Frase
de comienzo:�" Se
había posado en el alféizar de la ventana"
Plazo para el envío
de micros: hasta el jueves 15 enero a las 22 horas
Votación: del 16
viernes al 18 domingo a las 22 horas
Ánimo y suerte. Espero vuestras propuestas.
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LA GOLONDRINA Se había posado en el alféizar de la ventana�como si, al hacerlo, quisiera llamar mi atención, y lo consiguió. Dejé sobre la mesa el libro que estaba leyendo y me acerqué a ella. No, no levantó el vuelo; solo se puso de lado y doblando su pequeña cabeza me miró fijamente. Sonreí su descaro y al verme, abrió el pico y pareció decirme algo, moviendo repetidamente su cabeza, como queriendo señalar algo. Al instante, levantó el vuelo. Volví a mi sillón y comencé a leer de nuevo: “Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar" |
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UN REGALO VENIDO DEL CIELO Se había posado en el alféizar de la ventana, quedó allí estampado, blando, de color gris transparente. Se fue extendiendo. Al poco se había puesto blanco. Miré arriba y vi la bandada de estorninos ennegreciendo el cielo, yendo de un lado a otro, todos a la vez como si estuvieran sujetos por cables invisibles. Se iban ¿a dónde irían?�¡Sucios!�pensé y me fui a buscar algo con que limpiarlo. |
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EL SALTO� Se había posado en el alféizar de la ventana, justo a mi lado. Me distrajeron sus movimientos antes de irse. -����Si yo pudiera volar como un pájaro… –pensé. Miré hacia abajo preguntándome qué demonios hacia yo ahí sentado. La ventana frente a mí se abrió y aquel hombre que no saludaba nunca me miró en silencio. No sé qué vio pero me dijo, dando una voz: -����Oye, chaval, si no vas a tirarte vente a mi casa, te invito a una cerveza. Le devolví la mirada, aturdido, sintiéndome ridículo.
-�� �Bueno -quise decirle-, ahora voy. |
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EL CUERVO Se había posado en el alféizar de la ventana, suavemente, como si hubiera decidido hacerlo así. El claro de luna difuminaba su silueta negra y brillante. Un graznido fantasmal reverberó silenciando mi último estertor. Cuando extendió las alas comprendí. Ahora veo por sus ojos al sobrevolar la estepa helada, en busca del destino que se burló de mí.� |
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LA PALOMA Y YO Se había posado en el alféizar de la ventana�y estaba comiendo los granos de arroz que yo le ponía cada mañana. Y como cada mañana yo la miraba desde el otro lado del cristal. Hacía varios años que acudía sin falta a nuestra cita. Yo pensé: "Se está volviendo vieja, pobre paloma. Se le hincha el plumón y le veo más rígidas las patitas." Como si hubiese leído mis pensamientos se giró hacía mí e inclinó la cabeza. Sobresaltado, me aparté del cristal y me vi reflejado, canoso, con el rostro arrugado. ¡Dios! ¡También yo me estoy haciendo viejo! |
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EL NUEVO INQUILINO Se había posado en el alféizar de la ventana como cada mañana aunque aquel día no había encontrado migas que comer. Había dado varias vueltas picoteando la madera infructuosamente. Aburrida, iba a levantar el vuelo cuando una sombra la había arrastrado hacia el interior de la casa. Un crujido de huesos, un fuerte ruido de succión y un gruñido insatisfecho. Después, silencio.
Y el rumor de la brisa estremeciendo las hojas. |