| Una novela es un objeto artístico, en la que predomina una voluntad estética por parte de su autor. Alonso Quijano no supo distinguir entre el objeto y su modelo, y así le fue. Comprendió, eso sí, que los golpes reales duelen, pero también que los que dan los caballeros andantes emocionan. |
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Por desgracia yo creo que la realidad supera a la ficción. Y lo creo porque en la ficción el escritor puede crear el argumento de su obra según guste, puede disponer que tenga un final feliz o todo lo contrario pero en la realidad sólo hay un final y no hay posibilidad de cambiarlo. En la realidad los héroes no superan infinidad de pruebas. El príncipie no rescata a la princesa del brujo malvado y acaba comiendo perdices junto a ella. Lo más probable es que en la realidad el príncipe, el héroe, el erudito, acabe muerto a las primeras de cambio o quizás malherido. Con esto quiero decir, que en la realidad no existe predilección por el bien o por el mal, todo es cuestión de sentido común. Los héroes protagonistas de la realidad son más sencillos que los de la ficción, si no fuera así no serían héroes sino simplemente víctimas de su propia locura. |