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La vida es sorprendente. Es magnífico leer ejercicios de literatura tan pocos habituales ya en nuestros días. Este relato de Incongruente suena a las mayoría de las obras de Sade,que, a su manera, era consecuente con el desarrollo del relato "discursivo" en términos conceptuales de su época. El gran siglo XVIII. La luz poderosa de la razón irrumpía en todo lo que se contaba como un torrente de argumentaciones que intentaban ser equilibradas, por ser, por fin, "científicas", se hablara de lo que se hablara. Merece ser ponderada también la amable intención del autor piropeando los concursos literarios de Bubok como causa del posterior éxito profesional del protagonista. Y sin embargo hay que reconocer que el final, quizás por excesivamente feliz, pierde poderío y veracidad. Un placer a pesar del debilitamiento último, un placer de lectura pausada e inteligente, que como la verdura cruda y en ensalada (va por ti Zara), que como la verdura, digo, frente a las hamburguesas, nos ayuda a desintoxicar. |
| Pegando por encima de su peso de RauSanchez es un experimento fallido, formalmente, estilísticamente y narrativamente. Pero habla muchísimo de la valentía del autor, de su constante búsqueda de la innovación y de su, casi suicida, disposición a asumir enormes riesgos. El fallo formal se produce cuando los tecnicismos pugilísticos y las frases onomatopéyicas no hacen fluir la historia, sino que la atascan, y sin sinergia en los elementos novedosos al nivel seminal de la gramática no hay estilo "diferente" ni es posible narrar la historia. Porque no se entiende. Pero en estos tiempos tan cobardes hay que saludar un alarde de valentía tan extremo como éste, independientemente del resultado, y RauSanchez lo tiene... y dos cojones. |
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Piel ajena. Meterse en los berenjenales de la posible vida más allá de la muerte y salir triunfante sin despeinarse es sencillamente glorioso. El relato de Lasacra es un alarde del dominio del tempo y de la musicalidad literaria sobre todo. Su mesura, su expresión nítida y relajada, sus sutiles intersecciones y su atmósfera de permanente oscuridad iluminada hacen la historia creíble porque su sólido andamiaje formal la mantiene pegada al suelo de la realidad. Y es mágica. Es sobrenatural. Al mismo tiempo.
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Bueno, pues si hay que comentar se comenta; cada uno lo hace lo mejor que sabe. Quiero comentar por qué le puse un 4 de nota a "La vida es sorprendente". Un concursero nos cuenta, de un modo más o menos ficticio, su experiencia y su decepción por el apagón que sufrió el concurso. Hay dos cosas que me extrañan en este relato: una, el sueño del protagonista de dirigir una segunda parte de algo que ya falló una vez y, la más importante, su renuncia al sueño de escritor para aceptar convertirse en crítico literario. A mi me parece que es una pena, pues me parece que el autor escribe muy bien, (él nunca escribiría “me parece” dos veces en la misma línea). El relato es técnicamente bueno, pero emocionante… no mucho, (quizá el crítico ya se está comiendo al escritor) Yo busco emoción en los relatos, aunque en los míos pocas veces la consiga, busco que me enganche desde la primera a la última linea y que me deje poso, y el tema de este relato no es un tema que vaya a permanecer en mi memoria mucho tiempo. Es por eso que sólo le puse un 4 de nota. |
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El encargo. LaSacra consiguió un buen relato, con la misma peliaguda temática, pero Zara_x, no. Le falta el andamiaje formal necesario para sustentar la historia; el tempo, el equilibrio y sobre todo, la ambientación. Además, la explicitud de las intenciones del fantasma, "cerrar su círculo", obliga al lector al agobiante ejercicio de pensar si algo así es posible o no. Es una estrategia estilística equivocada porque lo auténticamenmte literario hubiera sido dejar todas las respuestas abiertas, sin cerrar. La coherencia de la incertidumbre hubiera hecho fluir todo con más naturalidad y el autor se hubiera podido centrar en la provocación de sentimientos. Pero a pesar de todo Zara consigue una escenografía tenebrosa que recorre la historia de principio a fin, aunque es un regusto sutil, que es necesario buscar.
