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itziar16
Mensajes: 44
Fecha de ingreso: 2 de Octubre de 2011

NOCHEBUENA DE LUCÍA Y CARLITOS

24 de Diciembre de 2011 a las 20:54

Hola, he escrito una especie de relato de Navidad con personajes de ``Los protegidos ´´. Si seguis esta serie es más fácil seguir este relato. Está escrito en 1ª persona como si lo escribiese Lucía (la niña protagonista de la serie) Espero que os guste.

NOCHEBUENA DE LUCÍA Y CARLITOS

 

Ayer en noche buena, Mario quiso que nos fuésemos a la cama pronto, ya que según él, si no, no podían venir a traernos regalos. Lo que no entendí fue porque solo nos teníamos que ir Carlitos y yo ¿Culebra, Sandra y Lucas? Si se supone que si no se iban a la cama, ellos tampoco tendrían regalos. Entonces, intenté leerle la mente a Mario, él intentaba que no sé la leyera, pero al final se la leí. ¡Estaba pensando que Papa Noel y Los Reyes Magos no existen! ¡Son los padres! En este caso, Mario porque Jimena se fue con Blanca para salvarnos de Madre, ya que le amenazaron o se iban o nos mataban. A mí me dio mucha pena, es la única madre que he tenido y la mejor madre de mentira. Pero bueno esto ya pasó hace 2 años cuando yo tenía 8 años, ahora tengo 10. El caso es que ayer yo me enfadé con Mario y grité:

-¡Carlitos, Mario nos ha mentido! ¡Los reyes no existen! ¡Ni Papa Noel! ¡Mario eres un mentiroso!

-No, no, vamos a ver, Lucía. ¿No te tengo dicho que no tienes que leer el pensamiento de la gente?

-¡Eres un mentiroso! –Carlitos y yo nos fuimos a nuestra habitación. Mario miró a Sandra, Culebra y Lucas y les dijo:

-¿Qué hago? –Los tres se encogieron de hombros. Carlitos y yo estábamos en mi cuarto, Carlitos me preguntó:

-¿Tú crees que mi papá nos ha mentido por fastidiarnos?

-No, Carlitos, yo creo que es una mentira de jarabe. Se lo he leído en su cabeza. Él pensaba que nos tenía que mentir porque a todos los niños se les miente en eso. Él nos lo quería decir este año, pero no se atrevía.

-Pues no deberíamos haberle llamado mentiroso.

-Sí, tienes razón. Luego le pediremos perdón. –Bueno, el caso es que a la noche, me fui a dormir. Y oí un ruido, me asusté. Intente despertar a Sandra, pero no se despertó, así que baje. Vi a Carlitos que también estaba asustado. Los dos vimos a dos hombres gordos, al estar a oscuras gritamos. Nos creíamos que era un ladrón. Carlitos estaba asustadísimo, pero intentó defenderme e intentó empujarles con sus poderes. De pronto encendimos la luz y vimos a Papa Noel y otro hombre muy gordo vestido de casero al lado suyo. Carlitos creía que eran Mario y Culebra:

-Mario, Culebra, no os disfracéis para engañarnos.

-Carlitos no son Mario y Culebra.

-¿Quiénes sois? –Pregunté.

-Papa Noel y Olentzero.

-¿Olentzero? –Preguntamos los dos.

-Soy un carbonero, el cual da los regalos en noche buena a los niños de Euskal Herria.

-¿Por qué se oían gritos? –Preguntó Carlitos.

-Porque estamos discutiendo. Ya que yo soy mejor porque aunque él reparta regalos por todo el mundo, él va con renos, yo solo.

-Pero los renos no me ayudan a repartir los regalos.

-Ya, pero te ayudan a ir por el mundo.

-Y si eres el que reparte regalos en Euskadi ¿Qué haces en Valle perdido? –Pregunté.

-Es que unos niños tan especiales como vosotros, se merecen que os traigan más regalos. –Los dos nos dieron una bola y nos dijeron que ya nos daríamos cuenta para que servía y que la necesitaríamos. No les pude leer la mente, los dos hicieron todo lo posible para que no se las pudiera leer. También me regalaron unas pinturas, ya que me encanta dibujar, después de que se pasaran una hora discutiendo sobre quien era el mejor.

Hoy, al despertarme he creído que todo había sido un sueño. Entonces, le pregunté a Carlitos y me contestó que había pasado en la realidad. Que majo es. Creo que me gusta y bastante Carlitos, sé que él de mí también, se lo leí en su cabeza. Al principio me asuste, porque yo pensaba que lo quería como a un hermano, pero ahora creo que me gusta. A todas las chicas de 5º nos está empezando a gustar alguno. A casi todas les gusta el más guapo, pero a mí él, incluso cuando él tiene miedo me protege. Además, desde que ya no somos tan pequeños está más guapo. Cuando me atreva le pediré que seamos novios, lo malo es que tendremos que disimular delante de la gente, porque como se supone que somos hermanos eso seria encesto1 o como se diga. Sí mañana le pediré que seamos novios como Sandra y Culebra, que hace poco empezaron a salir juntos.

