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Bueno, que quede claro ante todo que no censuro el modo de expresarse de Cerinto, sólo he dado mi opinión sobre ello porque, hablando de todo, me pareció conveniente. Pero cada uno que escriba como quiera, claro. Igual es que me lo hicieron leer muy joven, pero no me gustó nada El guardián entre el centeno uh... |
| Bizarro, que es un buen perro de caza, ha olisqueado la sangre, pero no está centrando bien sus mordiscos. El debate que en realidad estás proponiendo, Cerinto, es viejo, pero tan importante que cada vez que surge no puede ser excusado. Tu propones una cultura de la élite, para la élite y el que quiere acceder a ella que, simplemente, haga el esfuerzo necesario para cultivarse lo suficiente hasta llegar al nivel de la élite. Es la argumentación básica de la derecha. Los que son pobres se lo merecen y los que son incultos, peor, porque habiendo bibliotecas públicas, además de tontos, son vagos. El argumento ha estado vigente en los últimos doscientos años, pero como todos los argumentos socioteleológicos de la siembra pseudocientifista decimonónica, de la que nació el nazismo, es asquerosamente falso. Hoy sabemos que apesta, después de habernos horrorizado con el espectáculo de los campos de exterminio. Se exterminaba a hombres, a mujeres, a viejos y a niños. A niños. Y aquí tengo que darte la razón Cerinto, sobre lo peligrosas que pueden llegar a ser las ideas, aunque sólo se escriban. Somos escritores, y dejémonos de ostias, no podemos decir lo que nos salga de la polla. Por éso precisamente el argumento elitista es inaceptable en este comienzo del siglo XXI; primero, nuestra formación exclusivamente literaria, en cuanto que sólo literaria, ya no vale. Leer nos da cierta ventaja pero no todos los elementos referenciales para escribir cosas interesantes si no centramos nuestra atención, y capacidad de observación, sobre todo, en el cine, en la televisión, en los videojuegos y en Internet. Y si no lo aceptamos que nos den por el culo. No valemos. No vamos a conectar con ninguno. Si el gran público no entiende nuestras metáforas lo estamos haciendo mal porque queremos ser dioses, Cerinto, a éso estamos jugando. Queremos escribir frases de nuestro puño y letras en las mentes de las demás personas. Nada menos que éso y llegar hasta allí no supone mucho esfuerzo, supone todo el esfuerzo. Es algo grandioso. Milagroso. Inexplicable. Tanto, que es muy poco, que lo demos todo. No es tarea cobardes. Larsson, al que tu atacas con demasiada frecuencia, murió después de trabajar obsesionado en la creación de saga Millenium durante tres años. Era un gran hombre; un ejemplo para todos nosotros; la mayor parte de sus esfuerzos intelectuales públicos estaban dedicados a combatir a los grupos de extrema derecha del norte de Europa, y escribía Milleniun por las noches. Un torbellino vertiginoso que combinado con sesenta cigarrillos al día le llevó a la muerte. Al menos, Cerinto, merece que su legado sea analizado con mayor detenimiento. |
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Ni receptor ni leches. Fumar sesenta cigarrillos y obsesionarse con algo no es garantía de nada. Hay mucha gente así, y la inmensa mayoría de ellos no aporta(n/mos) nada nuevo. Y Millenium... los éxitos comerciales son inapelables. Oponerse a ellos es como achicar agua cuando llega el tsunami. La "cosa" funciona de modo efervescente, y ya está. A Millenium, si hay que rebatirlo o reducirlo de escala, se bastará el tiempo, unos años, Millenium II, Millenium III... Ya fabricará el sistema otra bola de nieve que nos hará olvidar ésta. |
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Creo que merece la pena casi todo lo que se escribe desde la pasión, el corazón o la simple transpiración como dijo aquel. En ello incluyo el monólogo, a veces un tanto ilegible, del amigo Cerinto. Sus comentarios me ayudan, en ocasiones, a apagar el ordenador e irme a la camita y, otras ocasiones, a despertarme la curiosidad sobre ciertos autores que no he frecuentado a pesar de ser clásicos ineludibles. Veo, un poco, en sus palabras el espíritu del crítico que no permite argumentaciones en contra de su opinión y, eso es lo que a veces no me gusta, que dejando su crítica en un buen lugar para generar fluír de opiniones al final la gente acabe exaltada mandando los unos a la mierda a los otros. Bueno, en el tema Millenium ha conseguido que casi todos estemos de acuerdo. ;P |
