Aquí comentarios varios.
Para empezar, ¿vacaciones? Decid sí o no y luego cuento.
Por mí: no (al menos todavía).
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¿Conoces eso de "sabe más el diablo por viejo que por diablo"? Pues aplícate le cuento, Raitann, jeje... Sobre lo que dice R2, la competitividad es un motor, sí, también lo es autosuperación y el saber que aquí tenemos lectores que, encima, nos dan su opinión e incluso nos aportan ideas�con la intención de�poder mejorar (que luego esas ideas sean afortunadas o no ya es cuestión de probar y ver). Y ahí entra la réplica, por supuesto: proponer, discutir, probar, opinar... Y efectivamente: 6 relatos a una semana del cierre. |
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A mí participar en el taller me viene de perlas para escribir. Tengo que pensar algo, escribirlo, repasarlo y luego leeros y comentar un poco y leer lo que comentáis. Todo esto está muy bien, sobre todo cuando estoy desanimada de escribir. Es un incentivo. No soy nada competitiva, pero hay que reconocer que verte el primero o entre los primeros es una alegría que ayuda para seguir. Bien está si somos ya seis, de aquí al próximo jueves, por lo menos habrá diez, ya veréis. A pesar del verano, la playa el monte o la ciudad. |
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Eso del deseo del niño y el abuelo me ha traido el recuerdo de una de aquellas "Historias para no dormir" de Narciso Ibañez Serrador. Escalofriante, dura, aplastante... Es posible que con eso del youtube pudiese verse de nuevo. Aquella de una familia que acoge a un sobrino llegado de lejanas y misteriosas tierras, torturado por cosas horribles de su pasado, que lleva consigo una pequeña mano de mono disecada. Aquel extraño amuleto concede tres deseos. Pero... ¡A qué precio! les advierte. ¡No la uséis jamás! Pero aquel matrimonio, al poco tiempo de morir su sobrino, en un momento en que van algo apurados de dinero, un día toman la mano y le piden un deseo... no sigo. Por si alguien logra ver aquel episodio y no lo vio en su momento. Sí que os diré en cambio cómo acaba lo de los tres deseos en una película que sería la versión amable de la historia de la mano del mono. Un matrimonio mayor y sin hijos, y que por una de esas casualidades de la vida (¿ayudan a una persona pobre que resulta ser un hada? ¿iba por ahí la cosa? esta memoria mía...) se ven en la posibilidad de pedir tres deseos. Y va el hombre y pide una enorme salchicha para comérsela. La mujer indignada por el egoismo de su marido dice "¡Llegas a ser estúpido! ¡Se te tenía que poner esa salcicha por nariz! ¡Por tonto!" Y claro, la salsicha se instala en la nariz del hombre, que asustado, expresa un tercer deseo: "¡Quiero que mi nariz vuelva a ser como antes!"� Y lo logra. Pero... ¿Y sus deseos, nunca satisfechos, de tenr un hijo? ¡Maldita sea! Muy tristes y arrepentidos se atreven a pedir, de la bondad de quien les concede los deseos, que les traiga un hijo. Aunque sea tan pequeño como el pulgar de su mano. Y sí, un buen día llega a casa de aquel par de tontorrones un jovencito ¡del tamaño de un pulgar! Si no se hubiesen escrito ya en el pasado, esas eran buenas ideas para el certamen. |
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Si entráis en el hilo de los relatos podréis comprobar que ya tenemos un total de ocho. ¿Será que se reproducen por bipartición? ¡No! Es que otro/a autor/a ha dado el paso de airear su trabajo. Por mis cálculos,�creo que llegarán, al menos,�todavía dos relatos más, aunque voy a invocar al espíritu de los deseos para pedirle que lleguen, no sólo esos dos, sino alguno más que se tercie. -Espíritu de los deseos, ¿estás ahí? |
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Oh, mi adorada y venerada pitonisa, cuanto honor y consideracin hacis a este pobre gnomo de la casualidad, mal llamado por los imaginativos humanos espritu de los deseos!!! Habis de saber, apreciada pitonisa, duea y seora de todos aquellos que expresan de forma indeleble el resultado de sus poderosas imaginaciones, campeadora de concursos y talleres, que no poseo poder oculto alguno; que todo aquello que surge casualmente de mis humildes manos, no es mas que el resultado del poder de la mente de todos los que, a travs vuestra, preciada dama, buscan en mi mal llamado poder de espritu, efectos concluyentes de sus equvocamente llamados deseos.
Si aqullo que peds a este pobre obediente servidor de tan magna dama, cumplisese, rugole no agradecrmelo, pues azoris mi humildad y me hunds an ms en mi azarosa existencia.
Que aqul que todo lo mueve y conoce os bendiga con su mirada y os haga an ms reina y dominadora de concursos y talleres de lo que indeleblemente quedar para la memoria de la historia en los anales del universo. Vuestro seguro y humilde servidor.
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Hola Alba, me alegra que hayas pasado a dar una vueltecilla para vernos, y ya que estás, quédate un ratito, que nos gusta verte por aquí. Mañana se cumple el plazo de entrega. Nueve relatos está muy bien, pero quedarse a las puertas del diez... sería algo así como un "deseus interruptus". Lo suyo sería sobrepasar el nueve con creces, llegar al�once y poder decir con gesto de satisfacción:�"ahí queda eso". En vuestras manos está. |
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Hola Lasacra, ya los estaba extrañando, ¿Cómo están? confieso que llegaremos� a los �once relatos y más. Por que los deseos pueden cumplirse si realmente nos lo proponemos. Además ¿Quién no tiene un deseo por alcanzar?, a veces hay deseos tentadores,�delirantes, objetivos� coherentes� pero también�están los ocultos y los reprimidos; como los prohibidos.� Ya me fui por las ramas, en este momento deseo una taza de café, muy aromático, espumoso,acompañado con una medialuna tibiecita recién salida del horno�y compartir�la mesa con�ustedes, escuchándolos e intercambiando opiniones. Pero por favor nada de política ni de religión. :)��� � |
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Hola chicas... y chicos, claro. Entro en Bubok y me ha llegado un olorcito a medialuna recién horneada y a cafecito espumoso que me ha agarrado de la nariz y me ha traído hasta aquí. Voy a ir leyendo relatos, que esta vez hay unos cuantos y como va a haber más, luego se me amontonan. Y además deseo ver qué nos cuentan estos relatistas buboquianos. ¿Estáis de vacaciones, o todavía no? Sea como sea que disfrutéis del verano todo lo que se pueda. Saludos. |