HISTORIAS EN EL PUERTO
Comentarios a la 76ª edición del concurso de relatos
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¿Por cruzar el Atlántico? Cosas: 1º) Una chorradilla de mayúsculas: ...el artículo que escribí para Science today y quiere que me incorpore en Septiembre. Diría que los títulos de libros y revistas en inglés llevan todas las iniciales de palabra en mayúscula; y, al contrario, no hay ninguna razón para que los meses vayan en mayúscula. 2º) Supongo que la moraleja del relato es la que expresa explícitamente la propia narradora: tengo que ser decidida y valiente. Sería coherente con el inicio del relato, con lo primero en que se fija la narradora: la determinación de su mirada. 3º) Visto así, el viaje en barco de Francisco por el Mediterráneo y luego por el Atlántico será el símbolo del viaje profesional, vital de la narradora. Barco, mar, puerto son elementos que desde antiguo simbolizan aspectos parecidos: lo de “yo llevo eL timón de la nave del Estado y sabré arribar a buen puerto” lo dice ya el tirano Creonte en la Antígona de Sófocles; la poesía de Horacio está llena de imágenes parecidas y, por ejemplo, Lope de Vega dice en heptasílabos y refiriéndose a su alma: Pobre barquilla mía / entre peñascos rota, / sin velas desvelada / y entre las olas sola... (¿a qué es bonito?) 4º) Se presenta un sistema de tres personajes -la narradora y el matrimonio formado por Magda y Francisco- con simetrías y oposiciones: Francisco y la narradora tienen en común el haberse planteado alejarse de Magda y a un mismo lugar, el otro lado del Atlántico, pero, a su vez, se oponen en su voluntad para hacerlo: a) A Francisco se le presenta como decidido al viaje y de ahí esa determinación anterior, el ahínco que ponía en ello y otros rasgos positivos: Parecía tan concentrado; hombre sonriente; sin dejar de parecer infinitamente alegre... b) La narradora, por su parte, se caracteriza a partir de la inseguridad, la indecisión y la duda: nunca me he sentido tan segura como parecía él, no lo sé; Aún no he decidido si aceptaré…— dije con escasa seguridad; ¿De verdad crees que tengo que aceptar? A su vez, la narradora y Magda se oponen en su actitud frente al intento de Francisco: a) Magda muestra el aspecto positivo: Magda... parecía tranquila; impasible. Aunque hay que decir que si Magda está así es por su convicción de que Francisco no logrará zarpar. b) La narradora, en cambio, muestra el lado negativo tanto por lo que pretende hacer Francisco como por la reacción de Magda: estaba visiblemente nerviosa; me desesperaba. 5º) Ya he notado antes cómo este relato tiene la misma estructura que Honor y honra: el desarrollo de unos acontecimientos en el puerto interrumpidos por un flash-back que explica por qué esa situación. 6º) Un detalle de coherencia: dice la narradora que tiene una oferta para ir a trabajar a Yale como adjunta; y poco más tarde afirma: Pero si me voy no terminaré la tesis. No tiene lógica porque en las universidades americanas, al menos en las privadas, el salario se negocia y depende del currículum cuyo centro es la tesis; del mismo modo, no creo que pueda prosperar mucho en una universidad si no acaba la tesis: al menos en España nunca tendría una plaza en propiedad. 7º) Es un relato claro y bien estructurado. Yo lo habría estropeado haciendo que al final la narradora se fugara en el barco con el marido de la profesora. |
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Costar Daurada: Graciosillo. A ratos me ha recordado de lejos una obra de Eduardo Mendoza que publicó por entregas un verano en El país y luego recogió en libro: Sin noticias de Gurb. O la familia Cebolleta; o las historias de Manolito Gafotas en versión televisiva.
