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cita de civairott
Gracias Civairott. ¡Bienvenido!. No te amedrentes ante estos personajes que a veces parecen una jauría hambrienta... son en realidad cachorros tiernos y juguetones (jejeje...). Felicitaciones por tu relato, que también ha tenido buena acogida. Y espero que sigas concursando. Verás que es adictivo (y funciona para matar otros vicios, como el de entrar sin llamar a la puerta, jeje, ¡que es broma, hombre!).
Sarakey, enhorabuena por tu relato y por la elección del nuevo tema del concurso, que seguro que da mucho de sí. Desde aquí agradecer a los que votaron mi relato, y también a Juan Carlos por su papel de organizador. Saludos! |
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En primer lugar mis felicitaciones a Sarakey por su primer puesto en las votaciones. Felicito también a Pelagio, Bizarro y Civairott por las buenas puntuaciones conseguidas. En segundo lugar agradecer a Miguelmig, Soloelsol, Bizarro, Emartians, Nosebundos y Civairott sus votos, y en especial a Oniria ese 5 tan majo que me dio. Y a la Teniente su accésit, también. Mañana los comentarios, pero por alusiones, quiero explicar lo siguiente: La bandera del ecologismo, el espíritu ecológico y la conciencia medioambiental deberían ser patrimonio de todos. Pero corremos el peligro de que sean monopolizados por grupos sectarios, antisistema y con tendencia a las actitudes inquisitoriales. Mi relato se plantea, creo que con cierto sentido del humor, lo que podría ocurrir si esos "verdes" alcanzasen el poder. Si los talibanes del ecologismo lograsen imponer sus ideas, si los fundamentalistas de la defensa medioambiental alcanzasen el poder, los resultados podrían ser totalmente contraproducentes. Y aunque te suene extraño, aparte de las placas fotovoltaicas, existen otro tipo de placas, con una cara frontal transparente y un fondo reflectante, por cuyo interior circula lentamente el agua mediante un largo serpentín tubular, aumentando de ese modo la temperatura. No son la tecnología más moderna, pero aun están funcionando en muchos edificios de finales del siglo pasado, donde se las colocó, más o menos orientadas hacia el sur. Josep Edito y añado: Civairott, bienvenido. Y ya he visto que el próximo certamen va a ser cosa de locos.... ;o) |
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Efectivamente Josep, precisamente porque sé que existe sé que no son placas solares, sino colectores térmicos solares que funcionan como un intercambiador de calor común, técnicamente no son placas solares, termino que se reserva a los paneles fotovoltáicos. Y respecto a la energia eólica, pues los molinos actuales son muy ineficientes y corren el riesgo de quedar obsoletos en muy poco tiempo. De hecho los modelos de molino no direccional de eje vertical, pese a ser aún prototipos, parece que pueden garantizar un rendimiento más elevado y, sobre todo, un coste de mantenimiento mucho menor a medio corto plazo. |
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cita de Vixa
Efectivamente Josep, precisamente porque sé que existe sé que no son placas solares, sino colectores térmicos solares que funcionan como un intercambiador de calor común, técnicamente no son placas solares, termino que se reserva a los paneles fotovoltáicos.