 

 

1Encesto: Quise decir incesto, pero una niña de 10 años no puede saberse esa palabra.

 

 

romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 25 de Diciembre de 2011 a las 14:36

Itziar, muy interesante tu relato. Ánimo y sigue escribiendo estas cosas cortas. Con estas práctica se aprende mucho. Te dejo aquí otro pequeño relato mío con el tema de la Navidad, propio de estos días. Para que lo leas y disfrutes un poco. Saludos.

Noche de asombro

Al caer la tarde del día de ayer nos reunimos junto a la chimenea del cortijo. Al calor de la lumbre y al calor de los corazones. Tú y Enebro esperabais en la puerta comiendo en vuestros pesebres. Álamo se acurrucaba junto a la niña y, el pastor de las cumbres, alimentaba el fuego para que no se apagara. La madre, a cada uno, nos preparó un pequeño plato con alimentos y nos ofreció un baso de sidra. Nos felicitamos entre sí, nos comimos un trozo de turrón y luego fuimos saliendo del cortijo.  

Por entre los membrillos, ya sin hojas, comenzamos a bajar y en el rellano de la gruta del belén empezamos a recogernos. Dentro del chozo y, alrededor del fuego, se pusieron la madre y la niña, su amiga y el perro Álamo. En el rellano de la hierba y por delante del chozo, alrededor de otro fuego, se reunieron los jóvenes del coro. Entonaron sus cantos y las llamas de la lumbre, coqueteando con el viento, se reflejaban en sus caras. A la derecha de la gruta y, pegado a la Cascada Verde, en otra lumbre nos pusimos el pastor y yo. Tú y Enebro os acostasteis junto a la gruta. Las ovejas del pastor se recogían a los lados y por debajo del caqui y del manzano cargado de frutas. Las cascadas caían por los lados de la gruta del belén y en las ramas de la Encina Frondosa y los robles gigantes se reflejaban las torsiones de las llamas. Las lumbres iluminaba el rincón y el chorro de humo que nacía del chozo ungían el aire con perfume a espliego. 

Y los cánticos de los jóvenes resonaban en la oscuridad de la noche cuando un poco antes de las doce todo el barranco del Prado de la Viña y del belén y las cascadas se iluminó con una tonalidad violeta oro. Miramos y, cruzando la ladera dirección a la gruta, bajaba una multitud de personas. Todas las personas que viven en Granada con muchos niños envueltos en sus abrigos. Una muchedumbre grandiosa venía al ver el belén de la gruta. Pero ninguno se paró. Cruzaron por la loma de los olivos y entre la nube violeta oro se perdieron. Justo ahora, desde el fondo del río. Se abrió como un ancho camino tapizado con flores y escarcha y caminando por él subía la Princesa y Bandolero. Te dije:

- También vienen a ver nuestro belén.

Y tampoco se pararon. Al llegar al rellano de los olivos se fueron perdiendo entre la bruma de la nube violeta oro.

         A las doce en punto de la noche los jóvenes del coro cantaban con fuerza. La niña se recostaba en el regazo de la madre y su amiga la abrazaba. Las llamas de la lumbre iluminaban con esplendor y en estos momentos, la nube violeta oro, se abrió y una gran luz en forma de estrella comenzó a descender del cielo. Se volvió a luminar todo el Prado de Otoño como en un mágico día de sol y cuando la gran estrella se posó justo encima de la Gruta del Belén, nuestros ojos quedaron ciegos. Solo por unos instantes porque al momento la luz perdió intensidad y se abrió la gruta. Mirábamos con el aliento contenido y tú y Enebro seguíais esparciendo vuestro vaho dentro de la cueva para calentarla. La niña dijo:

- Mirad, ya están ahí.

Y allí estaban. Las tres figuras más importantes del belén, las que ponen en todos los belenes del mundo, dentro de la gruta de la Encina Frondosa estaban acurrucadas. Pequeños copos de nieve descendían desde las nubes y dos de ellos, grandes como palomas, caían abiertos y fueron a posarse uno a cada lado de la gruta. Al tocar la tierra se transmutaron, primero en mariposas y luego, en ángeles. Volvió a decir la niña:

- Son las mariposas Marta y Mario que vienen a llenar de magia el rincón de nuestro belén.

        Dentro de la gruta, las tres figuras, irradiaban luz. Ella era guapa como ninguna mujer en este mundo. Él se recogía en sí y miraba lleno de ternura. Y el niño quería venirse con nosotros a calentarse en las llamas de las lumbres.

