Aquí a guerrear. Pero sin llegar a las manos.
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Dos manos, cinco dedos en cada una... el "eslabón intermedio" se puso en pie bruscamente, y al hacerlo se dio un coscorrón con una rama baja. Pero no le dolió. El entusiasmo por la gran idea que había tenido pudo más que el doloroso del impacto. Abriendo y cerrando las dos manos a la vez se podían contar muchas cosas. De diez en diez. ¿Contaremos por decenas, siquiera sea sólo una, los relatos del taller? |
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Bueno, pues ya descruzo los dedos, no ha habido suerte, nos quedamos con nueve relatos, ¡nueve relatos! Ahí es ná. Gracias a todos los que habéis presentado vuestro trabajo. Ahora empieza el tiempo de leer, valorar y preparar los comentarios. En cuanto tenga datos suficientes os cuento cómo va la cosa. Ya sabéis, notas entre 1 y 10 para cada relato (distintos relatos pueden tener la misma nota)�y me las decís por privado. A disfrutar de la lectura. |
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Fecha estelar 2.252.014. La nave Enterprise ha regresado a la Tierra y se quedará durante unos días por aquí. Todos los tripulantes han recibido orden del almirantazgo de la Federación Unida�de pasar una serie de pruebas para demostrar que siguen estando capacitados para ejercer sus funciones y que no han quedado obsoletos. El primer tribunal, compuesto por tres altos mandos del planeta Calondia IV ha calificado el primer examen con los siguientes resultados: Spock:�5,33 ("Éste le ha hecho algún rollo vulcaniano de los suyos a los jueces, seguro, por eso antes tenía un ocho y ahora un cinco y pico" comentan las malas lenguas) Data: 7,5 (Ha habido quejas de sus compañeros, porque opinan que juega con ventaja, "como es un robot...") Pavel Checov: 7,17 ("Claro, como es ruso..." ha comentado el resto de la tripulación) Teniente Uhura: 6,75 ("Luciendo ese tipito... así cualquiera" es la opinión general) Jean-Luc Picard. 6,33 ("Siendo capitán, ya le vale..." se murmura por los pasillos) Scott: 6,33 ("Mira, mira... un simple mecánico y la misma nota que el capitán nuevo" dicen con sonrisas malintencionadas) Dr. MacCoy: 5,83 ("Seguro que ha hecho el examen con un par de copas de whisky de más" se rumorea sin cesar) Capitán Kirk: 5,75 ("Está claro que lo de ser capitán está sobrevalorado" es la conclusión a la que ha llegado la tripulación). Sulu: 5,33 ("Al chino lo han discriminado, hay que�presentar una queja reglamentaria" aseguran convencidos).�� Bueno, esta tarde no voy a estar para nadie, así que hasta mañana no habrá otro recuento. Sólo han votado tres personas, todo está en el aire. Y que conste que los comentarios entre paréntesis que he puesto son tonterías mías que no quieren decir nada excepto "vamos a reírnos un rato". Saludos. � |
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A ver, antes de irme le he dado un nuevo repaso a las votaciones que me han llegado y... me he equivocado al hacer una cuenta (perdón, perdón, perdón) en una división no he dividido entre el número que debería haber dividido. Así que Spock, en realidad no tiene un ocho de nota media provisional, sino un 5,33. Sr.Spock, espero que acepte mis disculpas. Voy a editar el post anterior para que no haya malos entendidos, ¿vale? |
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Hay dos o tres relatos en los que creo que acertaría si les atribuyese una autoría. La posibilidad de retornos o regresos no informados previamente no deja de ser un bonito aliciente del taller. Ahora, con vuestro permiso, os pongo aquí un relatillo (fuera de concurso, por supuesto). Nace de una manía mía: jugar con los títulos de los relatos. Y es que como esta vez me sobraba una idea he escrito algo que incluye en su texto aquí y allá los títulos de los nueve relatos presentados. Me propuse que fuese una narración aceptable, y que, además, estuviese en el tema propuesto. Espero haberlo conseguido: Algunas puertas, hay que cerrarlas bien. La guerra fue muy corta, pero absolutamente devastadora y destructiva. En efecto, en pocas horas de uno y otro lado se dispararon cientos de mísiles con cabezas nucleares, y al segundo día de la contienda la mayoría de las grandes ciudades del mundo