Y respecto a la energia eólica, pues los molinos actuales son muy ineficientes y corren el riesgo de quedar obsoletos en muy poco tiempo. De hecho los modelos de molino no direccional de eje vertical, pese a ser aún prototipos, parece que pueden garantizar un rendimiento más elevado y, sobre todo, un coste de mantenimiento mucho menor a medio corto plazo. Entre la ciudadanía, esas placas enormes situadas sobre las terrazas de algunos edificios, siguen llamándose placas solares. La recepcionista del motel no había leído "Energía solar para el hombre", seguro. Y es ella la que dice lo de las "placas". Pensé que hubiese sonado extraño que esa joven comentase algo así como "Disculpe, caballero. Hasta que no finalice la instalación de los modernos intercambiadores de calor, no nos va a ser posible ofrecerle agua con un sufuciente gradiente térmico a través del sistema de fontanería monomando de su habitación". Los personajes deben hablar de acuerdo a lo que se supone que saben, no como lo haría el autor que los crea. Saludos cordiales Josep |
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Esta vez no voy a comentar los relatos presentados al XXVII Certamen de Relatos con sentido del humor porque realmente es un tema del que tengo mucho más que escuchar (para aprender) que hablar. De todas maneras explicaré mis votaciones someramente: he priorizado a los relatos que me han hecho reír (muy pocos, la verdad) y a los relatos que no han usado los recursos para tener sentido del humor sino el trabajar una historia y buscar el humor sin artilugios (aunque al final no hayan tenido gracia, según mi criterio, claro). También querría felicitar a todos los que se han presentado pues realmente me parece que no ha sido fácil para nadie (Jcboiza, date por satisfecho, hemos sufrido); también creo que muchos hemos presentado relatos a sabiendas de que no eran muy buenos para ver qué pasaba y seguir aportando al concurso. Ya divagando sobre mi caso particular diré que este certamen me ha servido para forzarme a escribir sobre un tema que como tema principal nunca habría elegido para uno de mis escritos..., y visto lo visto, mejor que siga siendo así.
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cita de soloelsol
¡Ah, no! ¡De eso nada, muchacho! Para alguien que me vota, quiero mi comentario. Por cierto, muchas gracias Soloelsol por el puntito. Y gracias también a Sarakey. Si no es por vosotros...
Esta vez no voy a comentar los relatos presentados al XXVII Certamen de Relatos con sentido del humor porque realmente es un tema del que tengo mucho más que escuchar (para aprender) que hablar. De todas maneras explicaré mis votaciones someramente: he priorizado a los relatos que me han hecho reír (muy pocos, la verdad) y a los relatos que no han usado los recursos para tener sentido del humor sino el trabajar una historia y buscar el humor sin artilugios (aunque al final no hayan tenido gracia, según mi criterio, claro). También querría felicitar a todos los que se han presentado pues realmente me parece que no ha sido fácil para nadie (Jcboiza, date por satisfecho, hemos sufrido); también creo que muchos hemos presentado relatos a sabiendas de que no eran muy buenos para ver qué pasaba y seguir aportando al concurso. Ya divagando sobre mi caso particular diré que este certamen me ha servido para forzarme a escribir sobre un tema que como tema principal nunca habría elegido para uno de mis escritos..., y visto lo visto, mejor que siga siendo así.
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Y aprovechando que todavía estoy despierto, ya que las agujetas en la barriga de tanto reírme no me dejan dormir... Ahí van los comentarios (por orden de más a menos). Con este certamen queda demostrado que hay muchos tipos de humor, que es un tema muy personal y que es muy, pero que muy difícil, crear relatos humorísticos con consistencia y una trama atractiva. Vendrán ediciones mejores (espero): Un día en tierra de nadie. ¿Se ha confundido la autora y ha presentado un relato sobre el apocalipsis al certamen equivocado? Magnífico relato-monólogo del caos cotidiano (perfectamente reflejado en el título) de un hogar “esclavizado” y sometido al terror por dos pequeños “monstruos”. La víctima nos explica, con gracia y desparpajo, su particular día en los infiernos. Algunos detalles son geniales, como la vocecita de la Supernanny que da la puntilla en varias