 

itziar16
Mensajes: 44
Fecha de ingreso: 2 de Octubre de 2011
  • CITAR
  • 25 de Diciembre de 2011 a las 15:40
cita de romi

Itziar, muy interesante tu relato. Ánimo y sigue escribiendo estas cosas cortas. Con estas práctica se aprende mucho. Te dejo aquí otro pequeño relato mío con el tema de la Navidad, propio de estos días. Para que lo leas y disfrutes un poco. Saludos.

Noche de asombro

Al caer la tarde del día de ayer nos reunimos junto a la chimenea del cortijo. Al calor de la lumbre y al calor de los corazones. Tú y Enebro esperabais en la puerta comiendo en vuestros pesebres. Álamo se acurrucaba junto a la niña y, el pastor de las cumbres, alimentaba el fuego para que no se apagara. La madre, a cada uno, nos preparó un pequeño plato con alimentos y nos ofreció un baso de sidra. Nos felicitamos entre sí, nos comimos un trozo de turrón y luego fuimos saliendo del cortijo. 

 

Por entre los membrillos, ya sin hojas, comenzamos a bajar y en el rellano de la gruta del belén empezamos a recogernos. Dentro del chozo y, alrededor del fuego, se pusieron la madre y la niña, su amiga y el perro Álamo. En el rellano de la hierba y por delante del chozo, alrededor de otro fuego, se reunieron los jóvenes del coro. Entonaron sus cantos y las llamas de la lumbre, coqueteando con el viento, se reflejaban en sus caras. A la derecha de la gruta y, pegado a la Cascada Verde, en otra lumbre nos pusimos el pastor y yo. Tú y Enebro os acostasteis junto a la gruta. Las ovejas del pastor se recogían a los lados y por debajo del caqui y del manzano cargado de frutas. Las cascadas caían por los lados de la gruta del belén y en las ramas de la Encina Frondosa y los robles gigantes se reflejaban las torsiones de las llamas. Las lumbres iluminaba el rincón y el chorro de humo que nacía del chozo ungían el aire con perfume a espliego.

 

Y los cánticos de los jóvenes resonaban en la oscuridad de la noche cuando un poco antes de las doce todo el barranco del Prado de la Viña y del belén y las cascadas se iluminó con una tonalidad violeta oro. Miramos y, cruzando la ladera dirección a la gruta, bajaba una multitud de personas. Todas las personas que viven en Granada con muchos niños envueltos en sus abrigos. Una muchedumbre grandiosa venía al ver el belén de la gruta. Pero ninguno se paró. Cruzaron por la loma de los olivos y entre la nube violeta oro se perdieron. Justo ahora, desde el fondo del río. Se abrió como un ancho camino tapizado con flores y escarcha y caminando por él subía la Princesa y Bandolero. Te dije:

- También vienen a ver nuestro belén.

Y tampoco se pararon. Al llegar al rellano de los olivos se fueron perdiendo entre la bruma de la nube violeta oro.

         A las doce en punto de la noche los jóvenes del coro cantaban con fuerza. La niña se recostaba en el regazo de la madre y su amiga la abrazaba. Las llamas de la lumbre iluminaban con esplendor y en estos momentos, la nube violeta oro, se abrió y una gran luz en forma de estrella comenzó a descender del cielo. Se volvió a luminar todo el Prado de Otoño como en un mágico día de sol y cuando la gran estrella se posó justo encima de la Gruta del Belén, nuestros ojos quedaron ciegos. Solo por unos instantes porque al momento la luz perdió intensidad y se abrió la gruta. Mirábamos con el aliento contenido y tú y Enebro seguíais esparciendo vuestro vaho dentro de la cueva para calentarla. La niña dijo:

- Mirad, ya están ahí.

Y allí estaban. Las tres figuras más importantes del belén, las que ponen en todos los belenes del mundo, dentro de la gruta de la Encina Frondosa estaban acurrucadas. Pequeños copos de nieve descendían desde las nubes y dos de ellos, grandes como palomas, caían abiertos y fueron a posarse uno a cada lado de la gruta. Al tocar la tierra se transmutaron, primero en mariposas y luego, en ángeles. Volvió a decir la niña:

- Son las mariposas Marta y Mario que vienen a llenar de magia el rincón de nuestro belén.

        Dentro de la gruta, las tres figuras, irradiaban luz. Ella era guapa como ninguna mujer en este mundo. Él se recogía en sí y miraba lleno de ternura. Y el niño quería venirse con nosotros a calentarse en las llamas de las lumbres.

 

Romi gracias por tu comentario. Tu relato es muy interesante también. Una pregunta ¿Eres de Granada? Lo pregunto porque escribes mucho sobre Granada. El verano pasado estuve y es precioso sobre todo la capital y la parte de Sierra Nevada, lo único que hace demasiado calor. :)

Un saludo desde la ciudad de los San Fermines.

   
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