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cita de bizarro
por supuesto... cariño, besitos, abrazos y esas cosas que se prodigan tanto por estos lares. ¡Juas!cita de bizarro
desde el cariiiiiiiñooooooooooo
cita de bizarro
Y no llores más, cojones, que no te ha entrado un túmor en el cerebro ni tienes que escribir con el pie.
cita de carlosaribau
Seguir es mejorar, pero nadie te dice cuándo vas a empezar a mejorar y sólo tú puedes decidir cuándo seguir o cuándo no.
cita de bizarro
No puedo darte la razón. Conozco demasiada gente que sigue sin mejorar... Para mejorar -no solo en esto que nos ocupa- hace falta un mínimo de pensamiento crítico. Tienes que ser capaz de buscar tus errores para poder subsanarlos. No hay mejora posible desde la inconsciencia. cita de carlosaribau
Seguir es mejorar.
cita de bizarro
¿Te preocupas por ti o por tu obra?
La verdad es que me preocupa que eso sea un síntoma más de que me estoy secando. ¿Si me autoplagio es que no encuentro cosas nuevas? ¿Significa que no soy capaz de narrar una escena mejor que esa? Y si no soy capaz de mejorar ¿vale la pena que siga?A veces pienso que tengo que dotar de más alegría mis palagras. Que no se "capta" mi estado de ánimo como se debiera. Ojalá pudiera verter emoticonos en bubok como las quinceañeras enamoradizas y los canis reshulones, PreMohHH. |
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Yo entiendo que el amigo Carlos con lo del plagio, o autoplagio, se refería a copiar de pe a pa un pasaje de otra novela suya, quizás cambiando el nombre de algún personaje o poco más. Porque si de lo que hablamos es de plagiar una idea, una situación, un personaje, una trama o un argumento... podemos plegar todos. Es decir, ¿cuántas novelas, películas, canciones, series de televisión, concursos y otros etcéteras son totalmente originales hoy en día? A mí me sobran los dedos de una sola mano para contarlos. Por si te sirve, amigo Carlos, en mi novela "Deberíais ir a la guerra, mi Señor", me autoplagié en un párrafo. Hace años inicié una novela con un párrafo que, cosa extraña en mí, me resultó poco menos que magistral. Igual es escoria, pero a mí me pareció de gran calidad. Como no supe mantener el nivel en los tres o cuatro siguientes párrafos, el proyecto de novela se quedó en dos o tres folios guardados en un cajón, junto a unos viejos poemas y varias cartas de amor que nunca mandé. Unos años después utilicé este párrafo, siempre presente en mi memoria y en aquel cajón, para iniciar un capítulo de la novela reseñada. No dice nada importante. Ni siquiera dice nada interesante. Pero a mí me gustaba. Y no pasa nada. ¿Cuántas veces, en un bar, en una cena, en un concierto, en una situación, anotamos unas líneas que se nos ocurren por si algún día podemos utilizarlas en nuestro escribir? ¿No es, más o menos, lo mismo? Repito: no pasa nada. Sin embargo... cada vez que releo mi novela y llego al párrafo en cuestión, me invade un pequeño malestar. Y no es que considere o no ético haberme autoplagiado, es que siempre me pregunto: ¿y no fui capaz de inventarme una situación ex profeso para la nueva novela? ¿Tan mal escritor soy? Y me rehago diciéndome que el texto es mío y que hago con él lo que me da la gana. Pero no se me evade el mal sabor de boca. |
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cita de gabrielfrau
