La puntuación viene a ser como la cadencia de anuncios en la tele, para algunos, como el sorbito de champán tras la victoria (que interprete el término quien se anime a leer) o como la inspiración necesaria para el lector.
Para abrir boca, dos ejemplos. ¿Qué os sugiero? Que los volváis a puntuar o que subáis un extracto de "lo vuestro" y permitáis que los miembros de la comunidad lo trajinen.
Como los foros crecen desde su infancia y apenas se parecen al final, pues mis intenciones son las declaradas, pero descarto futuras responsabilidades que se me quieran atribuir. Un besito.
"Encargué a varias agencias de detectives privados que averiguasen el paradero, en Francia o donde fuera, de una mujer joven, de veinte a treinta años, alta, rubia, de ojos pálidos, con una manchita debajo del párpado derecho y un leve tartamudeo; en la ficha de información mencionaba igualmente que se perfumaba quizá con un perfume llamado >, que quizá se hacía llamar Veronique Lambert, que sus verdaderas iniciales podían eventualmente ser E.B., que se había criado en el Sur de Francia, había pasado una temporada en Inglaterra y hablaba muy bien el inglés, que había estudiado, que se interesaba por la arqueología y, por último, que su madre había sido cantante."
Traducción de Josep Escué.
Obra: La vida instrucciones de uso.
Autor: Georges Perec.
"Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bop de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de tarde y, apenas salidos de Fontainebleu, han tenido que ponerse al paso, detenerse, seis filas a cada lado (ya se sabe que los domingos la autopista está integramente reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse, charlar con las dos monjas del 2HP a la derecha, con la muchacha del Dauphine a la izquierda, mirar por el retrovisor al hombre que conduce un Caravelle, envidiar irónicamente la felicidad avícola del matrimonio del Peugeot 203 (detrás del Dauphine de la muchacha) que juega con su niñita y hace bromas y come queso, o sufrir de a ratos los desbordes desesperados de los dos jovencitos del Simca que precede al Peugeot 404, y hasta bajarse en los altos y explorar sin alejarse mucho..."
Autor: JC
Título: A d S
Referencias: raulcamposval