Humillados y Ofendidos (1861), Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881)
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E. A. Poe
¡Viejo empedernido, zamacuco, obstinado, mohoso, tozudo, emperrado y bárbaro! –dije cierta tarde (en mi fantasía) a mi tío abuelo Rumgudgeon, mientras lo amenazaba con el puño (en mi imaginación). Sólo en mi imaginación. Diré que, en verdad, había cierta discrepancia entre lo que yo decía y lo que no tenía el coraje de decir, entre lo que yo hacía y lo que no me faltaba gana de hacer. Cuando abrí la puerta del salón la vieja marsopa habíase instalado con los pies sobre la chimenea, un baso de oporto en la zarpa, esforzándose violentamente por poner en práctica la cancioncilla: Remplis tom verre vide! Vide tom verre pleing! -Querido tío –dije, cerrando suavemente la puerta y aproximándome con la más blanda de mis sonrisas-, ha sido usted siempre tan amable y considerado manifestándome su benevolencia de tantas… de santísimas maneras, que… que siento como si sólo fuera necesario sugerirle una vez más cierta insignificante cosilla, para tener la seguridad de su plena aprobación. -Ejem! –dijo él-. ¡Veamos, muchacho… sigue! -Estoy seguro, querido tío (¡condenado vagabundo!), de que usted no tiene intención de oponerse a mi casamiento con Keit. Ya sé que se trata de una broma… ¡ja, ja! ¡Qué gracioso es usted a veces! -¡Ja, ja, ja! –repitió él-. ¡Que te cuelguen, vaya si lo soy! |
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«El día siguiente comenzó como los anteriores, salvo que el padre habló con Espinosa y le preguntó si Cristo se dejó matar para salvar a todos los hombres. Espinosa, que era librepensador pero que se vio obligado a justificar lo que les había leído, le contestó: -Sí. Para salvar a todos del infierno. Gutre le dijo entonces: -¿Qué es el infierno? -Un lugar bajo tierra donde las ánimas arderán y arderán. -¿Y también se salvaron los que le clavaron los clavos? -Sí -replicó Espinosa, cuya teología era incierta. Había temido que el capataz le exigiera cuentas de lo ocurrido anoche con su hija. Después del almuerzo, le pidieron que releyera los últimos capítulos. Espinosa durmió una siesta larga, un leve sueño interrumpido por persistentes martillos y por vagas premoniciones. Hacia el atardecer se levantó y salió al corredor. Dijo como si pensara en voz alta: -Las aguas están bajas. Ya falta poco. -Ya falta poco -repitió Gutre, como un eco. [...]» El Evangelio según Marcos. Jorge Luis Borges.
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Deprisa (Kill kill faster faster), 1997; Joel Rose Hay personas con suerte. Que nacen con suerte. A otras la suerte se les echa encima. Hay personas sin suerte. A otras la desgracia se les echa encima. Y también hay quien la recibe con los brazos abiertos. Joey se hizo desgraciado a sí mismo. Joey no tenía por qué ser desgraciado. Joey podría haber estado en la cresta de la ola. Pero se fabricó su propia desgracia. La eligió. Le gustaba. Le gustaba ser desgraciado. Pensaba que eso era lo mínimo que se merecía.> |
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Versh me bajó y entramos en la habitación de madre. Había fuego. Subía y bajaba por las paredes. Había otro fuego en el espejo. Yo olía la enfermedad. Era el trapo doblado encima de la cabeza de madre. Su pelo estaba en la almohada. El fuego no llegaba hasta él, pero le brillaba en la mano donde le saltaban los anillos. El ruido y la furia, William Faulkner (1929)
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cita de soloelsol
Deprisa (Kill kill faster faster), 1997; Joel Rose Hay personas con suerte. Que nacen con suerte. A otras la suerte se les echa encima. Hay personas sin suerte. A otras la desgracia se les echa encima. Y también hay quien la recibe con los brazos abiertos. Joey se hizo desgraciado a sí mismo. Joey no tenía por qué ser desgraciado. Joey podría haber estado en la cresta de la ola. Pero se fabricó su propia desgracia. La eligió. Le gustaba. Le gustaba ser desgraciado. Pensaba que eso era lo mínimo que se merecía.>
El tío que iba hasta el culo de bencedrina no le hacía mucho caso. Probablemente había visto a la pasma y no sabía si me buscaban a mí o a él. ¿No me has oído?, le dijo el tío sin dientes. Te digo que me ha atropellado un autobús. El tío que iba hasta el culo de bencedrina lo miró y luego se volvió hacia mí. No te quejes, masculló. Aún estás vivo, ¿no?>
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WILLIAM SAKESPEARE .