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Dulce hogar. Da gusto el poderío con que se escribe la historia; desde la primeras líneas nos metemos en la cabeza de esa carcelaria y la sucesión de acontecimientos nos va llevando, con una inquietante sensación de fatalidad, a lo que en fondo comenzamos a sospechar desde el principio. Va a volver a delinquir, un robo con violencia, y la matarán o volverán a encerrarla. Como un kamikaze abducido por su destino, borracho, a gran velocidad, pensando que va a chocar, que va a chocar. Y choca. Punto final. El ritmo del relato es así de magnífico y las pinceladas psicológicas de la protagonista, cortas, precisas y henchidas de un arte casi quirúrgico. Lo dicho, un alarde de poderío por parte de Escaleno. Un alarde. |
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Las dos orillas. Sin duda nadie merece más la victoria que este relato de El Cubo. Ni un sólo "pero", todo encaja perfectamente, es más que buena literatura, es Literatura con mayúscula, Literatura de verdad. Sin "peros" y con cosas ciertamente destacables; lo primero la utilización de palabras iberoamericanas con una mesura y un sentido de la oportunidad perfecto para no interferir en lo más mínimo en su correcta comprensión. Segundo la descripción psicológica de la protagonista; profunda, certera y esclarecedora, baste para ello mencionar la insoportable sensación de desubicación permanente que padece el emigrante que tal magistralmente se dibuja a su alrededor en Las dos orillas. Y tercero, y sobre todo, un desenlace abrumadoramente bueno, que como todos los desenlaces grandiosos, literariamente hablando, terminan explicándolo todo; se quedó embarazada en el primer año que llegó a España y quería tanto a su padre que no se atrevió a decírselo, ni a volver, ni... la causa de su silencio, que su tanto le reprocha su hermano, fue en el fondo amor. Fue respeto. Quizás mal entendido, pero respeto. Masticado con dolor amargo y frustración durante quince largos años, hasta que la muerte y el tiempo, que terminan simplificándolo todo, el tiempo y la muerte que terminan ridiculizando nuestras "sesudas" razones, pusieron las cosas en su sitio. Ella fue a ver a su padre moribundo y le dijo la verdad. En la otra orilla. Sin más. Reitero mi más sinceras felicitaciones al autor; ha sido un auténtico placer degustar esta auténtica perla narrativa, en esta orilla.
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Piel ajena: COMENTARIOS Y VALORACION: De este relato solo puedo decir dos cosas, respecto a mi apreciación: a) Me comió el coco desde el principio. b) Lo he leído hasta en tres ocasiones, buscando deliberadamente un pequeño lapsus gramatical, un despiste, un error, algo, y no he logrado encontrar nada. Enhorabuena al autor. Me gusta como está escrito, sencillo de leer, claro y muy contundente. Todo marchaba perfecto hasta que llegó la letra cursiva del final y… ahí me perdí completamente. Necesito explicación y lo siento, pues me gustaba mucho. Referente al tema, entiendo que el “volver” debe estar inmerso entre esa letra cursiva del final, pero no lo encuentro. Literariamente hablando me parece muy buena narrativa y atrapa fácilmente al lector. Valoración: 7 aunque me siento incómodo con mi valoración, pues me parece que el fallo es mío, no del autor, pero es lo que pienso cuando lo leo. Las dos orillas: COMENTARIOS Y VALORACION: En mi opinión, otro muy buen relato, en este caso con su toque sensiblero y sentimentaloide al final, pero que a mí me ha gustado tanto (debe ser por mi edad). Bastante bien cuidado y absolutamente dentro del tema. Me gusta como al comienzo el autor le da ese toque colombiano a la forma de expresarse de María, la “negrita chocoana, un toque de originalidad que de haberlo mantenido en la conversación con sus hermanos yo le hubiese dado el diez. Narrativamente hablando creo que está bien escrito, aunque algo de parafernalia le sobra. La forma de esconder el desenlace final