1º) Escrito muy rápido y plagado de erratas, título incluido, y descuidos: Yo me este año me voy; Puerto Banus; ¿Pues no que el jodío viejo estaba hablando en catalufo; se lo enseño (por enseñó; y luego me lo enseño); ¿desde cuándo sin no? No pillo esta frase: que el por se quedó pequeño para describir lo que sentían; supongo que por lo que dice luego (pero el miedo no se hizo más pequeño) el por debe de apuntar al catalán por (miedo) en cuyo caso sería femenino, la por (igual que en francés [la peur] o italiano [la paura] y a diferencia de su correspondiente español [el pavor]). 2º) Quizá lo más interesante del texto sea la tensión en la relación nieto/abuelo: de un lado se oponen al menos en tres rasgos: a) la distancia generacional que, lógicamente, les lleva a vivir en mundos diferentes: aparte el lenguaje coloquial y de jerga hablado por el nieto (te cagas, una pava un poco encabronada, ir pisteando el ganado local, la fiestuki, flípalo,...) mientras éste está constantemente con el móvil tanto para meterse en el tuenti como para orientarse -supongo que con el GPS- y encontrar la marcha nocturna, el abuelo parece orientarse por el olfato, prefiere el Jara y sedal de la tele y lee el ABC (aunque era de familia comunista); b) el origen catalán del abuelo desvelado por sorpresa se opone al anticatalanismo acérrimo del nieto (a los catalufos ni agua) y de ahí el uso que, como narrador, hace de los despectivos (el poblacho catalufo, las casuchas); c) su actitud ante el puerto es radicalmente opuesta: mientras el nieto se refiere a ese espacio con términos de nuevo despectivos (un ascazo, un muermo), el abuelo se queda encantado leyendo los nombres de los barcos y convertirá ese puerto en su querencia para los días siguientes hasta el punto de comprarse ahí una de las casas a las que el nieto había denominado casuchas. Pero esa distancia se compensa por cierta complicidad que se da entre ambos: así, a pesar de que el nieto lo trata por tres veces de jodío viejo, salen juntos la primera noche de vacaciones; y también asoma una cierta simpatía por parte del nieto hacia el abuelo y su historia: de hecho, el nieto dedica el texto a contarla. 3º) Un final bastante bien resuelto: digamos que el abuelo los ha tenido engañados desde siempre sobre su origen no vallisoletano sino catalán e incluso miente en el momento de planificar las vacaciones cuando, a pesar de haber nacido en un puerto, afirma: no quiero morirme sin ver el mar. Hay un largo párrafo en el que, a modo de confesión catártica, explica su vida a partir de ideas como la huida o el miedo. Ello genera en la familia un cierto clímax que desemboca en el llanto de la madre y en el cigarrito del padre que, al parecer, no fumaba. Pero el anticlímax viene de la mano del nieto cuando, sorprendido por tener sangre catalana, en vez de traumatizarse como habría sido lógico por todo lo que había expuesto anteriormente, encuentra en ello una explicación a su gusto por el Barça. |
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Detrás de los cuentos: Cositas: 1º) Lo de los niños acercándose a la barca para hablar con el marinero hace inevitable pensar en Chanquete. 2º) Supongo que la clave está en la relación de los dos textos, el cuento que explica el capitán Rimas y el relato que habla de ese capitán Rimas: se sigue sin mucho esfuerzo que su hija se ha metido a puta. De ahí una inversión total en el tratamiento de la hija: idealiza o sacraliza su nombre, Irina, bautizando con él su barco; al oír su nombre, besa la medalla (con su retrato o con una Virgen: el resultado es el mismo); construye un cuento en el que -como decía- la invierte de puta a princesa. Y que se ha metido -o la han metido- a puta se sigue de la mirada tras decir que por fin la dejó marchar: Su vista se perdía en el horizonte por... las discotecas, bares y otros lugares de esparcimiento menos legal. Y al final del relato se vuelve la vista al mismo lugar pero focalizando la mirada en los puticlús: la columna de neones de los locales de alterne se apagaban por fin despidiendo la noche. Es como si el narrador hubiera querido dejar esa imagen en la retina del lector que, además, debe imaginar a Irina por allí dentro. 