habían quedado borradas del mapa. De modo que sólo en dos días se superó con creces la mortandad de otras contiendas del pasado. No fue aquella ni la guerra del millón de muertos, ni la de los treinta millones, pues los que murieron aquellos días se contaron por millares de millones. En el resto de las regiones habitadas, las armas convencionales, tanto o más terribles en ocasiones que las armas nucleares, sembraron muerte y destrucción por doquier. Ni las democracias occidentales, ni las repúblicas asiáticas, ni los sultanatos y emiratos sometidos a la Yihad escaparon a la total destrucción. Y como no podía ser de otro modo, en menos de una semana la humanidad quedó reducida a apenas unos cientos de miles de seres vivos esparcidos aquí y allá por todos los confines del globo, condenados a una vida terrible, pues las secuelas de la contienda hicieron casi imposible encontrar alimentos o agua aptos para el consumo. Como consecuencia de todo ello el asalto, el robo, e incluso el crimen, se convirtieron en algo cotidiano para conseguir una pequeña opción de supervivencia. Cuando te vas a morir de gana, cuando lo has perdido todo, nada importa, y se impone la ley de la jungla. Podemos decir que las tinieblas del corazón nublaban las mentes de los pocos supervivientes. El caos, un caos de tintes apocalípticos, se extendió sobre la faz de la tierra. Fue necesario el paso de muchos siglos para que la vida volviese a medrar con fuerza y el planeta pudo, de nuevo, volver a ser verde y a estar lleno de vida. Aunque esta vida sea, hay que reconocerlo, algo distinta de la que cubrió el viejo planeta azul en aquellos años de la antigua era. Las enormes e incontables mutaciones que se produjeron en las primeras décadas fueron el origen de curiosas formas de vida, como esos cerdos voladores que veo apoyados en la rama de una gigantesca espiga de avena, frente a mi ventana. Se ha especulado mucho sobre el origen de aquella devastadora contienda. Todos parecen estar de acuerdo en que se produjo por error. Tal vez por una falsa alarma. De uno de ambos bandos salió el primer misil, y la respuesta del otro bando fue inmediata. Yo puedo afirmar que el error se produje en occidente, en los Estados Unidos de América. Desde allí salió la orden de disparar contra Rusia. No al contrario, como algunos afirman, sin la menor base para ello. ¿Qué cómo lo sé? Muy sencillo. Como encargado un grupo de estudio y prospección, de los muchos que analizan los millones de toneladas de restos y escoria del pasado para tratar de escribir de algún modo la historia del conflicto, tuve acceso a cosas muy curiosas. Por ejemplo, en una caja de seguridad enterrada en Florida bajo toneladas de hormigón, encontré un interesante sumario sobre el control de los ilegales, firmado por el juez Gastón. Pero el hallazgo que nos dio luz sobre el origen del terrible conflicto lo hicimos más al norte. En las selvas que cubren hoy en día lo que fue la capital de los Estados Unidos, emergen aquí y allá restos de viejos edificios. Pues bien, entre las ruinas de lo que fue la residencia del presidente, en aquel lugar al que llamaban la Casa Blanca, rescaté unas cajas negras, con las grabaciones que las cámaras de seguridad hicieron en sus diversas dependencias en aquel día nefasto. Lo que vi... dios mío, lo que vi es sencillamente patético, alucinante... El presidente del Senado de la Confederación mundial de las Naciones y los Pueblos me pidió un informe detallado. Lo he preparado, incluyendo aquellas increíbles imágenes: ¡Ahí queda la cosa! La presidenta Hillary Simpson llamó por el interfono a su secretaria. Acababa de tener una, digamos que tórrida sesión en el despacho oval, y convenía que todo aquello quedase limpio y ordenado. —¿Janet? Por favor, he estado trabajando intensamente y esto ha quedado un poco desordenado y sucio. Envía ahora mismo una morenita de esas que hacen la limpieza. Yo me voy a mis habitaciones. —Of course, Hillary. ¿De modo que trabajando? ¿Quién era hoy? ¿Ese becario, Mark Lewonsky? —¡Anda, Janet, no seas tonta! Te he dicho que he estado trabajando, ¿no? —Ya... bueno, te envío a Lupita. —¿Lupita? ¿No hay otra? —Es la única que está disponible. —En fin... que venga. Pero dile que vaya con cuidado. Es tan torpe la pobre.