no ha sido lo más brillante, pues desde “la vergüenza y las pocas ganas de dar explicaciones.” Supe que había un hijo por medio; eso le quitó ese punto del 10. Narrativamente muy bien escrito y manteniendo las partes del relato perfectamente definidas. Mi valoración: 9 VOLVER COMO MENCIÓN SIMPLEMENTE CIRCUNSTANCIAL: COMENTARIOS Y VALORACION: Reconozco que a mí, esto de la literatura porno no me va y, si además de porno es sadomasoquista aun menos, pero entiendo que debo estar abierto a todos los temas, aunque no puedo evitar ser un poco anticuado. Pienso que mi valoración es más por mi culpa que por el relato en sí, pero soy quien lo tiene que valorar. Pienso que, independientemente del tema propuesto, este relato carece bastante de atractivo literario; se puede leer de corrido, pero sin despertar interés alguno, ni en lo que se narra, ni en lo que se trama. Se aplica al tema correctamente. Narrativamente hablando creo que el autor debería haberlo releído dos veces, pues comete algunas distracciones gramaticales o faltas de interés en la calidad de su narrativa. “atlético. Si” “Junto los labios” “Y se quedó así, parado” “puso amabas manos” “Legaron al piso” “Ana esta hablando” Estas son algunas demostraciones de una cierta despreocupación del autor por la calidad de su narrativa. En: “Y se quedó así, parado” entiendo que es error etimológico, ya que en realidad se quedó quieto. El resto son despreocupaciones. Antes de valorarlo lo he pensado bastante, pues me parecía que exageraba mucho mi valoración negativa, pero al final pensé que hacerlo de otra forma era engañarme a mí y al autor. Valoración: No puedo darle más de 2. |
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Comentando comentarios: A ElCubo: Gracias, amigo, pues escasez imaginativa es exactamente lo que sentí al intentar escribir un relato sobre “Volver”. Luego, leí el foro y mi escasez imaginativa se iluminó con la idea que dejé escrita. Es mi nivel y espero mejorarlo. Gracias. A Salazar: Tu comentario me deja perplejo, amigo. Nunca, repito, nunca nadie le había dado tanto valor a un relato mío y, cuando me he leído, después de leer tu comentario, creo que sigo pensando lo mismo. Pero solo por el hecho de que a ti te lo arezca ya me merece la pena haberlo escrito. El final, como le digo a ElCubo, da muestras reales de mi escasez imaginativa, pero, hijo, Salazar, el resto del relato me lo has valorado tan alto que tu comentario lo he copipegado al final del relato y lo he guardado en mi archivo de “joyas literarias” Que te conste que es la única mía que hay en ese archivo. Gracias de nuevo por tu comentario. A Raitan: Te explicaré un poco lo que he pretendido con mi relato, amigo. Como ya comenté cuando hablábamos de reabrir el concurso, siempre he pensado que el mal del concurso está en el interés tan grande que todos ponemos por una buena valoración y entrar en el foro de los “Premiados”, foro al que jamás he entrado. Pues eso, es mi crítica a esa idea, intentando darle valor a otras partes del concurso, como son las críticas literarias. Pero veo que mi intención se quedó demasiado profunda. No importa… iré aprendiendo, aún soy joven, pues todavía no he cumplido los setenta y un años. Je, je. Seguimos |
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LA VIDA ES SORPRENDENTE. El relato es amable y entrañable. Un cuento dedicado a los concursantes que arranca una plácida sonrisa. Esto me lleva a pensar que, fuera del contexto del concurso (o mejor dicho, taller), tal vez el relato perdería mucho en su conexión con el lector. Está bien presentado y estructurado, en la ortografía no he visto más fallos que un par de tildes descuidadas y la adaptación al tema propuesto es impecable. Sólo me han llamado la atención un par de párrafos a los que creo que les hace falta un repaso: “Cada vez que lo pensaba no podía evitar (¿qué no puede evitar? Imagino que “que las lágrimas y la desilusión le inundaran -que no “inundaban”- el alma”, pero ¿qué pinta ese “cómo”?) cómo las lágrimas y la desilusión le inundaban el alma. Aquel regalo que sus compañeros, desconocedores e inconscientes, le habían hecho, abandonando poco a poco el concurso, justo cuando cumplía veinte y siete años (¿no es veintisiete o se admiten las dos formas?) y terminaba su carrera, y el Máster Universitario UGR recién estrenado en el bolsillo, le dejó hundido.” (¿le dejó hundido el regalo? No, lo que le hunde es el abandono, pero no es eso lo que se dice) “En un serio despacho le esperaba alguien cuyo nombre ni recordaba, dado su estado de nerviosismo.” (mejor que no recordar el nombre, que por lógica se aprendería en cuanto empezara a trabajar, creo que se tendría que haber dicho que en ese momento no lo retuvo en su memoria, o que no le prestó atención o que ni siquiera lo escuchó, porque dicho así parece que sigue sin recordarlo) También hay una falta de racord con el nombre de la empresa: Editorial Universo/ Ediciones Universal. Fuera de estas cositas, en el terreno formal, el relato no tiene mayores inconvenientes, es muy correcto. Pero no todo es la forma, también cuenta (al menos para mí) cómo me engancha un relato, dónde me lleva, qué me dice. Y en este aspecto, sigo pensando que, fuera del entorno en el que nos encontramos, el relato se me quedaría corto. No encuentro un conflicto lo suficientemente explotado como para despertarme sentimientos; y había una buena veta con la decepción del escritor frustrado y convertido en crítico, pero en la lectura no ha supuesto un problema, sino una salida, una solución satisfactoria sin necesidad de superar un obstáculo. (6) |
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DULCE HOGAR. Escribir en segunda persona es complicado y muy agradecido cuando sale bien. Es complicado porque se corre el riesgo de que el lector se sienta obligado, a regañadientes, a identificarse con un personaje con el que no tiene nada en común y, muy agradecido cuando sale bien porque conseguir que el lector se sienta cómodo en esa situación supone un éxito seguro. El relato en general es muy bueno, pero cuando he terminado de leerlo me he quedado con una sensación de “algo falla” que me ha dado mucho coraje. Después de una segunda lectura he averiguado lo que era: ¿dónde está la protagonista en el comienzo del relato? En un coche, pero ¿en cuál? Conduce ella, luego no es el coche de la policía en el que la llevan detenida, tiene que ser el Volvo o el Audi y, puesto que “el puto cacharro no da más de sí”, me inclino por el Audi. Por tanto, el relato no comienza mostrando el principio de la historia (cuando sale de la cárcel) ni mostrando el final (cuando la detienen), tampoco en el punto de inflexión que hace que los acontecimientos se precipiten (cuando roba el Volvo) sino en un punto intermedio que, en principio, solo es una escena de tránsito. La apuesta es arriesgada porque, empezando así, el esfuerzo que hay que hacer para que la historia quede “redonda” es mucho mayor que cuando se cuenta algo de forma lineal. Y la historia se entiende y se sigue sin dificultad, pero… le falta “redondeo” porque el inicio nos desubica demasiado. Le sugeriría al autor/a que hiciera una prueba, trasladar el párrafo que comienza “Tras las primeras de noches de alcohol y algo de coca…” justo al inicio del relato manteniendo el resto tal y como está. Así la escena de transición es completa y el lector tiene la información necesaria para comprender que el relato comienza en un paréntesis que se produce dentro de toda la historia. Me explico muy mal, pero espero que se me entienda. Pasando ahora a otros temas, el relato, además de por bien escrito, cautiva por la historia que nos cuenta: la necesidad de la protagonista de seguir siendo prisionera, el síndrome de Estocolmo como opción de modo de vida. Un relato muy interesante y bien elaborado. (7) |