Hamlet También he oído hablar, y mucho, de vuestros afeites. La naturaleza os dio una cara, y vosotras os fabricáis otra distinta. Andáis dando saltitos, os contoneáis, habláis ceceando, y motejáis a todo ser viviente, haciendo pasar vuestra liviandad por candidez. ¡Vete, ya estoy harto de eso; eso es lo que me ha vuelto loco! Te lo digo, se acabaron los casamientos. Aquellos que ya están casados, vivirán todos, menos uno. Los demás quedarán como ahora. ¡Al convento, vete! (Sale.) |
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Música de cañerías (1983), Charles Bukoswki (1920-1994) (Inicio del relato "El gran poeta") Mi pena es mejor que la tuya, ¡ja! y El chicle que murió de tristeza. Había enseñado en varias universidades, había ganado todos los premios, incluido el Nobel. Bernard Stachman. Subí las escaleras de la YMCA. El señor Stachman vivía en la habitación 223. Llamé. "¡PASE, COÑO, PASE!", gritó alguien desde dentro. Abrí la puerta y entré. Bernard Stachman estaba en la cama. Flotaba en el aire un olor a vómito, vino, orines, mierda y alimentos podridos. Sentí nauseas. Corrí al cuarto de baño, vomité; luego salí. -Señor, Stachman -dije- ¿Por qué no abre una ventana? -Buena idea. Y nada se "señor Stachman", me llamo Barney.>
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cita de soloelsol
Música de cañerías (1983), Charles Bukoswki (1920-1994)
(Inicio del relato "¿Has leído a Pirandello?")(Inicio del relato "El gran poeta") Mi pena es mejor que la tuya, ¡ja! y El chicle que murió de tristeza. Había enseñado en varias universidades, había ganado todos los premios, incluido el Nobel. Bernard Stachman. Subí las escaleras de la YMCA. El señor Stachman vivía en la habitación 223. Llamé. "¡PASE, COÑO, PASE!", gritó alguien desde dentro. Abrí la puerta y entré. Bernard Stachman estaba en la cama. Flotaba en el aire un olor a vómito, vino, orines, mierda y alimentos podridos. Sentí nauseas. Corrí al cuarto de baño, vomité; luego salí. -Señor, Stachman -dije- ¿Por qué no abre una ventana? -Buena idea. Y nada se "señor Stachman", me llamo Barney.>
"Escritor necesita habitación donde se dé al ruido de una máquina de escribir mejor acogida que a las risas de fondo de 'I Love Lucky'. Llego a cien dólares mensuales. Intimidad imprescindible. "> |
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En otros tiempos yo era joven y me orientaba tanto más fácilmente y podía hablar con nerviosa inteligencia sobre cualquier cosa, con claridad y sin preámbulos tan literarios como éste; en otras palabras, ésta es la historia de un hombre que no se tiene mucha fe, y al mismo tiempo la historia de un inútil egomaníaco y bufón de nacimiento... Empezar por el principio y dejar que la verdad vaya surgiendo, eso es lo que voy a hacer. Todo empezó una cálida noche de verano, ¡ay!, ella estaba sentada sobre un guardabarros con Julien Alexander que es... Será mejor que empiece con la historia de los jóvenes subterráneos de San Francisco. Julien Alexander es el ángel de los suterráneos; "subterráneo" es un nombre inventando por Adam Moorad, poeta y a migo mío, que dijo: "Son hipsters sin ser insoportables, son inteligentes sin ser convencionales, son intelectuales como el demonio y saben lo que se puede saber sobre Pound sin ser pretenciosos ni hablar demasiado de lo que saben, son muy tranquilos, son unos Cristos." Los subterráneos (1958), (herederos de) Jack Kerouac.
