, si ves que se va a quedar apagas el fuego.
    >>Ahora te sientas en esa silla de allí, al lado de la mesa y haces que eres la médica, ¿vale? Y le miras la garganta y los oídos y le mandas un jarabe y unas inyecciones.
    —Vale —asintió Yolanda contenta.
Yolanda diagnosticó una carencia grave de verduras al muñeco enfermo ante la satisfacción de Camila, que se sintió respaldada por una profesional tan competente. Camila, rápidamente empatizó con su hijo imaginario cuando la doctora dijo que no quedaba más remedio que acudir a las inyecciones.
    —Si a mí me duele tanto como a ti, venga no llores. Solo va a ser una inyección y ya está, ¿a que sí, doctora?
    —Sí, pero sólo si come verduras, si sigue sin comerlas tendremos que ponerle más.
    —¿Estás oyendo? —Preguntó al muñeco —. Pero ya va a comer, doctora, de verdad.  
Camila escuchó la llamada de su madre, tenía que entrar porque ya empezaba a anochecer y hacía algo de fresco. Además tenía que bañarse y cenar. Al día siguiente había cole y tenía que madrugar, había que acostarse temprano.
    —Me tengo que meter ya. ¿Te vienes? —Invitó Camila.
    —No. Yo me quedo aquí, otro día entro ¿vale?
    —Vale. Adiós, Yolanda.
    —Adiós, Camila.
Camila acudió junto a su madre que la abrazó para hacerla entrar en calor, tenía la cara fría y había perdido el color de sus mejillas.
    —Venga adentro, que te vas a resfriar.
    —Estaba jugando con Yolanda. Es mi amiga.
    —Claro, y yo tu madre. Tira, a la bañera derecha, que no sé si meterte con ropa y todo. Madre mía, cómo te has puesto.
Camila, antes de hacer caso a su madre se aproximó a su perro y lo abrazó.
    —Te vas a ir con Yolanda, ¿vale? Pórtate bien, dentro de nada voy yo también contigo.
    —¡Vamos! ¿Qué le dices ahora al Drac? Venga, entra.
Camila se giró y se despidió agitando su brazo, Yolanda sonrió.
    —No te preocupes, estará bien. Un día de estos vengo para seguir jugando y llevarte a verlo; espérame, Camila.
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