Poco rato después una mujer de color (o afroamericana como dicen algunos) entraba en el despacho oval llevando con ella el típico carro de limpieza, con una gran bolsa de basura, una escoba, una pala, un mocho y un cubo. Con parsimonia comenzó a limpiar. Recogió las colillas de los porros de un cenicero, barrió el suelo y con la ayuda de la pala recogió un asqueroso preservativo. Luego procedió a quitar el polvo con unos trapos. "Anda, ¿qué e' eto?" Exclamó Lupita cuando llegó a una cortina en la que nunca se había fijado, pero que ahora estaba ligeramente corrida. "No sabía qu' etuviese aquí eta puerta. L'han dejao medio abierta... ¡vaya, pue aquí dentro tambié hay trabaho! ¡Etá too sucio!" Lupita, la mujer de la limpieza de color, no recordaba haber visto nunca aquel anexo del despacho oval. No tenía ni idea de que existiese. Pero comprendió enseguida que aquel era un lugar que debía llevar mucho tiempo cerrado y en el que nadie, en mucho tiempo, había hecho una buena limpieza. Era como un pequeño despacho con paredes completamente ocupadas por estanterías repletas de libros. Y en el centro del mismo había una mesa, cubierta con una especie de mantel verde. En el centro de la mesa un teléfono de esos antiguos que sólo se ven en las películas. Y al lado del teléfono una caja con algo encima, como un gran botón rojo, prácticamente del mismo color que el teléfono. "Etá too perdió de polvo... vamo a ve' si limpiamo' un poco... primero el teléfono... ahora eta cosa tan rara... la frotaé bien frotá... ¡ay! ¡Se ha hundío un poco! ¿No l'habré rompió? Dió mío, se ha encendío, y como brilla toa colorá! ¿Y que e' ese ruido?¡É una alarma!¡Me tomarán po' ladrona! ¡Ay Virgensita!" |
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Leyendo a jpiqueras se me ha ocurrido una nueva idea. Esta es ms por diversin. Por cierto, jpiqueras, si hubieses presentado este relato al concurso te hubiese dado un 10 como una casa. Es lo mejor de la edicin. Pero vayamos al grano. Se me ha ocurrido que, como el MdC de turno tiene siempre tiempo de sobra (como yo nunca lo he sido ni creo que llegue a serlo, hablo de odo), pues debera abrir, junto con la votaciones, un subforo, en este caso abierto a todos, en el que todos los que escribimos y votamos y los que votan sin escribir, dejsemos nuestra opinin sobre la autora de todos los relatos: Diez relatos, pues diez supuestos autores para ver quienes se acercan ms a la realidad y de esa forma, los autores, cambiar nuestra forma de escribir para engaar y que nunca nos acierten nuestras autoras. Qu os parece? Asi se nos hace ms corto el tiempo de espera.
Es que tengo yo un cerebro que no para de dar vueltas!
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Fecha estelar 2.552.014. El último tribunal examinador ha estado compuesto por dos habitantes del planeta Lorelei. Ni que decir tiene que los tripulantes masculinos han estado sometidos a una mayor presión, pues como todo el mundo sabe, las habitantes de este planeta se alimentan de energía masculina cada 27 años y… han dejado caer, entre indirectas y bromas, que este año toca comer. La teniente Uhura ha pasado una mañana muy divertida viendo las caras de temor de sus compañeros. También a última hora se ha presentado un juez Klingon, éste ha asustado� todos, pero finalmente no era tan fiero el klingon como lo pintaban. Los resultados finales obtenidos en estas pruebas de aptitud a las que han sido sometidos los miembros del Enterprise son los siguientes:
El Sr. Sulu ha obtenido un holgado aprobado alcanzando casi la nota de “bien” con un 5,83. “No debí entretenerme tanto en calcular el diámetro del agujero de gusano… ¡pero tenía que hacerlo!”, se ha lamentado; aunque ha retomado sus funciones con normalidad y de nuevo ocupa su puesto con la solvencia acostumbrada.
