¿Si como escritores nos adaptamos a las exigencias de los lectores, adónde irá a parar la literatura con el tiempo?
¿No debieran ser los lectores los que se adaptaran a la cultura, aún siendo la literatura un entretenimiento más?
Hay unos límites indudablemente en lo que acabo de exponer, sin embargo:
¿Si muchos de los filtros literarios por los que pasa un manuscrito en una editorial están dirigidos a que la escritura esté en consonancia con lo que el lector común es capaz de asimilar (porque si no ni la editorial ni el escritor venderían un pimiento), adónde irá a parar la literatura con el tiempo?
¿Degenerará la riqueza del idioma dentro de las grandes obras por culpa de las editoriales y los escritores partidarios del marketing? ¿Creéis que han degenerado ya en ese aspecto las grandes obras desde principios del 1900?
¿Si por lo que tengo entendido todo el mundo recomienda escribir con poquitos adjetivos y pocas palabras no comunes (porque esto creo que lo enseñan hasta en talleres de escritura, y... "oh, no escribas tan complicado"; no he estado en nugún taller, ojo), para no saturar el entendimiento del lector, no se le está haciendo demasiado caso al marketing? ¿No lo están pudriendo todo las editoriales?
¿Creéis que es bueno encarrilar tanto los modos de un escritor cuando está aprendiendo? (no diré que el encauzamiento dentro de unas bases gramaticales no sea bueno, lo es, claro, pero por el camino de condicionar, ¿no se está negando la posibilidad de que la gente cree nuevos estilos de literatura? La variedad de estilos debiera estar respaldada, pero nuevamente las editoriales lo joden todo con el marketing y la influencia que crea éste en los escritores y en los profesores.
¿Qué pensáis, cuál es vuestro punto de vista en relación a todo esto?
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cita de carlos_maza
¿Escribir para la eternidad? Puede, no te digo que no, casos hay en el pasado de escritores que se han recuperado y hasta tenido un éxito inesperado. Pero eran otros tiempos, en que escribir era una tarea de cierta élite ilustrada. Hoy en día internet está sepultada de escritos de toda índole y la cosa va a más, mucha hojarasca entre alguna pepita de oro que así se hace muy difícil de encontrar. Y si esto sucede en el aquí y ahora ¿confías en que en el futuro alguien descubra esa pepita de oro? Yo no, será tanta la información que, incluso si alguien se entretuviera en buscar en el pasado lo que en el presente ya abundaría en exceso, se encontraría obras que ya no son del gusto de los lectores de la época. Por ejemplo, todas esas novelas de fantasía ¿cuánto durará su interés? ¿Y las de vampiros? aún menos. No sé, no tengo confianza en el futuro, son sueños que consuelan, esperanzas que nos mantienen, pero no realidades.
Estimado Carlos, el problema es de aquellos que intentan encontrar en la literatura, no un fin, sino un medio para...Yo, cuando escribo... cuando escribo de verdad, no me refiero a relatos para concursos de mayor o menor entindad, ni aventuritas de Dick Turpin... cuando me siento a escribir el proyecto en el que estoy enfrascado de veras, no me planteo jamás que será de mi obra, si me la editarán (por cierto, ese es uno de los lastres fundamentales que encuentra un escritor en su periplo. La edición es un cuento chino, una peana que casi todos quieren, sin reparar en que en una peana santoral, sólo puede haber uno). Yo escribo para mí, y después, amablemente libero mi obra para la humanidad y la eternidad. Si la encuentran en el futuro, si trasciende al resto de la hojarasca es algo que no me atañe. Eso le incumbe al futuro, un futuro en el que yo ya no estaré, ciencia ficción mediante, claro. "La ilusión es lo último que se pierde". Saludos. Diego. |
| Vale, Diego, te había entendido mal, no me cuadraba con otras opiniones que he leído tuyas, más en esta última línea de necesidad personal de escribir. Escribir sirve para muchas cosas además de para hacer dinero (si es que se llega a ello). Siempre servirá para profundizar en nosotros mismos, fabular realidades que no hemos vivido pero donde ponemos algo nuestro, crear mundos distintos de nuestra experiencia pero extrañamente propios. Te deseo la mejor suerte en ese empeño, digan lo que digan los demás y las descargas y la posteridad. |
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¿Si como escritores nos adaptamos a las exigencias de los lectores, adónde irá a parar la literatura con el tiempo? A Harrypotianas ¿No debieran ser los lectores los que se adaptaran a la cultura, aún siendo la literatura un entretenimiento más? Eing? No. La gente lee lo que se le vende masivamente gracias a la publicidad. ¿Si muchos de los filtros literarios por los que pasa un manuscrito en una editorial, están dirigidos a que la escritura esté en consonancia con lo que el lector común es capaz de asimilar (porque si no ni la editorial ni el escritor venderían un pimiento), adónde irá a parar la literatura con el tiempo? Filtros = dinero. Para todo lo demás, mastercard. ¿Degenerará la riqueza del idioma dentro de las grandes obras por culpa de las editoriales y los escritores partidarios del marketing? ¿Creéis que han degenerado ya en ese aspecto las grandes obras desde principios del 1900? Si, claro, y seguirá