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Aix... cuantas veces he pecado de esto en el concurso de relatos... No me gustan las moralinas Mameri, prefiero la crudeza, la misería humana, eso que normalmente se tiende a esconder y que en mi opinión, tiene una extraña belleza. El lado bonito y bienintencionado de la vida es como los greatest hits de un grupo, pero esos sólo componen una parte ínfima de su producción musical. La verdad, es que no creo en valores como la igualdad, la ayuda al prójimo, el placer en el crecimiento como grupo social. Creo en la individualidad, en el placer como mecanismo de vida y en el equilibrio entre la necesidad de saciar nuestros instintos y las consecuencias que ello implica. La manera como responde el ser humano cuando no puede sentirse satisfecho, la respuesta a la infelicidad, a la ausencia de amor, a la ausencia de expectativas. Supongo que en su momento me Nietzsche marcó más de lo que creía. En definitiva, no creo en el ser humano como animal social, sino que veo a la sociedad como un mal necesario para la supervivencia, donde quien sabe interpretar sus debilidades alcanza la felicidad. En cierto modo, creo en el poder de la belleza, de la inteligencia y de la crueldad, entendida como la ausencia de remordimientos. En mi primer trabajo se refleja una parte de esa manera de entender el ser humano (la caída al abismo, el que cree tenerlo todo y se da cuenta de que no tiene nada, el que cree saber manejarse en el baile de máscaras que es nuestra sociedad y apenas es capaz de ver su disfraz). Mi segundo libro continua donde termina este, en el paseo por el abismo, en la búsqueda de apoyos para seguir viviendo, en los errores que se comente por culpa del tedio, el hastio, la apatía y el miedo. Esta es mi manera de entender y hablar sobre el ser humano, no puedes pedirme un final optimista o que transpire moralidad, porque, simplemente, no creo ni en la ética ni en la moral de la sociedad actual. |
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Se nota que no me has entendido; mis opiniones se basan en lo que tú has dejado escrito en tu libro, no en lo que a mí me gustaría que fuese. Eso sería harina de otro costal. Hablo de la coherencia interna de tu libro y del mensaje que transmites al lector. Lo que yo piense, qué son el bien y el mal, qué es la felicidad, es otra cuestión que a mí no me interesa abordar porque al principio yo hablaba, ¿lo recuerdas?, de tu libro. |
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Hombre, el desenlace es coherente con el libro si se entiende como el despertar de alguien que se da cuenta de que es un tetraplégico emocional que no se capaz de relacionarse con su entorno y además el hastio le invade. Lo dicho, tu entiendes el desenlace como una decisión por parte del protagonista, yo lo planteo como una consecuencia a la que le ha llevado su experiencia vital. El no decide pasar del mundo, pero en ese momento, tampoco se ve con fuerzas ni ganas para plantarle cara a esa situación. En cierto modo, la metáfora del pez es el deseo de huir del dolor y el hastio. No tanto la intención de mirar hacia otro lado. |
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Vamos a ver, 'huir del dolor y del hastío' es una forma de 'mirar a otro lado', posiblemente la más cómoda, porque no hay que girar siquiera la cabeza, basta con cerrar los ojos. Pero ahí llega Monterroso y con su cuento más breve del mundo te lo dice bien claro, mejor que yo sin duda: "Cuando despertó, el dragón todavía estaba ahí." |
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Evidentemente, pero tu sigues viendo esto como una decisión que puede tomarse o dejar de tomar. Y eso, en muchos casos, no es así. Es mucho más complejo. Tu asumes que el protagonista podía escoger otro camino, que podría aceptarse, plantearse mejorar, tu lo das, como espectador exterior, como algo evidente. Cuan fácil arreglamos la vida de los demás. Cuán fácil vemos en las depresiones ajenas excusas. Esta es la diferencia. El desenlace no es una decisión, el desenlace es un despertar. No hay opción. Un día abre los ojos y ve por primera vez al dragón y, ese día, sólo puede reaccionar de ese modo. El dragón es el tedio, la apatia y el hastio. Y antes de seguir adelante, debes vencer ese