El Dr. MacCoy ha tenido una nota media de 6.01. Todos han podido ver como el Doctor, con una sonrisa bobalicona (causada tal vez por los efectos del “irlandés” que compartió con Scott), le daba una palmadita en la espalda su capitán mientras le decía: “Queda demostrado que sus dotes de mando y los flujos etílicos obtienen casi los mismos resultados.
El capitán Kirk, a pesar de sus esfuerzos de última hora, se ha quedado con un 6,06 que, sin ser un mal resultado, le sabe a poco al emblemático capitán. “Tanta modernez no puede conducir a nada bueno, mis viejos métodos son los que de verdad resuelven problemas en el espacio interestelar, pero esta gente no lo entiende”, refunfuña entre dientes aunque, en el fondo, se siente satisfecho.
Spock, aplicando su lógica ha conseguido sacar una nota de 6,34. “La lógica vulcaniana y la humana tienen muy poco en común, era de esperar que mi raciocinio no fuera valorado”, ha afirmado alzando las cejas y acariciándose las puntas de las orejas.
Scott, finalmente ha sacado un 6,51. “No me puedo creer que el tribunal me haya puesto una pregunta sobre platinos, ¿en qué siglo vive esta gente?”; se lamenta sin cesar. Sin embargo, en su fuero interno, sabe que su nota ha sido muy superior a la que esperaba, aunque nunca lo admitirá en público.
La teniente Uhura, viendo que con los dos últimos miembros del tribunal examinador no servía lo de enseñar cacha, ha tenido que poner de manifiesto todas sus capacidades técnicas en el terreno de las comunicaciones y, como resultado medio, ha obtenido un 6,72, nota más que suficiente para seguir desempañando sus funciones con la acostumbrada profesionalidad que la caracteriza. “¡Uy, que te comen!” les gritaba a sus compañeros, entre risas, cuando iban a recoger sus notas.
El capitán Jean-Luc Picard ha tenido una nota media de 7,07. “Yo… superando al mecánico me doy por satisfecho”, ha comentado muy serio ante sus oficiales.
Pavel Checov, no se sabe si debido a sus apoyos en la Federación de los sectores pro-rusos o a las noche que se ha pasado en vela hincando codos, ha sacado una meritoria nota media de 7,17 que le asegura un brillante futuro en la flota interestelar. “Llegarás a capitán, muchacho” le ha asegurado uno de los miembros del tribunal.
Y, finalmente, tal y como se esperaba, Data, el humanoide al que le han querido hincar el diente las habitantes de Lorelei debido a su sabroso aspecto, se ha llevado la mejor nota, nada menos que un 7,39. “¡Está duro y pica un poco!” ha sido lo último que ha dicho la presidenta del último tribunal antes de morir electrocutada con el cuello de Data entre sus dientes.
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Y respondiendo a lo que� decís por ahí: 1º. ¡Qué grande eres Piqueras! No me canso de decírtelo. 2º. Sí, hay regresos sorpresivos. Pero, por supuesto, no diré ni una palabra más al respecto. 3º. ¿Quiniela de autorías? ¿Por qué no? Después, al que más haya acertado, le damos como premio�una bola de cristal por sus capacidades adivinatorias. Lo malo es decir sin delatar el relato propio y no se me ocurre cómo se puede� solucionar eso. Si os parece, para esta edición lo dejamos como está y vemos formas de poder hacer esa quiniela pública sin delatar la propia autoría, ¿vale? |
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Ave, flota interestelar, los que tenían que votar ya han votado. Ahora hay que esperar por si acaso llega algún examinador ajeno a la Federación de Planetas que, como todos sabemos, según nuestro reglamento intergaláctico tienen derecho a hacer aparición si así lo consideran oportuno. No sé si estaré a las diez por aquí, pero, desde luego, si me retraso no será mucho.� Hasta la noche, tropa. |
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� � � Títu Autor Clave JM Esc EC Er Inc CM Pq Sac Z Rtnn T NM ¡Ahí queda la cosa! Joaquín Martiez Capitán Kirk X 5 6,5 4 5,5 9 6 6,5 7 5 54,5 6,06 La guerra del millón de muertos Incongruente Spock 3 6 7 3 X 7 7 8 7,1 9 57,1 6,34 Botón rojo ElCubo Teniente Uhura 5,5 8 X 5 8 6 7 7 8 6 60,5 6,72 Yihad Sacra Scott 1,5 9 8,5 6,5 4 8 7,5 X 9,1 4,5 58,6 6,51 Cuando te vas… Zara Sulu |