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Yisus Craist, que diría un USAparlante. ¿No pedíais interacción? ¡Toma interacción! Habéis escrito tanto y tan denso que me costará Dios y ayuda, como se suele decir, contestaros a todos. Si es que me animo a hacerlo en vez de seguir con mi seudo-blog. Por cierto, ayer, cuando acabé de escribir, contaba el 'hilo' 4990 visitas; hoy, cuando escribo esto, cuenta 5176: o séase: 186 más. Está claro que gusta la polémica. ¡Qué bien, venid todos, que se están peleando! ¡Qué diver! (No me dirás, oh tú, oftheblind, que no uso lenguaje a la moda, coloquial, algo cheli). Mientras voy a la cocina y tomándome un café acabadito de hacer preparo el dialéctico terreno (¿qué rayos querrá decir dialéctico? -como véis imito a Millás, maestro en eso de no espantar con un lenguaje de élite al lector ordinario) os ofrezco lo que a propósito del estilo de los autores que he citado, se lee en Internet: Sanchez Dragó - Busca la expresión compleja, concibe el lenguaje literario como algo completamente alejado del lenguaje usual, esto redunda en la elección de un léxico poco común, en el uso de gran cantidad de enumeraciones y adjetivación, en la profusión de metáforas y en la utilización de oraciones compuestas y estructuras sintácticas con fuerte anidamiento. Este estilo ha sido criticado por excesivamente verbal y recargado, vacío de contenido, etc. Francisco Umbral - Su estilo, muy impresionista, de sintaxis muy suelta, metafóricamente muy elaborado y complejo, flexible para los matices más esquivos de la actualidad, abundante en neologismos y alusiones intertextuales y, en suma, de una exigente calidad lírica y estética, lo hace especialmente intraducible y en consecuencia es un autor apenas vertido a otros idiomas y casi desconocido en el extranjero. Juan Benet - Su estilo es alambicado, críptico, de largo aliento, y algunos califican de «literatura incorrecta» su obra. (Estos sí que escriben 'retorcido'). |
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¿Subversivo El guardián entre el centeno? ¡Anda ya! Libros harto subversivos que cambiaron el mundo y aún hacen mucho daño a quienes los leen, son la sagrada Biblia, el sagrado Korán, el santo Camino o autopista de san Josemaría, el catecismo del padre Astete, el Kempis o Imitación dicha de Cristo, y la Vida y milagros de san Antonio Abad, por citar sólo a esos pocos. ¡Mira tú si no hay lecturas perniciosas! Por seguir citando a Galdós, ved del Episodio 28 titulado Montes de Oca, dos frases que no tienen desperdicio: “El manso, el prudente, el descreído que se planta y espera, es arrollado por la multitud que avanza ciega y ardorosa”. Pag 219. “Nuestra existencia no es más que un tejido de errores, y gran parte del tiempo que vivimos lo empleamos en la necesaria rectificación de juicios y creencias”. Pag. 236” “Para poder apedrear bien a un ídolo, (Espartero) hay que ponerlo arriba”. Pag 239. (Se refiere aquí a la conspiración que estaba a punto de descabalgar de la Regencia a doña María Cristina para poner en su lugar al general Espartero, que con el llamado abrazo de Vergara había puesto fin a la Primera guerra carlista.) |
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Soy persona modesta, y vuestro interés me confunde. Puesto que hallo difícil saber por dónde empezar, empezaré con una anécdota referente a la responsabilidad del escritor. En cierta ocasión una escritora feminista se refería a Lolita, del conocido Nabokov, y decía espantarse del prestigio de que gozaba entre los intelectuales progres, puesto que, según ella, en resumidas cuentas el libro no era otra cosa que una alabanza del estupro. Recuerdo haberlo leído sin escandalizarme ni haberme sentido animado a espiar a la salida del colegio a las colegialas; pero también es cierto que el protagonista no se siente culpable de hacer lo que hace. Y a todas luces el seducir sexualmente a una niña no es cosa indiferente. Aunque aquí, todo hay que decirlo, hay mucha ambigüedad. Por un lado la literatura psiquiátrica que merece respeto está de acuerdo unánime en que el trauma resultante en la menor es indiscutible y en que ese trauma es siempre una tragedia. Están luego los que ponen ejemplos concretos (la reciente Natalia