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Me da un poco de vergüenza dejar mis comentarios después del “nivelón” que estoy viendo. Quería decir además, que mis apreciaciones son del todo subjetivas. Decir además, que incluso la puntuación de cada relato ha dependido realmente del resto de las historias que han participado y que esta edición, para mi, ha superado el aprobado. La vida es sorprendente. El tema de este relato es el que menos me ha motivado, tal vez por estar tan circunscrito a bubok, sus foros y sus foreros. La forma de contar la historia resulta un poco plana y no ayuda a engancharse a la misma. Por otro lado pienso que está correctamente escrita y esto cada vez es algo menos fácil de encontrar. Pegando por encima de su peso. El tema de este relato, sin embargo, es el que más me ha gustado, además de la forma de tratarlo, con esa mezcla de recuerdos, conversaciones, pasadas y presentes, con esa especie de argot técnico y un lenguaje directo. Lo que no me ha gustado, además de las repeticiones en tan poco texto (el título, las jaulas, el “perro andaluz debaser”) es que el relato tal y como está planteado no es algo que se está contando a otra persona, como se da a entender en las dos últimas frases. Piel ajena. Impecable. Buena historia, buen ritmo narrativo, buena técnica... No me encaja el final y no se muy bien por qué: demasiado cerrado, demasiado descriptivo, demasiado “increíble”, no sé (pero que conste, que tampoco sabría como acabarlo mejor). El encargo. El relato tiene interés. La historia está bien, pero me da la sensación de que sobra buena parte de la descripción de ese limbo en el que se desarrolla el nudo central. Como ya han comentado algunas personas, también sobrarían algunos personajes que tan sólo se mencionan. ¿Y esa certeza de que el padre estaba muerto? ¿No estaba “oficialmente” desaparecido? Volver como mención simplemente circunstancial. ¿De verdad un sumiso se puede transformar en amo sólo de la rabia? Yo creo que a estos dos les iba mejor buscándose a un “amo cabrón” que compartir... Me parece que el relato está poco trabajado (errores tipográficos, ortográficos, de forma) y esto hace que lo explícito de las descripciones pierda contundencia. Me ha hecho gracia lo de la “visión de esas diosas que señorearon el planeta antes de que se inventara la historia”, porque a mí me ha venido a la cabeza una de esas venus “perigordienses” de los libros del instituto... Estoy convencida de que el autor puede hacerlo muuuucho mejor. Por cierto, a mí si me ha gustado “la trampa” final. Y nos dieron las diez, y las once y las doce... Me parece que está bien escrito, pero lo ya dicho, choca bastante la buena acogida del hijo a un padre egoísta y aprovechado. Además, resulta un poco repetitivo el relato de las decepciones que el tipo se lleva en su recorrido por la ciudad. Las dos orillas. Historia emotiva, pero sin “ñoñerías” y narrada de forma exquisita, incluidos los tipismos del lenguaje de la otra orilla. ¿Por qué no ha sido un 10? Porque no soy capaz de ver la justificación�que se pretende�a esa larga ausencia de la protagonista. |
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Comentando comentarios: A Lasacra: Chapeau, querida amiga, un comentario tuyo siempre merece el esfuerzo de escribir un relato. ¡Oído cocina! Tan de moda en estos tiempos. Todo apuntado y preparado para rectificar. ¿Aprenderé algún día? ¡Cachis! Bueno, veo que esta primera edición a vuelto con mucha buena voluntad; esperemos que dure. Gracias de nuevo. A Escaleno: Gracias por tus comentarios, aunque en este caso me aporte menos. No debes preocuparte por el nivel cualitativo de los comentarios que aquí se hacen. Precisamente ese es el objetivo: Unos con conocimientos y capacidad natural para saber desmenuzar una narrativa,van enseñándonos a los demás a escribir y a comentar. Con el tiempo seguirán existiendo los mismos desniveles literarios y críticos, pero los menos afortunados dejaremos de decir tonterías para hacer críticas que ayuden a los demás y los menos seguirán marcándonos el camino. Gracias de nuevo.