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La nave Enterprise está sufriendo algún fallo, estamos en ello. Veamos:
Fecha estelar 2.552.014. El último tribunal examinador ha estado compuesto por dos habitantes del planeta Lorelei. Ni que decir tiene que los tripulantes masculinos han estado sometidos a una mayor presión, pues como todo el mundo sabe, las habitantes de este planeta se alimentan de energía masculina cada 27 años y… han dejado caer, entre indirectas y bromas, que este año toca comer. La teniente Uhura ha pasado una mañana muy divertida viendo las caras de temor de sus compañeros. También a última hora se ha presentado un juez Klingon, éste ha asustado� todos, pero finalmente no era tan fiero el klingon como lo pintaban. Los resultados finales obtenidos en estas pruebas de aptitud a las que han sido sometidos los miembros del Enterprise son los siguientes:
El Sr. Sulu ha obtenido un holgado aprobado alcanzando casi la nota de “bien” con un 5,83. “No debí entretenerme tanto en calcular el diámetro del agujero de gusano… ¡pero tenía que hacerlo!”, se ha lamentado; aunque ha retomado sus funciones con normalidad y de nuevo ocupa su puesto con la solvencia acostumbrada.
El Dr. MacCoy ha tenido una nota media de 6.01. Todos han podido ver como el Doctor, con una sonrisa bobalicona (causada tal vez por los efectos del “irlandés” que compartió con Scott), le daba una palmadita en la espalda su capitán mientras le decía: “Queda demostrado que sus dotes de mando y los flujos etílicos obtienen casi los mismos resultados.
El capitán Kirk, a pesar de sus esfuerzos de última hora, se ha quedado con un 6,06 que, sin ser un mal resultado, le sabe a poco al emblemático capitán. “Tanta modernez no puede conducir a nada bueno, mis viejos métodos son los que de verdad resuelven problemas en el espacio interestelar, pero esta gente no lo entiende”, refunfuña entre dientes aunque, en el fondo, se siente satisfecho.
Spock, aplicando su lógica ha conseguido sacar una nota de 6,34. “La lógica vulcaniana y la humana tienen muy poco en común, era de esperar que mi raciocinio no fuera valorado”, ha afirmado alzando las cejas y acariciándose las puntas de las orejas.
Scott, finalmente ha sacado un 6,51. “No me puedo creer que el tribunal me haya puesto una pregunta sobre platinos, ¿en qué siglo vive esta gente?”; se lamenta sin cesar. Sin embargo, en su fuero interno, sabe que su nota ha sido muy superior a la que esperaba, aunque nunca lo admitirá en público.
La teniente Uhura, viendo que con los dos últimos miembros del tribunal examinador no servía lo de enseñar cacha, ha tenido que poner de manifiesto todas sus capacidades técnicas en el terreno de las comunicaciones y, como resultado medio, ha obtenido un 6,72, nota más que suficiente para seguir desempañando sus funciones con la acostumbrada profesionalidad que la caracteriza. “¡Uy, que te comen!” les gritaba a sus compañeros, entre risas, cuando iban a recoger sus notas.
El capitán Jean-Luc Picard ha tenido una nota media de 7,07. “Yo… superando al mecánico me doy por satisfecho”, ha comentado muy serio ante sus oficiales.
Pavel Checov, no se sabe si debido a sus apoyos en la Federación de los sectores pro-rusos o a las noche que se ha pasado en vela hincando codos, ha sacado una meritoria nota media de 7,17 que le asegura un brillante futuro en la flota interestelar. “Llegarás a capitán, muchacho” le ha asegurado uno de los miembros del tribunal.
Y, finalmente, tal y como se esperaba, Data, el humanoide al que le han querido hincar el diente las habitantes de Lorelei debido a su sabroso aspecto, se ha llevado la mejor nota, nada menos que un 7,39. “¡Está duro y pica un poco!” ha sido lo último que ha dicho la presidenta del último tribunal antes de morir electrocutada con el cuello de Data entre sus dientes.
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