ocasiones. Como en los buenos relatos, el final es otra vuelta de tuerca a la trama. Si algún fallo hay que sacarle: una cierta confusión en los tiempos verbales (pasa de pasado a presente sin más ni más) y en algunas escenas. Por lo demás, muy bueno. Satiricón. Contada con gracia y mucho oficio, esta historia de alcahuetas y griegos (en todos los sentidos) es agradecida de leer y entra bastante bien (y si no, que se lo digan a Menesteo). La ambientación y el lenguaje resultan perfectas para llevarnos a la época en la que se encuadra la historia (como no podía ser de otra manera con Pelagio), muy bien explicada y llevada. La explicación de los desvirgamientos australes de ambos personajes es, sin duda, lo mejor del relato. Mis dos amigas. Corto, conciso y perfecto. Lo manido del tema (la eterna comparación de la “rubia” y la “negra”) no es estorbo para desarrollar una historia divertida y bien enhebrada, con un final que no deja lugar a dudas sobre lo que el autor quiere expresar. Una idea sencilla, un buen relato. Vacaciones verdes. Un sueño ecológico y sostenible que se convierte en una pesadilla para la protagonista. Buena redacción y buena idea, sencilla y bien estructurada, narrada con fluidez y con algunos detalles graciosos. El tono, la historia y la conclusión encuadrarían bien al relato en el género humorístico, aunque quizás le faltarían algunos momentos realmente jocosos para elevar el listón de la narración. Por cierto, Piqueras, ¿a mí no me das las gracias y te di un 2? Me lo apunto, me lo apunto... Calabazas. Un relato lleno de frases hechas que el protagonista convierte en literales. Ingenioso y divertido, con un punto de inocencia y fantasía “real” bastante bien logrado. Falla un poco en la estructura: la introducción se hace larga, haciendo hincapié en algunos detalles y descripciones que aportan poco a la historia y que la alargan innecesariamente. El nudo y el desenlace, en cambio, tienen un ritmo más vivo, cosa que hace la lectura más atractiva y que la historia atrape, desembocando en un final divertido aunque un tanto previsible. ¡Puff! El encuentro idóneo y soñado que termina siendo sólo eso, un sueño. La forma en que está narrado es divertida y amena, buscando la complicidad con el lector, como si la historia se la explicase un amigo a otro (en ese sentido, el relato ganaría si el narrador no se dirigiese al lector como tal, pero eso son consideraciones muy personales). No hay trama, es la explicación de un sueño, eso sí, con gracia y bien relatada. No obstante, hay algunas frases que no se entienden bien o hay que leerlas un par de veces por confusas. Buena descripción pero poco relato. Vengan conmigo. Descripción bastante aproximada de lo que muchos de nosotros debemos haber experimentado esta quincena: el pánico y la desesperación ante la hoja (o pantalla) en blanco y la falta de ideas. La estructura, como si de una visita turística se tratase, le da bastante atractivo al escrito y permite jugar un poco con lo que pasa y lo que se nos muestra. Falla, quizás, un tanto en la parte final cuando nos dice que debemos haber sentido empatía con el protagonista porque lo hemos visto sufrir, desesperarse, golpearse,... ya que, de no haberlo hecho (sentir empatía), queda un poco forzado. ¿Lo ha conseguido el relato? Que cada cual conteste. Que te parta un rayo. Un hombre adquiere cierto poder amatorio tras caerle un rayo; al principio, parece algo positivo pero luego, le hace perder a su esposa e hija. La estructura es un tanto confusa: se remarcan ciertos aspectos (sus aficiones, profesión...) que en nada influyen sobre la historia y se obvian los que formarían el grueso de la misma (su “poder”). Además, la narración empieza con un tempo y, tras el accidente, salta varios años de golpe. Esto desconcentra un poco. Por otro lado, ni la historia ni el tono llevan a pensar que estamos ante un relato humorístico. Pazetic. Una absurda e hilarante velada de lucha libre de insultos ingeniosos. A falta de una historia que contar y unos personajes con personalidad, esta mera excusa para soltar una retahíla de chascarrillos es, por lo menos al principio, divertida y amena, amen de provocar (¡por fin!) algo de risa. Pero la falta de trama, de un algo que contar hace que vaya decayendo hasta hacerse incluso larga. ¡Joder! ¡Qué putada! La historia de un inútil que quiere labrarse un futuro estudiando, primero una carrera y, luego, unas