austríaca, digamos) y quieren hacernos creer que no siempre la víctima lo vive como un trauma y que no siempre resulta irremediablemente 'tocada'. Sea lo que fuere, mejor es no jugar con el fuego. Quiero decir que, en la duda, prefiero dar la razón a la ciencia psiquiátrica. Por cierto en una ocasión conocí a una moza no mal parecida que había sido víctima de tal experiencia; fue lo primero que me dijeron al presentármela; también ella no tenía reparo en hablar del asunto y al hacerlo nunca la vi triste o 'traumada'. Nunca me hizo pensar en una desequilibrada, se casó con un ingeniero mecánico de la Transamazónica y tuvieron hijos y se divorciaron. Normal, del todo normal. Volviendo al asunto, aquella señora feminista lo veía así. Aunque aquí habría toneladas de cosas que decir, pues, en nuestra sociedad, la relación él/ella está plagada de incongruencias y sinsentidos. Pero esto pertenecería a otro 'hilo'. Está claro que no se puede censurar desde fuera lo que se escribe, a no ser que se trate de un obvio panfleto, y aun así... tipo ese autor francés, Cèline, que no he leído, pero al que he visto condenado en muchas críticas, porque al parecer predicaba sin ningún disimulo ni paños calientes el exterminio de la raza judía. La censura externa es imposible porque se presta al claro abuso. ¿Quién no recuerda a Galileo, Miguel Servet o Giordano Bruno, por citar sólo a ellos, a los que se condenó -y no fue una broma- precisamente por lo que se atrevieron a decir aun por escrito, y la lista de libros y autores que el Vaticano puso en el Índice, con el esperpento que de todo ello resultó? O, centrándome en lo que habéis dicho, sería sencillamente ridículo establecer relación entre el libro de Salinger, The catcher in the rye, y cualquier crimen político o no de los USA. (Aunque no me atrevería a decir lo mismo, a absolver con igual facilidad, el libro de Truman Capote, A sangre fría, porque en este sí que es fácil leer una incitación a la violencia. Cuando lo leí, me fue muy difícil distinguir entre descripción y apología. Como se ve, habría que hilar muy fino, para aclararse. Mucho depende del matiz). No, pues, a la censura externa, pero sí a la interna, a la autocensura. Aunque pueda parecer pedir imposibles, creo que el escritor debe pensar lo que dice, antes de lanzarse alegremente a decirlo. En cuanto al acceso a la cultura, quédese para la próxima entrada. |
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“Tu propones una cultura de la élite, para la élite, y el que quiera acceder a ella, que simplemente haga el esfuerzo necesario para cultivarse lo suficiente hasta llegar al nivel de la élite.” “Los pobres, se lo merecen, y los incultos, peor, porque habiendo bibliotecas públicas, además de tontos, son vagos.” ¡Arrea, hombre! A la hora de pensar tú por mí, no te quedas corto. ¿Donde he dicho yo semejante cosa? Ni por pienso, vamos. Arbeit macht frei, el trabajo os liberará -se burlaron los nazis; pero yo digo: La verdad os hará libres, la verdad, la toma de conciencia. Que ciertamente no se las alcanzará a través de Millennium, Crepúsculo, John Le Carré o Corín Tellado. Defiendo y quisiera ver generalizada la cultura de la verdad. Que todo el mundo, analfabetos incluso, sean capaces de conocer la verdad y en qué mundo se mueven, y una vez sabido, puedan hacer lo que hay que hacer. Nada que ver con Salsa rosa, GH y demás tele basura, ni con el haberse leído el Quijote o saber quién fue Montesquieu. No a una cultura pedante, de la letra muerta, sino a una cultura de la verdad y la sabiduría. Sí, lo sé, es una utopía. Sobre todo teniendo en cuenta que forman a la gente las instituciones, no para que piense y sea autónoma, sino sólo para que obedezca y no dé guerra. No se la forma para que discurra por sí misma, ni se le dice la verdad, para ayudarla a pensar; se la adoctrina para que coma en la mano de quien la domina. No se favorece el pensamiento original. La cultura oficial, la cultura institucional, la del Bachillerato y los eventos llamados culturales, es sólo manipulación, condicionamiento. La otra, la que defiendo y desearía para todos, nada tiene que ver con ella. Sabemos de los analfabetos funcionales que salen de las escuelas oficiales. Titulados honoris causa, cómplices de las matanzas de Irak y de las Torres Gemelas, con diplomas y masters, conferenciantes al otro lado del océano, pero más incultos que un analfabeto del tercer mundo que sin haber leído a Cervantes, en paz labra su huerto (como quería Voltaire) y que pese a todos los estorbos que tratan de impedírselo, se las arregla para sobrevivir y sacar adelante a su familia. Esa es cultura, sabiduría de la vida, y no la otra, que de ningún modo defiendo. |
