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Desde el otro lado En un espejo vió reflejado un rostro, que no conocía, apartó la mirada durante unos segundos y cuando miró de nuevo, pudo ver a ese hombre, que desde hacía tiempo, le observaba...... Cada mañana, cada tarde, cada noche.... Y unos ríos de lágrimas brotaron ... ¿Quién era ese qué le miraba desde el otro lado?, no podía reconocerlo, se sentía angustiado. El reloj seguía marcando, su vida se esfumó tras un portazo. La sonrisa desapareció años atrás y con ella se marchó, todo lo que había soñado, desde entonces no era él sino un extraño. |
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Una visión En un espejo retrovisor la vio, morena, pálida, delgada, justo antes de arrancar. Al día siguiente, volvió a verla, mirándole, quieta. Se volvió pero sin encontrarla. Quedó inquieto. ¿Qué me está pasando? Se preguntó. ¿Por qué la veía cada día al salir del aparcamiento? ¿Por qué no acertaba a encontrarla después? Cinco días más tarde la volvió a ver delante del coche, haciéndole un gesto con las manos, como diciendo: “Ven conmigo, eres mío”. |
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Gótica -En un espejo, la vi reflejada en un espejo. -¿Insinúas que no es una de los nuestros? Se hizo el silencio. Empalidecieron. Cerraron la boca en un gesto serio. Y así, sin saberlo, se parecieron un poco más a ésa que podía comer ajo bajo la luz del sol. |
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A través del espejo En un espejo se miraba Carlota cuando vio en él reflejado un campo lleno de flores rojas. Bajo un cielo azul, el camino de piedras blancas se perdía a lo lejos adentrándose en un bosque de acacias cuajadas de botoncitos amarillos que brillaban al sol; bajando por la colina el rebaño de ovejas pastaba tranquilas y el pastor, apoyado en su cayado, las miraba amorosamente. Cuando la niña vio al conejo salir corriendo de entre las matas, metió un pie y luego el otro atravesando el cristal, se alisó la ropa y salió corriendo tras él. |
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Seguiré buscando En un espejo para retoques, en un pañuelo de algodón, en un libro subrayado, en un bolígrafo verde, en un lápiz de labios naranja, en una agenda sin estrenar, en una cartera sin retratos, en catorce euros con noventa céntimos, en un bonobús a medias, en unas tarjetas de visita ajenas, en varios cupones de descuento, en unas entradas de cine caducadas, en dos mecheros sin gas, en un llavero de peluche, en unas llaves arcoíris, en un tubito de crema de dientes, en un preservativo sabor melocotón…, en un bolso mal cuidado creí encontrarte. Te seguiré buscando. Seguiré robando. |
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Real y de color carmín En un espejo puedes encontrarte muchas cosas. Suelen ser copias frías y distantes de objetos y personas que han perdido su esencia por el camino. Jamás nada en un espejo me había resultado tan auténtico como tres palabras de despedida escritas con pintalabios y letras enormes. Reconozcamos que “que te den” tiene una sonoridad y una contundencia que no deja lugar a dudas: vuelvo a estar soltero. |
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Arenga En un espejo es dónde me miro cada mañana. Ojeras, legañas, pelo desordenado, las marcas de la almohada en la cara… No pareces valer mucho, ¿verdad? Un segundo de reflexión. —Venga, a demostrar que eso no es cierto. —Sacudo la cabeza y abro el grifo de la ducha. |
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Un poco más... En un espejo se vio reflejado, su aspecto daba miedo… llevaba demasiado tiempo sin dormir, aguantando las noches a trago de pastilla y alcohol. No había sido un buen muchacho (llevaba tiempo sin serlo), y sólo pensaba en seguir disfrutando a lo máximo lo que le quedaba de vida, que según los médicos, no era mucho… |
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El beso En un espejo de porcelana tu figura veo difuminada. Me giro y compruebo que llevas puesto tu jersey blanco de lana. Me acerco a ti, a tus labios y noto el olor del interior de tu cuerpo. Te beso el labio inferior. Lo muerdo. Me aparto. Tú te acercas. Me miras, me besas, nos besamos y nos raspamos las lenguas y me sabe dulce. |
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En su memoria En un espejo, el de su cuarto, se observaba Matilde entre lágrimas. De abajo llegaba sonido de risas y gentío: su extensa familia esperaba a que la abuela bajara por fin. Ella no conseguía colocarse el pendiente, y entre sorbos, lo logró. La lágrima recorrió su mejilla, siguiendo la estela de sus arrugas, hasta llegar a la comisura de sus labios. Se miró a los ojos, y vio los suyos. Se obligó a sonreír, para así verle a él feliz. La Navidad era la fiesta preferida de Mauricio, y así debía seguir siendo. |
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Cuando el dolor franquea el umbral de la realidad y se refleja en sueños En un espejo se reflejaba mi cuerpo ardiendo debido al combustible con el que, Rosa, mi mujer, y Fidel, su amante, me habían rociado. Ella pretendía que yo contemplara mi agonía, por ello me ataron a una silla inclinada hacia delante; ¡la grasa de mi abdomen avivando las llamas!... Me estremezco al rememorarlo. Pero las cuerdas se consumieron antes de lo que habían previsto y, tras desmayarme, mi cuerpo cayó introduciéndose en el espejo de aguas sosegadas y cristalinas que era el río. Hasta recobrar el conocimiento y emerger entre los juncos, estuve en un extraño mundo de pesadillas infernales. |
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La primera dama -En un espejo tan pequeño, y con el traqueteo del autobús no hay quien se arregle en condiciones -desistió lanzando la pequeña concha al regazo de su amiga sentada a su lado. -¡Por Dios, Laura! Con la de exámenes que se nos vienen encima y tú pensando en el tamaño de tus cejas. -¡Eh, qué pasa con mis tetas! -refunfuñó mirándose el escote-. Pues que sepas que no es necesario estudiar tanto: “Para tener el sueldo de un ministro, basta con casarse con un ministro” -decidió desvelar al descubrir que había atraído la mirada de sus compañeros varones. |