oposiciones. Lo que empieza como una aventurilla con cierto encanto y gracia acaba como el rosario de la aurora. No sé yo si el buscar el guiño al resto de relatos del certamen es un recurso pensado desde el principio (una licencia válida ya que éste es un certamen humorístico) o un recurso (un tanto patillero, todo hay que decirlo) para rematar una historia que el autor no sabía cómo acabar (parece más bien lo segundo). Eso y las referencias explícitas a que esto es un relato y a que habla el escritor, y no un narrador al uso, le dan una cierta gracia pero le restan mucha efectividad. Claramente, de más a menos, hasta un final desconcertante y un tanto burdo. Sonreíd con ternura. Poco tiene que decirse de este diálogo entre dos niños, refleja muy bien las cosas que se dicen a estas edades (y cómo) pero no hay demasiada historia detrás, ni siquiera se dice apenas nada de los personajes. Por otro lado, puede despertar una sonrisa en el lector (que, por el título, es lo que parece pretender el autor) pero, ni por el tono ni por el contenido, se le podría clasificar como relato humorístico. El perro de sus sueños. Un perro se aparece en sueños (o eso parece) a un hombre para anunciarle el futuro que le espera como padre. El tono, el lenguaje y la situación podrían enmarcarse dentro del género humorístico aunque el relato adolece totalmente de situaciones cómicas o “gags” (por llamarlo de alguna manera) ni de hilo argumental: simplemente explica una situación. Que el mensajero sea un perro parece totalmente intrascendente, podría ser perfectamente la lavadora o la escobilla del váter. No habla de los personajes, de por qué se le envía este mensajero al protagonista ni tampoco queda muy claro por qué un perro. Confuso e incompleto. Y el Demonio subió a la tierra. Disparatada y deslavazada excursión del demonio a la tierra. Lo que parece un buen planteamiento se convierte pronto en un relato sin trama, con dos partes totalmente inconexas y con errores de continuidad bastante gordos (si Satanás –Sati, para los amigos- lleva tanto tiempo sin saber nada de los humanos, ni siquiera conoce la TV, ¿cómo narices sabe lo que es un PDF?) El texto tiene un planteamiento sugerente pero se queda en una serie de chistes separados y sin ningún tipo de coherencia. |
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cita de jpiqueras
En primer lugar mis felicitaciones a Sarakey por su primer puesto en las votaciones. Felicito también a Pelagio, Bizarro y Civairott por las buenas puntuaciones conseguidas. En segundo lugar agradecer a Miguelmig, Soloelsol, Bizarro, Emartians, Nosebundos y Civairott sus votos, y en especial a Oniria ese 5 tan majo que me dio. Y a la Teniente su accésit, también. Mañana los comentarios, pero por alusiones, quiero explicar lo siguiente: La bandera del ecologismo, el espíritu ecológico y la conciencia medioambiental deberían ser patrimonio de todos. Pero corremos el peligro de que sean monopolizados por grupos sectarios, antisistema y con tendencia a las actitudes inquisitoriales. Mi relato se plantea, creo que con cierto sentido del humor, lo que podría ocurrir si esos "verdes" alcanzasen el poder. Si los talibanes del ecologismo lograsen imponer sus ideas, si los fundamentalistas de la defensa medioambiental alcanzasen el poder, los resultados podrían ser totalmente contraproducentes. Y aunque te suene extraño, aparte de las placas fotovoltaicas, existen otro tipo de placas, con una cara frontal transparente y un fondo reflectante, por cuyo interior circula lentamente el agua mediante un largo serpentín tubular, aumentando de ese modo la temperatura. No son la tecnología más moderna, pero aun están funcionando en muchos edificios de finales del siglo pasado, donde se las colocó, más o menos orientadas hacia el sur. Josep Edito y añado: Civairott, bienvenido. Y ya he visto que el próximo certamen va a ser cosa de locos.... ;o) Jpiqueras, suscribo lo dicho por ti. No puedo estar más de acuerdo contigo. El ecologismo debermos practicarlo todos, para que se conserve bien la naturaleza, que a mí me encanta y que es sustento del oxigeno y etcétera. Pero un ecologismo bien entendido, qué narices. Cuando leí tu relato pensé que casi nadie lo votaría, por miedo o por prejuicios, pero tú fuiste valiente presentándolo y has recibido bastante aceptación, lo cual yo también celebro.
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