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Iván, es cierto que en su día fue cansino, también es cierto que no se puede evitar que siga siéndolo. También es cierto que hablar como tú hablas de él no es de ayuda. Por cada insulto que le lanzáis más necesidad de contestar tendrá, y acabará haciéndolo. No creo que necesariamente sea un enfermo mental, puedo entender la impotencia que debe sentir ante cada portazo ya sea por torpeza suya o por mala leche. Sea como fuere Mario necesita del foro y el foro es un sitio suficientemente grande como para que se canalice esa necesidad sin que afecte al resto de la comunidad. La expulsión del clan es el peor castigo y más cuando se siente como una injusticia (ya digo por un motivo u otro). No sé qué ha liado últimamente, supongo que tal vez haya vuelto a sacar privados o a abrir temas... El problema con Mario no es sólo Mario, es que parece que estéis deseando de que asome la cabeza para partirle los dientes. Si crees que el que Mario tenga un hilo donde desahogarse publicando los relatos que dice seguir escribiendo para el concurso daña a la comunidad..., bueno yo es que creo en la reinserción ya ves. Creo que se puede reconducir y que aporte su parte de manera normal, pero no le podéis estar señalando con el dedo todo el tiempo ni atacando nada más abrir la boca. Si preferís ignorarlo, hacedlo sin más, es otra opción válida. Pero cada ataque vuestro para con él os hace tan culpable o más de su mal hacer. Sí, lo alimento, pero no le doy sobras podridas.
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De lo que leo deduzco que quien nace troll sigue siendo troll y que las espadas siguen en alto. Muy bien. Se le han dado a Mario sugerencias muy sensatas de abrir un blog y demás. La IP dinámica impide echarlo y lo suyo es adictivo, al parecer, algo que me parece incomprensible respecto a los foros Bubok. Bueno, pues apoyándome en aquel dicho que lo que parece un pato, suena como un pato y anda como un pato es un pato, tengo mi propia sugerencia para Mario. Que entre con una nueva personalidad, que actúe como una persona centrada, aficionada a la escritura, compañero de sus compañeros, amable, educado, nada irritable, sin perder los papeles, que participe en los concursos de cuentos sin egolatrías ni suficiencias, que no mencione apenas su obra (que en todo caso debe ser nueva), que lea obras ajenas y las critique con ponderación y sensatez. Eso sí, resultaría imprescindible un curso acelerado de ortografía porque si no cantaría mucho. El resultado sería otro que no sería él sino alguien distinto y mejor recibido aquí, sin duda. |