Se ofrecen por Internet, te proponen escribir un relato, un micro o un poema y te animan a participar en un concurso. Cuando lees las normas te das cuenta de que, realmente no te ofrecen gran cosa, si eres el vencedor te mandarán gratis dos o tres ejemplares del libro que montarán con los relatos etc. mejor situados. Te das cuenta de que es tonto participar en semejante cosa, pero tu afición a escribir y tu ilusión por poder creer que alguien te lee, te lleva a participar.
Llegado el momento, recibirás un mail en el que te anuncian que saliste nominado junto con trescientos más y que van a publicar un libro con todos los relatos, incluidos el ganador y los dos siguientes (y aquí te anuncian quiénes han sido) Y que, no es obligatorio (cómo podría serlo, solo faltaba) pero, si te animas puedes comprar un ejemplar en tal dirección.
Ya lo sabías, pero leído así, negro sobre blanco, te das cuenta de la caradura de muchos que se montan un libro con tus textos gratuitos y luego lo venden y no solo eso sino que además pretenden vendértelo a ti. Lo peor es que la ilusión de ver tu nombre entre trescientos, en la quinta página de un libro, te anima a comprarlo. Imaginemos ciento cincuenta compradores (por ejemplo)a diez euros el ejemplar: mil quinientos euros. Más alguno para mamá, la niña, una amiga y etc. Pues eso, un negocio que repetido, puede dar para dejar las pipas y pasar a las aceitunas.
Así que mirad bien en qué sitio participáis y
no regaléis vuestro trabajo para que otro le saque rentabilidad. Meditad,
primero, qué ganais vosotros haciéndolo y veréis que nada. Solo la sensación de
que os han tomado el pelo por no andar espabilados.