Quiero dar públicamente las gracias a Bubok. Desde que descubrí la posibilidad de publicación a través de esta plataforma, no tuve ninguna duda de que mi nuevo libro saldría a la calle con Bubok. Se acabó la mediación de las editoriales convencionales. Lo digo con humildad, pero es lo que pienso ahora: si en alguna otra ocasión vuelvo a publicar con una editorial comercial, será porque ella venga a mí. No pienso dar un paso detrás de ninguna. Se acabaron las largas esperas; el silencio como única respuesta; o las contestaciones formales diciendo que el proyecto enviado no encaja en su línea editorial. O se acabaron esas preguntas tan comunes del editor: ¿cuántos libros piensas vender?; ¿con qué subvención cuentas?
Para el escritor que no tiene nombre, que no ha ganado ningún concurso o no tiene el terreno trabajado en los círculos literarios, Bubok significa una liberación: no tienes que mendigar nada, no necesitas del para bien ajeno. Se trata de confiar en tu trabajo, creer en él y hacerlo publico. Y para eso, no hay excusas: no hay otro límite que la capacidad, la imaginación y el talento. Y un poquito de suerte y algo de publicidad, claro: lo demás, si tiene que venir, llegará.
Sirvan estas palabras para que os animéis a acercaros a El laberinto secreto de la mansión del Indiano de Guatemala. El pasado jueves hice su presentación pública. Resultó un acto emocionante y el tema del libro, sobre la creación literaria, el plagio y los concursos literarios, levantó cierta expectación. En la página avelandres.bubok.com encontraréis los enlaces de mi blog en los que con textos y fotos doy toda la información sobre el acto.
Un saludo, avelandres.