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¿A sangre fría, apología? Hay que ser muy retorcido para pensar eso. Ese hombre escribió un libro sobre eso porque sabía que era lo que quería escribir, quería investigar, hacer una historia basada en hechos reales y sacarla. Es lo que hizo, pero no defiende para nada ni hace apología, a mi ver, de la violencia. (independientemente de su relación con uno de los dos asesinos, vaya). Otra cosa es lo de "sin haber leído a Cervantes". Bueno, todo el mundo se pierde muchos autores de otros países a los que consideran "lectura de cultos", así que no vayas por ahí. Creo que pronto tendré que volver a pegar la definición de pedante por aquí... |
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Para empezar, espero me perdonéis el osado atrevimiento de haber visto apología de la violencia dónde sólo hay, según vosotros, magistral descripción de unos hechos reales aunque crudos. ¡Ay! Yo mismo me asombro algunas veces de hasta dónde puede llegar mi necedad. En cuanto a que tampoco en otros países leen todos a sus propios clásicos ¿cómo se me habrá pasado inadvertido? Lo dicho. Me disculpo de mi al parecer irremediable ignorancia. En cuanto a que a ti, oh, ínclito emartiants, (¿qué rayos querrá decir ínclito? ¡¡Oh, qué pedante soy! -amiga oftheblind) unas cosas mías te hagan pensar y otras te hagan dormir, se me ha ocurrido que quizá usando sin mi expresa autorización y como plúmbeo somnífero mis escritos, violas mis derechos de propiedad. No sé. A lo mejor las leyes aquí me protegen. Tendré que pensarlo. De nuevo cambio de tercio y del Montes de Oca cito a mi admirado Galdós cuando describe la reacción de una mujer provinciana que llega por primera vez a Madrid. Algo parecido sentí yo cuando en parecidas circunstancias puse pie en la capital. Doña Leandra Quijada... estaba la pobre mujer atontada, en una estupefacción triste, como quien no se da cuenta de lo que pasa ni entiende lo que oye. El ruido, la mucha gente que iba por las calles, el paso continuo de coches, la altura de las casas, los gritos de los vendedores, todo cuanto veía y escuchaba, le había infundido más terror que asombro. Su anhelo era huir de este barullo, volviéndose al sosiego de donde había venido... Nacida en Peralvillo, casada con D. Bruno en Torralba de Calatrava, de donde no había salido más que una vez para visitar a sus primas en la ciudad de Almagro; hecha desde muy niña a la vida de propietaria rica, a los espectáculos de la Naturaleza y a las faenas de la labranza; formado su carácter en una sociedad de cariz feudal, en la cual se pasaban los años viendo pocas y siempre las mismas caras; acostumbrados sus ojos a la horizontalidad expansiva de su tierra, su oído al silencio campestre, su vida a las casonas grandísimas, no podía menos de sentir, traspasados ya los cincuenta, el brusco salto de aquel medio a otro tan distinto. La casa en que había venido a parar le pareció un gallinero, un palomar, algo peor y más estrecho aún; las personas que aquí veía le hicieron efecto de estar locas o borrachas. Hablaban para ella tan aprisa, que comúnmente no entendía palotada. Ni era el lenguaje de Madrid como el de allá. En su tierra se hablaba más fuerte y con tono más reposado, y las palabras sonaban con más pompa. Las primeras comidas que probó le supieron a broza desabrida, insustancial. ¡Qué chocolate! ¡Y el caldo qué insípido! El pan no alimentaba ni tenía gusto. Se aterró cuando le dijeron lo que en Madrid costaban dos palominos, un cabrito o una docena de huevos. Sin duda en Madrid no vivían más que ricachones. Y toda aquella gente que veía por las calles, ¿qué gente era, en qué se ocupaba, a dónde iba? ¡Que deliciosa pintura! |
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Amigo Cerinto, no he pretendido molestarte. Creía que manteníamos un pequeño y entretenidodebate del que tu eras el "alma mater". Disculpa si he tomado el brazo donde sólo me ofrecías la mano. Creo que "A sangre fría" consta en la mayoría de las bibliotecas como lectura juvenil, pero si me equivoco lo siento (a Guardianoftheblind se lo dieron a leer en primero ¿trece años?). Ya sabes que la función soporífera de un escrito depende en un alto porcentaje del estado del lector. |