dragón... ¿pero de verdad consideras ese pequeño detalle, matar a un monstruo, tan sencillo? Precisamente, el problema radica, en que no has empatizado con el personaje (algo de lo que no puedo culparte), pero la gente que la ha leído y entienden a ese personaje (sí, a ese misántropo, gusano, parásito y despreciable hombrecillo) sí han entendido el desenlace como algo mucho más complejo que una simple decisión. En realidad, el desenlace plantea el conflicto, y si digo el, no un conflicto. Porque es al final cuando se dibuja el dilema más grande que debe afrontar, desnudo y desarmado, el personaje. Sin garantías de nada, desubicado, perdido. Se despierta un día y se ve solo delante de un monstruo y este monstruo le gana terreno sin que él sea capaz de reaccionar. Esa decisión tan sencilla de la que hablas, en realidad es un proceso larguisimo, otro viaje interior. Un viaje que da para un libro bastante más largo y complejo que el que escribí hace 2 años. |
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Sabía que terminarías diciéndome que no es tan fácil tomar la decisión adecuada, que visto desde fuera se ve sencillo, pero cuando lo sufrimos en nuestras propias carnes ya es otra cosa. Bueno, yo no olvido mi hilo conductor y te recuerdo que la propuesta mía, con moralina o sin moralina, era que el narrador se aceptara a sí mismo, lo cual equivale a asumir quién es y a asumir sus actos. Decirte esto es haber empatizado con el personaje más de lo que te figuras, porque lo fácil hubiera sido apiadarse de él o decirle: con dos cojones, macho, qué bien te las apañas por el mundo. El que empatiza, por el contrario, se mete en la piel del personaje y por eso anticipa, si puede, una solución para él. Para mí esta solución es bien sencilla: Que el personaje se acepte tal cual. |
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Y te repito, que entonces, te puedo asegurar de todas todas, que no has empatizado o no eres capaz de empatizar con el personaje. Y evidentemente, no te lo puedo pedir ni exigir. Pero que me plantees una solución tan sencilla como: qué se acepte, coño, y ya está. Significa que no has indagado en la situación psicológica, en la presencia de un entorno determinado, en la presencia de unas expectativas. Es decir, que se acepte, vale, y entonces ¿qué? Imaginate que yo me acerco a una anoréxica y le digo. Coño, con lo fácil que es, acéptate y come. Y que encima viniese y le dijese, ojo, que este consejo te lo doy tras haber empatizado contigo y tras comprender tu situación. Eso es lo que tu propones como desenlace. Y antes de llegar a ese punto, hay un largo, muy largo recorrido, tan largo como el que requiere que una anoréxica vuelva comer con normalidad. |
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Nunca he dicho que aceptarse a sí mismo sea fácil, bien al contrario, no hay nada más difícil en la vida. Es fácil de ver el pronóstico pero es difícil ponerle remedio. Si una anoréxica se aceptara a sí misma aumentaría las posibilidades de sanar, porque dejaría de castigar a su cuerpo. En mi opinión, el que no ha entendido nada, pero nada de lo que va esto, eres tú. ¿Hablas de empatía? Mírate a ti mismo, que con tu súper ego eres incapaz de entender el punto de vista de un lector. |
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Mameri, no es necesario que subas el tono. De super ego nada, sólo intentaba matizar la discrepancia que hay entre lo que tu entendiste y lo que es el final. Y, evidentemente, como te digo, quizá ese final que tu planteas (aceptarse) tenga sitio en alguno de mis próximos libros (en principio quiero escribir una trilogia sobre la identidad humana y esa es sólo la primera parte). Lo único que digo es que, en el punto que termina mi libro. Plantear un personaje que, después de todo lo escrito, se acepta a sí mismo es, total y absolutamente, ridículo. Lo que digo desde un principio, es que, aceptarse es un proceso, no una decisión. Y que plantear ese desenlace hubiese exigido, como mínimo, otro libro. |