3º) Otra cosa es la responsabilidad del padre en la marcha de la hija: el castillo -que no palacio- está descrito en términos ambiguos: castillo pequeño y acogedor en un país lejano y sombrío; el padre tiene todo lo que desea (Él no necesitaba dinero para ser alegre, tan sólo necesitaba ver todas mañanas la sonrisa de Irina), la hija no (Ella era triste en el pequeño castillo): casi como si el padre exigiera que la hija se conformara con ese estado de cosas. 4º) No sé si es acertada la elección del perro –y no de uno de los niños- como narrador: queda claro que con el perro asistimos a la decisión final de suicidio por parte del capitán (No necesitaré más que cuides de mis cosas). Y quizá los niños cumplen su función actuando de conciencia del capitán al decirle que El Rey tendría que haber vuelto al castillo y haber rescatado a la princesa. Ese Rey era un cobarde. Y por ello ha tomado la decisión de suicidarse. 5º) Poco más hay que decir de este relato. A lo mejor, que hay una película de J.L. Garci en la que también hay un viejo que busca a su hija puta y termina suicidándose: El crack. Ah, y que yo no conozco ningún niño que compre el periódico. |
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Un jirón en la niebla del tiempo: Con lo que me gustan a mí las recreaciones de los mitos... Cositas: 1º) Se presenta una visión idílica de las islas griegas que se aproxima a la que, en su momento, ponía en verso alguno de esos románticos europeos -pienso en Hölderlin y quizá en Byron- que siempre miraban hacia el sur de Europa. 2º) Complementando lo anterior, el protagonista del texto goza de una plácida jubilación. Todo es orden y armonía hasta el punto de que el lector puede temer que en algún momento se rompa el equilibrio y el relato siga un esquema de orden / desorden / restablecimiento del orden (o no). Pero el relato gira y deriva hacia lo maravilloso. Más: el desorden ha quedado atrás en tanto el jubilado y su espacio, el yate, habían vivido historias de delito, contrabando, drogas... Por así decirlo se ha jubilado el protagonista pero también el yate, que no se hará más a la mar. Incluso se aplica un mismo adjetivo al yate y a su dueño: el yate es tranquilo y conservador; el jubilado busca una vida tranquila. Si se añade que el yate disfruta de un merecido retiro vemos cómo el protagonista y su espacio se intercambian la caracterización. 3º) La niebla: en la niebla se desvanecen las formas y, por eso, se pasa de una dimensión a la otra. No sólo en la filmografía sobre el triángulo de las Bermudas sino, por ejemplo, en una vieja leyenda de origen irlandés, la de la isla llamada de san Brandán / Borondón / Barandán, que alcanza hasta las Canarias: a esa isla, que aparece y desaparece y puede ser el lomo de una ballena, sólo se llega tras cruzar la niebla. Igual ocurre en ese texto: con la niebla no sólo se salta en el tiempo sino también del mundo lógico al mundo mítico (me refiero a la oposición mito / logos en la historia del pensamiento). Por eso la niebla se repite simétricamente al final: para regresar de ese mundo mitológico será necesario volver a cruzar la niebla. 4º) Un detalle también que el pope ortodoxo sea quien dé la explicación a partir de Zeus y Poseidón, es decir, desde presupuestos politeístas opuestos a los que se le suponen. Ah, bueno, y el mito de Acrisio, Dánae y Perseo se acerca por un lado al de Edipo: Perseo es alejado porque el oráculo anuncia que Perseo matará -como así ocurrirá aunque por accidente- a su abuelo Acrisio; por otro lado se emparenta con héroes encontrados en las aguas: como Moisés o Amadís de Gaula; Perseo será el héroe que mate a la Gorgona. En resumen, un texto bonito. |
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Aquí los resultados de esta edición:
RELATO AUTOR CLAVE Querida Belinda: Zara_X Noray Honor y honra Mariaclara Dique Días de espera Domusaurea Dársena ¿Por cruzar el Atlántico? CarlosAribau Pantalán Costa Daurada DanielTurambar Cantil Detrás de los cuentos David El Cubo Rada Un jirón en la niebla del tiempo J. Piqueras Lonja
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| Enhorabuena JPiqueras, un relato muy bueno! Y felicidades Oterocouto por mantener la emoción hasta el final... Supongo que es la venganza al mal rato que le hemos hecho pasar. Y por último, gracias a Estrellafugaz por su inesperado comentario a los relatos... Espero encuentres la motivación para seguir concursando. |