| ¿Y no perderíamos entonces nuestra perspectiva del mundo, del universo, como especie? La realidad que tenemos delante es la única verdad absoluta en la que podemos creer, todo lo demás nace del deseo de abandonar esa realidad y convertirla en fosfatina espacial. Pensar que podemos escondernos eternamente de lo que nos rodea es un razonamiento antagónico hacia nuestro instinto. Somos supervivientes, somos una especie capaz de modificar el entorno, y por lo tanto nuestra propia realidad; si todos escondiéramos la cabeza en la tierra no seríamos mejor que una lombriz. ¡Revoluciona tu entorno! Cambia el status quo si no estás conforme con él, o al menos lucha por hacerlo hasta que te salga sangre por la nariz, pero no te escondas. |
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cita de pelagio
¿Y no perderíamos entonces nuestra perspectiva del mundo, del universo, como especie? La realidad que tenemos delante es la única verdad absoluta en la que podemos creer, todo lo demás nace del deseo de abandonar esa realidad y convertirla en fosfatina espacial. Pensar que podemos escondernos eternamente de lo que nos rodea es un razonamiento antagónico hacia nuestro instinto. Somos supervivientes, somos una especie capaz de modificar el entorno, y por lo tanto nuestra propia realidad; si todos escondiéramos la cabeza en la tierra no seríamos mejor que una lombriz. ¡Revoluciona tu entorno! Cambia el status quo si no estás conforme con él, o al menos lucha por hacerlo hasta que te salga sangre por la nariz, pero no te escondas.
Pero todo está escondido. O se muestra de forma ambigua, con sutileza, confundiendo...El deseo de conocer y el miedo a equivocarse van cogidos de la mano.
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Recupero el hilo (en realidad lo acabo de descubrir, todavía me pierdo por aquí). Escapar de la realidad. ¿No es eso lo que hacemos cuando escribimos o decidimos leernos un libro? Todos, en determinados momentos, huimos de la realidad. La diferencia entre los más o menos normales y los escapistas profesionales es que los normales manejamos la situación y somos capaces de volver a poner los pies en la tierra, mientras que ellos tienen una falsa sensación de control que, en realidad, les aleja más y más del mundo real. Hace mucho tiempo formé parte de un proyecto docente para la prevención de la drogodependencia. En una ocasión les pusimos a los chavales la película Matrix y luego hablamos un buen rato. A la pregunta de si preferían vivir en la mentira virtual o ser conscientes de la realidad, todos respondieron sin dudarlo que preferían la realidad, aunque toda la comida supiera a pollo, aunque pasaran frio, aunque la ropa fuera una mierda. Cuando les planteé el paralelismo entre esa mentira virtual y el consumo de drogas, la mayoría afirmaron que no era lo mismo, ni siquiera parecido. Para empezar si ellos se fumaban un porro era porque querían, nadie les engañaba para hacerlo; las explicaciones sobre la presión de grupo y el deseo de querer parecer más, no les convencieron demasiado. Además aseguraban que en todo momento ellos controlaban la situación; el tiempo demostró que, afortunadamente, la mayoría sí que la controlaba, en la actualidad o no son consumidores de drogas o lo son de forma muy esporádica. Pero, por desgracia, algunos siguen pensando que controlan la situación al tiempo que su deterioro, tanto físico como mental, es más que visible. La realidad es dura tanto si miras lejos como si fijas la atención cerca, afrontarla es una cuestión de carácter, de conocerse a uno mismo con sus virtudes y sus defectos, de saber que no todo es posible y que no es tan grave que no lo sea, porque hay otras cosas que sí son posibles para cada uno de nosotros. Para soportar la realidad es imprescindible saber soportarnos a nosotros mismos y todo aquél que no sea capaz de mirarse al espejo y sentirse en buena parte satisfecho, será un candidato ideal para formar parte de una secta, depender de algún tipo de sustancia o engordar la cuenta de algún psiquiatra. |