El ganador, como ya deberíais saber a estas alturas, es “El consejo de Dédalo”, y su autor no necesita presentación. (Ahora es cuando aparece Pepe Reina con el micrófono):
¡En el número 1, el hombre de los foros, el que no deja a nadie indiferente con sus opiniones, el toro que te puede embestir en cualquier momento, el yoyas de bubok, el amigo de la polémica, cuando hay jaleo en bubok allí que está él, el pentacampeón del concurso de relatos… me estoy refiriendo, por supuesto, a Juan González Mesa, más conocido como Bizarro!
¡Felicidades al vencedor!
Felicidades también a lapoeta por su destacadísimo segundo puesto con “Lo que pasa en verano”. He estado a punto de pasarle el testigo a otra escritora debutante. Veteranos ¡temblad! Y sobre todo, que esto os sirva para no dormiros en los laureles.
Ha sido un placer actuar de Mdc.
Un saludo a todos
(Los nombres en 5 min)
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cita de bizarro
Ernie, por Dios, que está mirando ventanas, no se están colando por ellas. Y el miedo se presentará si tienes que separar a un animal que está pegándole a una mujer, no para coger un teléfono y decir lo que está pasando. Esa parálisis no es para nada realista ni está justificada. Para que fuese creíble tendrías que haberlo justificado con una causa mayor, con un trauma anterior... no sé, con algo.
Pues yo la veo perfectamente justificada (lo siento por ser tan cabezón), hay gente que encontraría cientos de excusas para no denunciar, para tapar su miedo. No pienses en cómo actuarías tú, piensa que hay muchas maneras de ser y muchos grados de cobardía.Y lo de las ventanas... si las persianas están bajadas (recuerda que son las 2 de la madrugada) no verás el interior de la vivienda. Pero es igual, es tu impresión y es totalmente respetable. No te doy más el coñazo. |
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Por eso digo que tiene ese problema. Si dides que te machacas la mano con un martillo todo el mundo sabe qué se siente: dolor, salvo caso especiales. En este caso no trata con una reacción universal y, como dices, si no la hace palpable el mecanismo que hay detrás a muchos les parecerá inverosímil. Vamos que te doy la razón, Bizarro. Sólo que el que sí la entienda no verá necesaria la explicación. |
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El relato de ernie, sin abundar en mis comentarios, que ya los colgué muuuuucho más arriba, tiene potencia, precisamente porque esa actitud, esa inacción, te puede llevar como lector a ponerte en el lugar del personaje y eso, literariamente hablando, es perfecto. Que un personaje te enfrente con tus propios valores y creencias es todo un éxito. En los relatos pocas veces se consigue. Y ernie lo ha logrado. Creo además que de doscientos mil informáticos alguno actuaría así. Ernie lo ha encontrado. ¿Para cuándo nos lo presentas y le hacemos una entrevista? Al pusilánime.