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(…) Mientras corría el agua me quité la ropa y me miré el cuerpo en el espejo. Soy una persona sospechosa, lo sé, porque no tengo barbilla. Aunque no podían decir porqué, en la comisaria sospecharon de mí antes incluso de que declarara. Les dije que estaba parado en el puente y que la vi desde el puente, corriendo a lo largo del canal. El sargento de policía dijo: —Vaya coincidencia, ¿verdad? Quiero decir el hecho de que viviera en la misma calle que usted. —Mi barbilla y mi cuello son una y la misma cosa, y eso genera desconfianza. Mi madre era así también. Hasta que me fui de casa no me pareció grotesca. Se murió el año pasado. A las mujeres no les gusta mi barbilla no quieren ni acercarse. Mariposas, de su libro de cuentos Primer amor, últimos ritos (1975), Ian McEwan Traducción de Antonio Escohotado. (?) No sabía que Escohotado tradujese, la verdad.
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Yo estuve casi un año en Cartago (Fue el año en que murió Livia en Padua, donde siempre estuvo su corazón) La antigua Cartago había sido arraada, y esa era una ciudad nueva, construida por Augusto en el sudeste de la península y destinada a convertirse en la primera ciudad de África. Era la primera vez que salía de Italia desde mi infancia. El clima me resultó muy duro, los nativos africanos muy salvajes, enfermos y pendencieros, mercenarios y atrasados. Capítulo 20 de Yo, Claudio, por Robert Graves. Nota.-Me molesta sobremanera esta infame traducción.
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Historia abreviada de la literatura portátil (1985), Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) Es decir, SHANDY. Hay que tener en cuenta que, más que una referencia al libro de Laurence Sterne, la palabra Shandy remitía a un significado alcohólico. En Londres, el Shandy es una bebida habitual, que consiste en una cerveza amarga combinada con limonada o cerveza de jenjibre. En verano calma la sed tomar una pinta de Shandy con hielo.> |
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Error humano (2004), Chuck Palahniuk (1962) (Inicio relato: Si no hago lo que leo, me meo) El Club de la Lucha sobre los camareros que hace guarradas con la comida. Me pidió que le firmara un ejemplar y me dijo que él trabajaba en un restaurante de cinco estrellas donde hacen guarradas todo el tiempo con la comida de los famosos. -Margaret Tatcher -dijo- se ha comido mi esperma. -Levantó la mano con los dedos extendidos y dijo-: Por lo menos cinco veces.>
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La mujer-precipicio (2011), Princesa Inca (Barcelona, 1979) Dios en lugar de hacernos nos deshizo "Dios en lugar de hacernos nos deshizo y quedamos desamparados y desnudos al abrigo de trenes y autovías, desproporcionadamente solos, llenos de un viento de incertidumbre, que nos tambalea y nos tumba, que nos deja paralizados ante la duda inexacta y rara de seguir existiendo." |
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Aquel año el santo més del ramadán caía en pleno verano y mi padre no solía salir de cada antes del atardecer, pues la gente de Granada estaba nerviosa por el día, tenía frecuentes altercados y su humor sombrío era signo de piedad, pues sólo un hombre que no observe el ayuno podía conservar la sonrisa bajo un sol de fuego y sólo un hombre indiferente a la suerte de los musulmanes podía seguir siendo jovial y afable en una ciudad que minaba la guerra civil y que amenazaban los infieles. Amin Maalouf, Léon el Africano.
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