así. ¿Si por lo que tengo entendido todo el mundo recomienda escribir con poquitos adjetivos y pocas palabras no comunes (porque esto creo que lo enseñan hasta en talleres de escritura, y... "oh, no escribas tan complicado"; no he estado en nugún taller, ojo), para no saturar el entendimiento del lector, no se le está haciendo demasiado caso al marketing? ¿No lo están pudriendo todo las editoriales? Me gusta el Oh no. A parte, sí. Pero un escritor ha de tener el criterio para vender su obra y prostituirla, o no. (Yo lo haría, pero no me han puesto el dinero en la mesa, guiño, guiño) ¿Creéis que es bueno encarrilar tanto los modos de un escritor cuando está aprendiendo? (no diré que el encauzamiento dentro de unas bases gramaticales no sea bueno, lo es, claro, pero por el camino de condicionar, ¿no se está negando la posibilidad de que la gente cree nuevos estilos de literatura? La variedad de estilos debiera estar respaldada, pero nuevamente las editoriales lo joden todo con el marketing y la influencia que crea éste en los escritores y en los profesores. No te obsesiones, cada uno es como es, y cada uno será como tiene que ser :p Es lógico estar un poco condicionado, ¿pero es bueno estarlo tanto? En gran parte está claro que no, no obtante resta ese tanto por ciento, porque nada es absoluto en este mundo. Ya te repites eh ¿Qué pensáis, cuál es vuestro punto de vista en relación a todo esto? Que yo escribo lo que quiero, y si me pagan mucho, escribiré lo que quieran. |
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Creo que la última frase de jdgreenfield sienta cátedra. Sólo me queda insistir en la conjunción copulativa: ambas cosas no son excluyentes, y para mí es la prueba de que el mercado no podrá pudrir a la Literatura. Ah, y antes se me olvidó comentar, al hilo de lo que decías (Sagitarius), que no creo en los talleres literarios. Me parece que cada uno tiene que encontrar su propio camino, y los mejores talleres son los libros ya publicados (aunque determinados consejos vienen muy bien, de vez en cuando...)
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cita de sagitarius
Ahí van un par de metáforas futboleras:¿Si como escritores nos adaptamos a las exigencias de los lectores, adónde irá a parar la literatura con el tiempo? ¿No debieran ser los lectores los que se adaptaran a la cultura, aún siendo la literatura un entretenimiento más? Hay unos límites indudablemente en lo que acabo de exponer, sin embargo: ¿Si muchos de los filtros literarios por los que pasa un manuscrito en una editorial, están dirigidos a que la escritura esté en consonancia con lo que el lector común es capaz de asimilar (porque si no ni la editorial ni el escritor venderían un pimiento), adónde irá a parar la literatura con el tiempo? ¿Degenerará la riqueza del idioma dentro de las grandes obras por culpa de las editoriales y los escritores partidarios del marketing? ¿Creéis que han degenerado ya en ese aspecto las grandes obras desde principios del 1900? ¿Si por lo que tengo entendido todo el mundo recomienda escribir con poquitos adjetivos y pocas palabras no comunes (porque esto creo que lo enseñan hasta en talleres de escritura, y... "oh, no escribas tan complicado"; no he estado en nugún taller, ojo), para no saturar el entendimiento del lector, no se le está haciendo demasiado caso al marketing? ¿No lo están pudriendo todo las editoriales? ¿Creéis que es bueno encarrilar tanto los modos de un escritor cuando está aprendiendo? (no diré que el encauzamiento dentro de unas bases gramaticales no sea bueno, lo es, claro, pero por el camino de condicionar, ¿no se está negando la posibilidad de que la gente cree nuevos estilos de literatura? La variedad de estilos debiera estar respaldada, pero nuevamente las editoriales lo joden todo con el marketing y la influencia que crea éste en los escritores y en los profesores. Es lógico estar un poco condicionado, ¿pero es bueno estarlo tanto? En gran parte está claro que no, no obtante resta ese tanto por ciento, porque nada es absoluto en este mundo.
¿Qué pensáis, cuál es vuestro punto de vista en relación a todo esto?
¿Si el Athelic de Bilbao contratara extranjeros qué harían sus seguidores? ¿Si el R.Madrid o el Barça dejaran de hacerlo qué harían sus seguidores? En otros tipos de ocio se me ocurren ejemplos similares (en música sin ir más lejos; pero no daré ejemplos que bastante me he salido del tema con lo del fútbol -jejeje-). A lo que iba. Cada escritor tiene su público y viceversa. Cada cual busca la literatura, música, en definitiva, el ocio, acorde a sus gustos. Por lo tanto, entiendo que mientras existan lectores que demanden lo que tu puedas entender como "buena literatura", ésta siempre existirá.
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Hoy en día, existiendo tantos foros de debate sobre literatura, sobre cualquier género, donde la gente postea sus escritos y estos pueden ser comentados y corregidos por cualquiera, los talleres literarios se han convertido en mi opinión en un sacapasta sin sentido. Además de ser, algunos, editoriales camufladas. Retomando el tema y a colación de las últimas intervenciones, he llegado a la siguiente conclusión: El marketing no pudrirá la literatura, si acaso el dinero, que todo lo pudre. |