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No creo que un relato tenga que explicar siempre las motivaciones de las acciones de sus personajes. Este relato plantea una situación y cómo actúa el protagonista que es testigo de ella. Nada más. Podría haber actuado de mil maneras diferentes. ¿De verdad son tan importantes las motivaciones que tiene? ¿De verdad es obligatorio, por el bien de la literatura o de esta historia en concreto, explicarlas? ¿Dónde queda la interpretación de cada uno (como bien dice Simpatía)? Como autor, ¿tengo que explicarlo todo? Como lector, ¿quiero que me lo expliquen todo? A mí, por lo menos, no siempre me hace falta. También me gusta que me planteen algo que me haga pensar sin dármelo todo masticado. Y no estoy para nada de acuerdo en que no hacerlo elimine la trama. |
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Bizarro: DE JUNIO A NOVIEMBRE EN PRETORIA, DE DICIEMBRE A MAYO EN MADRID Es muy difícil abstraerse al hecho de que las exóticas ciudades de Pretoria y Johanesburgo estaban saliendo todo el rato en la tele durante el tiempo que estuvimos gestando nuestros relatos. Si a esto le unimos el hecho de que el autor ha usado los títulos de los otros trabajos en el suyo propio, renunciando con ello a cualquier intento de anonimato y de verosimilitud, me da la impresión de que se ha cumplido un trámite y, al igual que con el anterior relato, entran ganas de decir: “si tú no tenías ganas de escribir el relato cómo esperas que yo tenga ganas de leérmelo”. La historia, sin embargo, no está nada mal. De hecho, sería la descripción de un personaje de un relato típico de Herman Melbille o de Robert Louis Stevenson: pintoresco, irrepetible y absorbido por unas circunstancias tan increíbles como imposibles de callar. Una vez descrito este personaje, sin embargo, es cuando debería comenzar el relato. No sé si me equivoco al decir que, influenciado por la estética poderosa de lo decimonónico, los diálogos se vuelven poco creíbles hasta el descuido. De hecho, ser repiten viejas fórmulas estilísticas que ya no son más que manidas y de poca calidad, como “caer en los brazos de Morfeo”. Me quedo con esto: “Amigo mío. Analice su vida.” Gracias, Bizarro, por tus comentarios (al mío y los demás relatos). Extiendo mi agradecimiento a todos los que dedicáis un tiempo a analizar y comentar nuestros relatos. Vuestro esfuerzo es lo que da mayor sentido a esto del certamen. A los más muevos, mi más sincera bienvenida. A Bella ya se lo dije, a Mrguasch se lo digo ahora. Es un placer veros por aquí. Disfrutad. Josep |
Lo que queda.
LAS LÁGRIMAS DE ALFONSO
Esta es la historia del suicidio de un chaval debido a la presión de sus compañeros de clase. Yo no digo que ese hecho no sea creíble, ya que lamentablemente sucede de vez en cuando. Es difícil hacerlo poco creíble. En este caso, el autor ha parecido afanarse en embellecer tanto los diálogos y en retorcer tanto las circunstancias del suicidio del chaval que ha conseguido que nada de esto sea realista. Los diálogos son imposibles e improbables, el asunto del poema que motiva al niño a elegir el modo de la muerte es igualmente poco creíble. Aunque hubiese sucedido así en algún caso real, sería imposible creerlo contándolo de esta manera.
Hay algunos detalles de ritmo interesantes en este relato. El interludio antes de llegar a la casa de la playa, los preparativos del padre antes de hablar con su hijo. Sin embargo, el detalle del libro de poesía, que podría haber sido bello en cuanto que era gratuito, deja cierta sensación de timo cuando parece servir al propósito de que el autor muestre unos versos que le gustaron personalmente y una cultura que no ayuda a una historia dura y a la vez mundana. Creo que el autor debería seriamente verbalizar sus diálogos antes de darles el visto bueno y dejar que el lector experimente su propio drama sin adornarlo con circunstancias rebuscadas.
GOD BYE, BOY
Voy a dejar intactos el título del relato y el título de la película que se menciona dando el beneficio de la duda de pensar que son recursos literarios del escritor. Dicho lo cual admito que no he llegado a captar el significado de estos recursos.
Este es un buen ejemplo de cómo hacer increíble lo creíble. Un veterano de Vietnam hosco y que no sabe quién es Oliver Stone estoy casi seguro de que no escribiría estas frases: “ Los veranos en Florida Kayes son la cosa más hermosa del mundo, nada se puede comparar con un sabroso mojito y las cachas tersas y brillantes de una mulata.” O “. Me senté en una elegante silla, frente a una mesa que lucía un mantel inmaculadamente blanco. Frente a mí se elevaba un escenario y sobre él un atril que lucía el escudo del 1º de Caballería Aerotransportada; el orgullo del ejército en Vietnam.” De hecho, no creo que escribiese ningún relato en absoluto.