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"En
cuanto a que tampoco en otros países leen todos a sus propios clásicos
¿cómo se me habrá pasado inadvertido? Lo dicho. Me disculpo de mi al
parecer irremediable ignorancia." No. Me refiero a que, autores a los que se considera de cultura en otros países, no son leídos por gente de España que se atreve a juzgar a la gente por no haber leído a su Cervantes. Entonces, está claro que todo el mundo no va a leer a todos los autores porque se consideren necesarios o de cultura, y seguirán podiendo ser cultos y labrar en paz su huerto, Cerinto. |
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No, por el dios, emartiants, no dejes de escribir aquí, te echaría de menos. En cuanto a poner en manos de un joven A sangre fría, las autoridades educativas no me merecen el mínimo respeto. Comparo con La familia de Pascual Duarte, de Cela, (libro en el que se presenta la violencia más cruda e inaugura en la narrativa española un nuevo estilo conocido con el término "tremendismo") el libro de Truman Capote. Me disgusta ese supuesto 'tremendismo' y no lo considero adecuado para nadie, menos aun para que se lo lea en las escuelas poco menos que primarias. A propósito, recomendaría yo en ellas Por tu propio bien, de la autora Alice Miller, a la que no me cansaré de alabar. Pero no lo verán nuestros ojos, por desgracia. Hace algún tiempo volví a leer a los autores que en aquellos tiempos pasados del cuplé se me ofreció como aptos para jóvenes, y se me han puesto de punta los pelos. Salgari, con su Sandokan y demás; Stevenson y su Isla del tesoro, y otras que ahora no recuerdo. Para mí, son profundamente corruptoras. Defienden unos valores de violencia y supremacía del más fuerte que rechazo de plano. La ironía añadida es que por entonces El Mensajero del Corazón de Jesús, una revista de los jesuitas de Bilbao, mantenía una sección tipo consultorio a la que se escribía para preguntar si tal o cual obra era apta o no apta. Alguien escribió y se le propuso Pequeñeces, del padre Coloma, y La feria de las vanidades, de W.Thackeray, que no están mal, son literatura entretenida, pero, una vez leídas, no eres mejor que antes de leerlas, no aprendes nada, nada te aportan, y son literatura un poco ñoña, y se le prohibió Somerset Maugham y Lajos Zilahy, a quien hoy pocos recuerdan, que no siendo tampoco nada extraordinarios, no eran tan peligrosos como se los hacía aparecer. Estupidez supina, vamos. Y ya no digamos Voltaire y Rousseau, vade retro, satanás. Incluso a alguno alborotó Molière y dijo enfadado que no se debía permitir se escribiese cosas tales como el Tartufo y el Avaro. A poco más, el tal hubiese visto con gusto que se quemara al autor. Por cierto, también dejaban leer a Corín Tellado -los jesuitas- y hasta la proponían. Hoy me río y me sonrío, como en el verso de Neruda. Pero a lo que iba; a mi entender la visión del mundo que propone La isla del tesoro y los educadores ofrecían a la ingenua juventud, es deprimente además de falsa. Y ¿qué decir de la literatura clerical para adolescentes, que producía jóvenes como Estanislao de Kostka y Luis Gonzaga? Leí sus biografías y ¡mare de deus! si aquellos jóvenes supuestos ejemplares no estaban locos de atar, baje san Pedro y lo aclare. Pero fueras tú a decírselo a quienes entonces nos formaban, un tal Tihamer Toth, obispo o cardenal húngaro, entonces a la moda, o el mismo Escrivá de Balaguer, de quien era devoto algún joven que traté. Para terminar, citaré un verso, no sé si de Espronceda, que a su vez cita Galdós y que me ha sonado mu bien: ...viendo caminar lentos los turbios días y las altas horas |
Amigo Cerinto, no he pretendido molestarte. Crea que mantenamos un pequeo y entretenidodebate del que tu eras el "alma mater". Disculpa si he tomado el brazo donde slo me ofrecas la mano.
Creo que "A sangre fra" consta en la mayora de las bibliotecas como lectura juvenil, pero si me equivoco lo siento (a Guardianoftheblind se lo dieron a leer en primero trece aos?).
Ya sabes que la funcin soporfera de un escrito depende en un alto porcentaje del estado del lector.