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No sé si los demás podéis leer esto, pero yo llevo dos días sin poder leer en este hilo nada subido después del comentario que hizo Zara del relato de Rau. Ni siquiera los dos comentarios subidos por mí. He notificado el fallo a bubok y me han respondido que hasta después de semana santa no se pondrán con ello. Así que yo también me esperaré y para entonces subiré el comentario de los dos relatos que me faltan: el ganador y el que más me gustó. |
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PEGANDO POR ENCIMA DE SU PESO. Un relato complejo. Es complejo en la forma. Mezcla narración (una narración casi cinematográfica, tipo guion, escueta y telegráfica pero con los suficientes toques literarios como para “gustarse”)� con pensamientos que aportan mucha información, consiguiendo así un juego entre lo subjetivo y lo objetivo muy atractivo. También mezcla tiempos sin llegar a saberse casi en ningún momento cuál es el presente; esto, fuera de confundir� (están muy logrados los cambios y no entorpecen el seguimiento de la historia), consigue que cada escena presentada adquiera la categoría de principal; cada momento, en su momento, tuvo/tiene/tendrá un carácter decisivo en la vida del protagonista. Y muy bien usadas las onopatopeyas. También es complejo en el fondo. Se trata de un relato que nos cuenta una historia trivial (un boxeador con problemas de tipo maníaco-depresivos decide volver a pelear para conseguir un dinero extra) pero que encierra la evolución, hasta la salvación, la vuelta a la vida, de su protagonista. El título ya nos dice más de lo que expresa literalmente: pelear por encima de su peso supone aspirar a más de lo que puede alcanzar, que tal vez sea lo que ha estado haciendo el protagonista durante toda su trayectoria anterior. La pregunta del médico sobre si sigue el tratamiento es reveladora, también lo es la reacción de Josué. Resulta evidente que Josué no suele seguir el tratamiento como debiera, cree que puede vivir sin él, que no lo necesita o que le merma facultades, y está dispuesto a defender (atacando) su creencia. Pelea por encima de su peso. Me ha gustado la sencillez y brevedad con la que se muestra el “clic” que consigue que Josué tome un camino distinto al que ha seguido hasta ese momento: “Josué decide bajar la guardia; aún (yo diría que este “aun” es sin tilde, “aún” es sinónimo de “todavía”, “aun” de “aunque” o “hasta”) medicado, sigue siendo rápido. ¡Paf! Noqueado a la primera.” Ya está. Sigue siendo rápido y sin embargo le noquean en cuanto baja la guardia. Toca fondo, alcanza el conocimiento de sus propios límites y aprende a vivir con ellos superándose de una forma coherente y no agresiva como lo ha estado intentando hacer hasta ese momento. Claro, que todo esto es la película que yo me he montado al leer el relato y a lo mejor no tiene nada que ver con la intención comunicativa del autor/autora. Pero si esto es lo que me llega y me gusta, me quedo con ello y lo considero un logro del autor. (9) |
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LAS DOS ORILLAS. Es bonito. Un relato sencillo que nos habla de cosas sencillas. Sencillo porque no se ha buscado romper de ninguna forma y se ha confiado (con buen criterio) en que la propia historia y la forma correcta y hermosa de contarla atrape al lector. Y nos habla de esas cosas sencillas que, por prejuicios, nos empeñamos en complicar. Para la protagonista el conflicto principal es su maternidad (se da por supuesto que es una maternidad fuera del matrimonio y de la “correcta moral”) y, sin embargo, el conflicto real es el hecho de que no ha regresado junto a su familia cuando ésta la necesitaba (que en realidad es siempre). Muy conseguidos los diálogos: reales y creíbles. Y bien definidos los personajes, cada uno tiene su propia personalidad que se refleja en sus actos y en sus palabras. (8) |
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Bueno, pues... gracias, de verdad. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, no sólo a mi relato, sino también a los demás. En respuesta a Incongruente, que no entendía las cursivas finales, le cuento: En el relato se cuentan dos historias, en realidad una, pero dividida en dos siendo la líinea divisoria el momento del accidente. En la primera, una mujer conduce y se estampa contra un camión (esta parte, que es la inicial está en cursiva también), en ese momento esa historia hace un paréntesis y comienza la segunda, una mujer está en un hospital con amnesia y está tratando de averiguar quién es, cree reconocerse, pero la evidencia le dice que ésa en la que se reconoce no es ella. Entonces se cierra la primera historia (por eso vuelvo a la cursiva) contando lo que ha pasado tras el accidente. Se supone que así consigo redondear la historia completa. Pero es un suponer. Y sobre la adapatación al tema, creo que entra en tema por dos razones: la protagonista "vuelve a nacer" (es una expresión hecha que se usa cuando alguien ha estado a punto de morir, pero no deja de ser una "vuelta") y la protagonista literalmente regresa (vuelve) a la vida después de muerta ocupando el cuerpo de otra persona. Me ha gustado leer los comentarios a los demás relatos y comprobar lo diferentes que somos leyendo, por ejemplo las onomatopeyas del relato de Rau que a Salazar le frenan la lectura, a mí me han servido para darle vida al relato. Es lo bueno que tiene la Literatura, que no es una ciencia exacta, que hay tantas lecturas como lectores, que todas son correctas y que todas aportan algo valioso. |