Tanto Martin como yo quisieramos agradecer a todas aquellas personas que han influenciado de una forma u otra en nuestra forma de escribir;
A nuestros padres por aquello de “así nos agradeces el tiempo que hemos invertido en tu educación?”
A nuestras parejas, por aquello de “uff, en eso pierdes el tiempo. Mira, cuando vea ese libro en las tiendas, ya lo leeré”
A las editoriales digitales, por aquello de “tíos, este libro es una mierda, no tiene sentido… ah, que no ha de tener sentido… bueno, pues ahora lo entiendo, pero sigue siendo una mierda”
A nuestra librería, por aquello de “umm, quieres que lo ponga en el escaparate… y encima quieres beneficio, claro claro”.
A nuestros lectores, por aquello de “¿En esto me he gastado dinero? devuelveme la pasta o te rajo ¿sabes qué? dame todo lo que tengas, ¿sabes qué? te rajo”.
A las editoriales convencionales, por aquello de “hay demasiada mafia como para que vuestro libro llegue a las tiendas, mira, creamos un millón de copias, cobramos las subvenciones por trabajar con discapacitados mentales y por ser un sector con riesgo de exclusion social, y luego vendemos los libros a una empresa de reciclaje y cogeneración que nos paga 1€ por kilogramo de papel. Ah si, me olvidaba, sobre vuestra parte… es una coedición, ya sabes, la Sinde necesita un buen trozo de pastel
Al niño del autobús, por aquello de ”¿Llorás porque eres feo o porque eres un fracasado?”
A toda la gente que nos apoya, por aquello de “…”
A todos ellos, gracias.