Si algo deseo a los compañeros para el año que viene, además de estabilidad laboral y familiar y todo eso tan básico, es que disfruten escribiendo. Recuerdo que de los 30 a los 40 me lo pasé pendiente de ambos aspectos y escribiendo libros profesionales, algunos diarios personales y poco más. Luego he aprendido a disfrutar con la escritura.
Me dicen que escribo mucho. Sí, es verdad, escribo casi sin parar y la mente me salta de un proyecto a otro. Me dicen que corrijo poco o mal. Eso es seguro porque los libros, una vez terminados, me importan poco, estoy pendiente del que viene.
Ahora acabo de emprender otro camino, un libro que es investigación histórica, literatura, análisis sociológico, todo revuelto. Un tema apasionante para mí. Porque no hay nada que sustituya a la excitación que se siente al ver que nace un nuevo proyecto y empieza a cobrar forma. Hoy he bajado unos 600 periódicos de un año determinado de la historia española. Prometen diversión durante bastante tiempo. Mi mejor regalo de Navidad. Os deseo a todos que tengáis uno igual. Mientras escribáis, como decía el tango, no habrá más penas ni olvido.