En cualquier caso, al final sabemos que no se trata de que el protagonista haya escrito un relato. Realmente, se supone que el protagonista ya está muerto cuando cuenta esta historia. Supongo que el autor ha pensado que esto era lógico y que la historia más importante que podía contar un muerto era el día que fue a una conferencia de Oliver Stone, pero a mí, más bien, me suena a que, cuando el autor comenzó a escribir el relato, no sabía por qué el personaje lo estaba contando ni cómo iba a acabar. Da igual que esto no sea cierto porque es la sensación que transmite y, si la transmite y no era la intención, hay que cambiar las cosas.
De hecho, toda la experiencia del veterano de Vietnam, su s proyectos y el enfrentamiento con Oliver Stone quedan tan inconclusos que sólo tendría sentido contarles de formar parte de una historia mayor, que sí tuviese una dirección y un por qué evolutivo.
EL DÍA QUE JARQUE MURIÓ
Cuando dices que alguien mete la cabeza en una bolsa y la precinta, no es necesario explicar para qué lo está haciendo. El principio habría sido impresionante de no ser por esta innecesaria explicación. Las descripciones de la asfixia son perturbadoras, pero a mi parecer quedan entorpecidas por las constantes interrupciones de los pensamientos del personaje. Por otra parte, hay que tener cuidado con el uso de los tiempos verbales: “Se había emocionado escribiendo aquello. No imaginaba que le hubiera dolido tanto.” Supongo que el autor quiere decir que el personaje no imaginaba que aquello le iba a doler tanto.
Dentro de esta necesidad de quitarse la vida, que no es necesario ser explicada, cuando el protagonista se da cuenta de que un futbolista ha muerto en Italia y él no, siente como una mazazo de deshonra porque él debería ser quien ha muerto. No hay ni la más mínima manera de intuir qué ha podido emocionarle tanto en dicha noticia, teniendo en cuenta todo lo que nos podemos encontrar en un telediario cualquier día de la semana, aparte de la mierte de un deportista. Por ejemplo, ese día, el 8/8/2009, sucedió esto: “Nueve personas, cinco de ellos turistas italianos, murieron en el choque entre un helicóptero turístico en un avioneta sobre el río Hudson, entre Nueva York y Nueva Jersey, según indicó el alcalde neoyorquino, Mayor Michael Bloomberg.” Con esto quiero decir que es necesario establecer una relación empática entre los personajes y sus actos o pensamientos para que el lector no se quede en frío.
Por otra parte, también habría que se cuidadoso con el uso de la puntuación porque, aunque el punto y coma siempre es glamuroso y suena a calidad, no siempre está bien usado: “Primero se desmayaría; y una vez inconsciente,”.
ESCLUSAS Y CABINAS
Este relato es una secuencia de diapositivas perfectas de acciones y personalidades. Es, a la vez un muestrario de caminos y circunstancias relativas a los protagonistas que van confluyendo para perder todo su sentido, toda su conseguida importancia, frente a un fenómeno de la naturaleza tan enorme, tan decididamente imparable, que borra cualquier retazo de civilización. Que nos hace sentir, en definitiva, humildes.
A pesar de que parece que todo lo anteriormente narrado, con agilidad y un grupo reducido pero muy acertado de símiles y metáforas, no tiene nada que ver con el final, ese es precisamente el sentido del final, la preparación de una sensación que debería tener todo ser humano que se diese cuenta que no sirve de nada hacer planes, que cuando la naturaleza se enfada, las vidas de los hombres son ridículas e iguales.
VERANO (UN DESEO)
En este relato debemos ser sinceros al decir que le sobre mucha descripción. Y que no tiene una trama concreta. Pero el título lo anticipa. En cualquier caso, imaginemos que el relato dura la mitad. Sería una delicia. Pero el autor nos está describiendo un día que dura un verano y supongo que se ha propuesto de principio a fin. En ese caso, atendiendo a las cualidades, deberíamos decir que la atmósfera está conseguida y que la sumisión del hombre al deseo es algo que arrastra toda la realidad y, de hecho, que arrastra la sociedad. Porque este relato, según mi entendimiento, es una metáfora de la causa social del periodo estival. Todo lo que hacemos, el sacrificio de todo el año sirve para exprimir lo mejor de nosotros mismos de modo comprimido en un pequeño lapso de tiempo y anhelarlo durante otro año más hasta que vuelva a llegar. En ese sentido debo decir que este relato es el quizá mejor se ha atenido al tema pero en un sentido que quizá sólo he visto yo, en ese sentido de metáfora entre el deseo y el ocio, el sacrifico y la verdadera vida. Es decir, que nuestra vida es tan perra que sólo podemos aspirar a lo mejor una de cada doce horas, uno de cada doce días.