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Mameri, y eso te lo he respetado desde un principio. Y tu interpretación, me parece respetable, aunque a mí me hubiese sido imposible escribir un final coherente, en un sólo capítulo, donde el personaje terminase aceptándose, tirando adelante y siendo medianamente feliz. Es que es más, el libro plantea justo lo contrario, el descenso a los infiernos. El paso de una persona que cree aceptarse a sentirse perdida y desubicada. Nada más. El que parece que se ofenda porque le rebaten una opinión eres tú, no yo. Joder la marrana, super ego... la verdad, no sé quien tiene la piel más sensible. Edito, sí el libro ya lo estoy escribiendo, y ya te puedo asegurar que no termina con el personaje aceptándose a si mismo. Termina con un descubrimiento de otro tipo. |
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Y dale con la manía de atribuirme cosas que yo no he dicho. Yo no he dicho que cambies el final, yo no he dicho que pongas un final donde el personaje acaba diciendo: "Miradme, soy así y me acepto." Lo de aceptarse viene después, después de haber escrito esa novela, ese después que le espera a la vuelta de la esquina a un personaje que acaba su periplo sumido en un mar de dudas. Insisto: yo la verdad es que no te veo la empatía por ninguna parte, me atribuyes cosas que no digo, tildas de moralina lo que no es sino una lectura más de un lector cualquiera, etc. Sí, a ese súper ego me refiero. |
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Pues dejémoslo así, en que no nos entendemos. Podría seguir explicando lo que quería decir con moralina, podría volver a repetir lo que implica que el libro terminase en ese punto con la perspectiva de un personaje aceptándose. Entiendo que no te haya gustado eso lo respeto. Y no te he rebatido absolutamente nada del resto de tu crítica, que me parece acertada. Sé que el libro, no es, ni por asomo, perfecto. Simplemente, en toda la discusión he querido discutir un punto, el desenlace y lo que implica. Cambiar ese desenlace significa cambiar todo el significado de la obra. Para mí, con otro significado, la obra carece de valor. Para ti, como lector, ese final es incoherente con toda la trama. Posiblemente esté mal escrito y lo asumo, quizá no encajes (relacionado con el tema del valor literario) con mi tipo de lector. De modo que, como lo máximo a lo que puedo aspirar, es a arrojar un poco de luz a si lo que falla es que simplemente no eres mi público o si lo que pasa es que yo lo he escrito mal, sólo puedo hacerte dos preguntas? ¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Qué opinión tienes de autores como Kerouac, William Burroughs, Bukowski, Houellebecq e incluso Camus? Llegados a este punto, te recomendaría Ampliación del Campo de Batalla de Houellebecq, si ese te parece un mal libro, es que realmente no eres mi público (aunque eso no descarte que mi obra este mal escrita). |
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Hablaré claro: no quiero ni pretendo que cambies el final de tu libro. Considero, pero esta es mi opinión personal, que la obra tal y como la muestras al público queda incompleta y eso deja un sabor de boca amargo al lector. Yo, como lector, me sentí decepcionado, no podía ser que me lanzaran un final así, que no resuelve nada sino que plantea el verdadero conflicto del libro. Es como si hubieras escrito la introducción, planteado el problema (el nudo de la trama) y en vez de resolverla (desenlace) hubieras interrumpido con una reflexión que viene a decir: seamos como peces, olvidemos todo cada tres segundos. ¡Vaya chasco para el lector! Al menos para ese tipo de lector que parece que no sintoniza contigo. |
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He editado el último mensaje, pero te repito lo que he añadido. Te recomendaría Ampliación del Campo de Batalla de Houellebecq. Uno de los autores franceses más importantes del panorama contemporáneo, y vieses como se desarroya y como termina. El vacío es un desenlace posible, dejar el conflicto en manos del lector es una opción. Aunque no la más habitual. |
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Vale, eso es ya otra cosa. Si esto es lo que querías decir en un principio, entonces, ciertamente, he malinterpretado tu crítica al desenlace. En eso estoy absolutamente de acuerdo. Aunque quizá esté demasiado contaminado por mis lecturas de cabecera para no ver belleza y sugestión en esos finales que dejan al personaje al borde del abismo y dejan en manos del lector su futuro. |