Ni más, ni menos, Gabriel. Hablo de esas sensaciones, de decepcionarse a uno mismo un poco. Pero por otro lado, sería una pena que ese párrafo muriera en ese cajón, con esas cartas de amor que deberías haber mandado. Yo entiendo que el amigo Carlos con lo del plagio, o autoplagio, se refería a copiar de pe a pa un pasaje de otra novela suya, quizás cambiando el nombre de algún personaje o poco más. Porque si de lo que hablamos es de plagiar una idea, una situación, un personaje, una trama o un argumento... podemos plegar todos. Es decir, ¿cuántas novelas, películas, canciones, series de televisión, concursos y otros etcéteras son totalmente originales hoy en día? A mí me sobran los dedos de una sola mano para contarlos. Por si te sirve, amigo Carlos, en mi novela "Deberíais ir a la guerra, mi Señor", me autoplagié en un párrafo. Hace años inicié una novela con un párrafo que, cosa extraña en mí, me resultó poco menos que magistral. Igual es escoria, pero a mí me pareció de gran calidad. Como no supe mantener el nivel en los tres o cuatro siguientes párrafos, el proyecto de novela se quedó en dos o tres folios guardados en un cajón, junto a unos viejos poemas y varias cartas de amor que nunca mandé. Unos años después utilicé este párrafo, siempre presente en mi memoria y en aquel cajón, para iniciar un capítulo de la novela reseñada. No dice nada importante. Ni siquiera dice nada interesante. Pero a mí me gustaba. Y no pasa nada. ¿Cuántas veces, en un bar, en una cena, en un concierto, en una situación, anotamos unas líneas que se nos ocurren por si algún día podemos utilizarlas en nuestro escribir? ¿No es, más o menos, lo mismo? Repito: no pasa nada. Sin embargo... cada vez que releo mi novela y llego al párrafo en cuestión, me invade un pequeño malestar. Y no es que considere o no ético haberme autoplagiado, es que siempre me pregunto: ¿y no fui capaz de inventarme una situación ex profeso para la nueva novela? ¿Tan mal escritor soy? Y me rehago diciéndome que el texto es mío y que hago con él lo que me da la gana. Pero no se me evade el mal sabor de boca. |
| Yo creo en la autorreferencialidad, pero no en el autoplagio. La obra es la que es y un buen párrafo se merece un santo entierro y todos las novenas posibles. No tengo empacho en usar el mismo verso (o referencias al mismo por similitud de construcciones, por ejemplo) en dos poemas distintos si me viene al paso y casa con la nueva obra, pero no es copiar por copiar, es repetir una idea, mejorar el todo literario. |
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El mundo está lleno de autoplagios. El del arte, por supuesto, también. Valga un ejemplo. Mike Oldfield. Supongo que el que más o el que menos conoce el Tubular Bells, del que sacó luego 2 versiones (hasta 3) más. Las variaciones son mínimas entre las dos primeras versiones y sin embargo son obras muy distintas. Pero no sólo en este evidente caso. De un breve punteo que aparece semioculto en la orgía que es Amarok desarrolló cuatro años después el que para muchos fans es su mejor disco. Ya digo, ejemplos para el que quiera buscarlos en el cine, la pintura... ¡para qué hablar de la arquitectura! Pero es que, aunque sin escribir literalmente el mismo capítulo o modificándolo hay autores que basan su obra en lo mismo, plagiando el alma de sus historias una y otra vez con distintos cuerpos. Claro, que a eso se le llama obsesiones del autor u otras chorradas. Pero lo que a tí te pasa es que has encontrado un diamante y no encuentras anillo o collar en el que engarzarlo. No es la primera vez que una piedra preciosa va va de joya en joya... Pues nada, a la forja hasta dar con la pieza digna, o hasta que, quizás, descubras por sí mismo vale más que con cualquier añadido que ensombrezca su brillo. Y, sobre todo, no pienses: actúa.
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| Bueno, cualquier autor, hasta los más grandes, se mueve en un círculo más o menos reducido de intereses, ambientes, temáticas y tipos de personajes. De manera que tenemos tendencia en ficción a volver una y otra vez sobre lo mismo, aunque visto desde ángulos diferentes, matizaciones dadas por una mayor madurez en la escritura, otra forma de reflexión, etc. Ahí tienes a Spielberg, el cine también es un terreno en el que se repiten las obsesiones y temas de cualquier director. |