El hándicap de este relato es que las descripciones son muy repetitivas hasta el punto de hacerse monótonas y que el lector sienta la tentación de saltárselas a la espera de que suceda algo.
LA SOLUCIÓN DEL VERANO
Se me ha hecho muy larga la presentación de este relato. La longitud de su parte central, su desarrollo, está más justificada porque, al fin y al cabo, a su descripción nos acompaña la evolución de estado de ánimo de la protagonista. Sin embargo hay tramas secundarias que estorban bastante, como la de la pareja con la que coinciden en el hotel y que, más que audar a describir al personaje del marido, nos siembra más dudas. Y la introducción está tan llena de detalles familiares y domésticos que posiblemente hayan puesto nerviosos a muchos otros lectores. Una de las cualidades de este relato es la claridad absoluta; se entiende todo lo que quiere decir en todo momento. Por otra parte, el lenguaje es poco arriesgado y la trama es bastante previsible. Sin embargo, tiene la cualidad de serenar el estado de ánimo del lector en lugar de apenarlo cuando se ha tomado la decisión del divorcio, como si esa tranquilidad emanase de una protagonista que se ha dado cuenta de que no tiene por qué seguir luchando.
La otra cualidad que tiene este relato es que consigue transmitir perfectamente una personalidad de mujer creíble con un lenguaje justificado.
La adecuación al tema es meramente circunstancial aunque apuntalado por mucho conceptos, como la recuperación de asignaturas del hijo y la propia posibilidad de tener vacaciones. Su trama es poco ambiciosa y su lenguaje literario efectivo pero algo pobre. Un apunte: “Pensé que éstas estaban siendo las peores vacaciones de mi vida” Si está hablando en pasado, sería más correcta decir “aquellas”.
LA CAMARERA
Este relato tiene una gran cantidad de detalles accesorios que en nada ayudan a la trama principal y que tampoco la hacen ni más interesante ni más sorprendente. En todo caso, intentan ocultar el hecho de que el relato tan sólo dice: un chico se enamora de una chica que, a su vez, se enamora de otro”. El verano, el premio literario, la reforma de la casa y todo lo demás son apósitos que no ayudan en nada y que simplemente hacen el relato más largo de lo que debería. A partir de un hecho tan sencillo es cuando podemos comenzar a construir una trama. Un tipo se compra una casa para estar al lado de una chica pero ella se va con otro; bien, se queda en una situación esperpéntica. Ahora has descrito a un buen personaje y es el momento de comenzar un relato con él.
Con respecto al estilo, aunque es claro y perfectamente útil, a veces se vale de frases excesivamente largas y que tampoco han sido adornadas con destellos de imaginación. El autor recurre frecuentemente a metáforas creadas mucho antes de que ambos naciéramos y eso va empobreciendo el texto párrafo a párrafo. Ejemplo: “mirándola hipnotizado, perdido en el océano de sus ojos negros”. “supo que la flecha de Cupido le había llegado al corazón”.
Ya que la trama no es demasiado original, por mucho que la estructura intente serlo comenzando por la última escena, al menos hay que esforzarse por el modo en que se cuentan las cosas, intentar pasar los conceptos por la propia memoria de cada uno, por las propias frustraciones de cada uno, para darles color, voz y acento propios.
LA ESTACIÓN DE HUMILLAR LA CABEZA
En este relato absolutamente todo está exagerado por parte del autor, muy al modo en que Lovecraft exageraba cualquier olor, textura o potencia que tuviese que ver con el mar. Es decir, por un momento parece que describe un planeta que no tiene nada que ver con el nuestro porque, que yo sepa, los albañiles y los labriegos desgraciadamente se ven obligados a trabajar bajo el sol del mediodía si es necesario. Este empeño en introducir exageraciones desequilibrantes, como si aportasen alguna calidad al texto, tiene su paradigma en la frase:” Hasta los dragones corren en busca de alguna sombra que los recibirá avara impotente al empeño del amo.” Yo supongo que, o es una metáfora, o se refiere a las lagartijas. Si ese recurso explica el desequilibrio mental del protagonista, desde luego sólo podría ser útil ahondando en él, mostrándolo a menudo y sin tapujos, no como el que tira una piedra y esconde la mano. Es tal la acumulación de recursos estilísticos en las situaciones más mundanas que no queda por menos que hacer un esfuerzo para entender de qué tipo de personas y cosas nos está hablando exactamente. El estilo, por tanto, a pesar de que pueda parecer en un principio que es la baza ganadora de este relato, es su auténtico lastre.
La trama, sin embargo, es muy interesante. El juego de la locura heráldica que parece un embellecimiento del rebladecimiento cerebral debido a una insolación está muy conseguido, sobre todo con respecto al final, a la sucesión de esa locura en un heredero que es más fuerte. Esta sucesión, el hecho de que la locura sea de ambos, crea la duda acerca de si no hay realmente algo de cruel y de divino en esa psicopatía producida por la dureza del sol. Del dios sol, en este caso. Un entorno agreste e inculto para el encuentro con uno de los primeros cultos de la Humanidad.
Y el título es muy bueno.
LOS TRES
El estilo de este relato me gusta mucho. Es rápido, fresco, minimalista y describe mucho con muy poco. Es muy corto, como un relámpago, y quizá por eso se ha dejado en el tintero la necesidad de subrayar el verdadero concepto del que trata: la fidelidad. En lo bueno y en lo malo. No por casualidad el relato se llama Los tres. Los tres lo hicieron, fuera quien fuera el que encendió la llama. Ninguno se librará del castigo porque los tres lo disfrutaron.
Al pasar de puntillas sobre este concepto, al no hacer una comparación entre los valores de la juventud y los que se van perdiendo con el tiempo, al no aprovechar el momento para explicar que incluso en la malicia puede haber destellos de grandeza, este relato se queda en la narración de una anécdota veraniega que, como en muchos otros casos, podía no haber sucedido en verano. Excepto que el verano es el momento de mayor intimidad y acercamiento de los amigos.
La elipsis temporal que hace el autor entre la segunda y tercera parte del relato es excesiva y está mal explicada hasta el punto de que uno tarde demasiado en enterarse de que ha sucedido, con lo cual no puede prestar demasiada atención a lo que está sucediendo.
En cualquier caso, aunque el relato estuviese mejor explicado y mejor justificado con el tema, el uso de un lenguaje tan sencillo y efectivo no habría sido suficiente para sacarlo a flote, ya que se ha pretendido formar una casa con tres palillos de dientes, y con eso sólo se puede hacer un triángulo, que puede ser cualquier cosa aparte de una casa.
LOS ANIMALES DE LA MONTAÑA
Cuando comencé a leer relato tuve la esperanza de que el título fuese una metáfora de algo. Pero no lo era. ¿Cuál es el problema de todo esto? ¿Os acordáis que el amigo Incongruente insistía mucho en diferenciar el relato de otras formas literarias? En la realidad no es algo tan dogmático, pero sí hay algo intuitivo; y ese algo intuitivo nos dice que esto es un cuento. Curiosamente, incluso los cuentos tienen un antagonista, una persona o elemento que le pone las cosas difíciles al protagonista. En este relato no hay antagonista, no hay sorpresa final ni giro inesperado. Nada debe ser dogmático, lo sé, pero hay personas con olfato para esto de contar historias que opinan que, cuando un relato ofrece lo que nos ofrece este, nos queda la sensación de que no nos han contado nada.
Con respecto al estilo, he tardado seis párrafos en encontrar una metáfora, la del viento rascándose contra las ramas. Todas las frases son de una descripción tan desnuda y simple que llega un momento en que te entran ganas de decir: “si tú no tenías ganas de escribir el relato cómo esperas que yo tenga ganas de leérmelo”.
Esa simpleza, en cambio, en algunos párrafos se hace bastante encantadora, porque permite intercalar algunas referencias culturales bastante finas, como el hecho de que Otis, el barquero, cobrase dos monedas a cada niño por cruzar el río, igual que Caronte. Que es el modo de decir, supongo, que están entrando en un mundo mágico.
En resumen, un relato demasiado infantil, sin intención de captar la atención ni impresionar, con la virtud y el defecto de la sencillez.
DE JUNIO A NOVIEMBRE EN PRETORIA, DE DICIEMBRE A MAYO EN MADRID
Es muy difícil abstraerse al hecho de que las exóticas ciudades de Pretoria y Johanesburgo estaban saliendo todo el rato en la tele durante el tiempo que estuvimos gestando nuestros relatos. Si a esto le unimos el hecho de que el autor ha usado los títulos de los otros trabajos en el suyo propio, renunciando con ello a cualquier intento de anonimato y de verosimilitud, me da la impresión de que se ha cumplido un trámite y, al igual que con el anterior relato, entran ganas de decir: “si tú no tenías ganas de escribir el relato cómo esperas que yo tenga ganas de leérmelo”.
La historia, sin embargo, no está nada mal. De hecho, sería la descripción de un personaje de un relato típico de Herman Melbille o de Robert Louis Stevenson: pintoresco, irrepetible y absorbido por unas circunstancias tan increíbles como imposibles de callar. Una vez descrito este personaje, sin embargo, es cuando debería comenzar el relato.
No sé si me equivoco al decir que, influenciado por la estética poderosa de lo decimonónico, los diálogos se vuelven poco creíbles hasta el descuido. De hecho, ser repiten viejas fórmulas estilísticas que ya no son más que manidas y de poca calidad, como “caer en los brazos de Morfeo”. Me quedo con esto: “Amigo mío. Analice su vida.”
DESDE LEJOS
Creo que debe haber un motivo mucho, pero mucho más fuerte, que el miedo a que te acusen de chismoso, para que una persona normalita no intente impedir o denuncie el asesinato de otra persona. Por tanto, el dramatismo de este relato se escapa con mucho de lo creíble. Todo lo sucedido en el relato, por supuesto, podría haber pasado en primavera, otoño o invierno. Ni tema ni trama, sólo nos queda el estilo.
El estilo es sugerente sin ser pretencioso; fresco. Aunque no destaca por la originalidad de sus expresiones, tampoco se observa un excesivo uso de fórmulas manidas. Podríamos decir que nunca nos sentiremos ni apabullados ni defraudados por este estilo, aunque tiene demasiado de la funcionalidad de los bestsellers tanto en cuestión descriptiva como en el esquema de presentación de personajes y seguimiento psicológico de sus características. Pero sucede, como en muchas otras ocasiones, que cuando sí echamos mano de las frases hechas a veces no sabemos usarlas: “pensaba en la cerveza y se le hacía la boca agua.” Salivar es propio del hambre y con la sed, generalmente, notamos la boca y la garganta secas. Se puede decir que a uno se le hace la boca agua, metafóricamente, pensado en un ligue o en un coche nuevo, pero si esa metáfora se usa precisamente para la sed, no es descriptiva, es errónea. Por otra parte, si escribimos esto: ““¿Dónde está el botón del volumen?”, sonrió,” estamos indicando que el personaje sonrió las palabras mencionadas, cuando realmente queríamos decir que las pensó y que luego sonrió. Con lo cual, un mal uso de la puntuación se mezcla con el estilo y lo empeora.
Y, por supuesto, la adecuación al tema no está demasiada justificada; no hay nada inherente al verano que tenga que ver con la trama.