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romi
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Noche de luna clara

23 de Enero de 2014 a las 11:30

Bubok

NOCHE DE LUNA CLARA

 

En su sueño, el joven se vio por el río Darro, al otro lado de la colina del Generalife y algo más debajo de Jesús del Valle. Dos ríos se juntaban por este espacio y el del centro, el que parecía principal, bajaba lleno de aguas claras y serenas. Se vio subiendo por una de las sendas, cruzó la corriente del río más ancho y luego atravesó el valle. Por donde el río principal ofrecía un pequeño vado, cruzó también este valle y buscó la sendilla que subía a lo más alto del montículo.

 

Estaba oscureciendo pero no sentía miedo. Quería llegar a los más alto del monte para desde ahí, es más fantástico mirador que hay sobre el río Darro, colina de Generalife y torres y murallas de la Alhambra, observar este espectáculo. Iba solo y no temía que la noche se le echara encima. Pero aligeró sus pasos y, cuando oscurecía, llegaba a los más altos del montículo. Durante un rato estuvo buscando el sitio desde donde dominar más panorama hacia toda la cuenca del río, colina de la Alhambra y Vega al fondo de Granada. Cuando la luna asomaba por lo más alto de Sierra Nevada, encontró el punto exacto en el fantástico mirador en lo más elevado de cerrillo. Se dijo: “Aquí me voy a quedar toda la noche para gozar de estos rincones y iluminados por la luz de la luna. Y si tenga suerte, porque el cielo lo quiera, a lo mejor encuentro y veo lo que estoy buscando”.

 

               Era final de primavera, no hacía frío ninguno y sí el airecillo que subida del río, pasaba cargado de aromas a flores de naranjos, jazmines y melias. Y estaba él sentado casi al borde del mirador natural en lo más alto del cerrillo, cuando sintió algunos ruidos. Miró para su derecha, un poco al lado del gran valle en el río principal y los vio. Primero como un rebaño de cabras que, iluminado por la luz de la luna parecían figuras de viento y por eso casi transparente. Avanzaron los animales hacia el otro lado del río chico y enseguida vio la figura de un gran caballo. También transparente y como alejándose hacia el Generalife. Miró para las aguas del río y como manando del viento al tiempo que se fundía con las aguas azules verdes, vio la figura de una joven. Llevaba en sus brazos a un niño que acariciaba dulcemente decía:

- Voy al encuentro del hombre que sueño para que me dé su mano y me salve. Tú acurrúcate en mí y no tengas miedo.

 

               Quiso bajar del cerrillo y salirle al paso para ayudarle porque creía que lo necesitaba pero en ese momento despertó. Durante unos segundos continuó en la cama recordando el sueño y luego se levantó. Caminó por las calles del barrio y cuando se encontró con el anciano sabio, le contó el sueño que acababa de tener. Y el sabio, después de escucharlo le dijo:

- Lo que has soñado es cierto aunque por aquí nunca lo haya visto nadie.

- Pero mis amigos siempre dicen que los sueños son fantasías irracionales.           

- Los sueños siempre son pequeños adelantos de un mundo nuevo que por ahora desconocemos pero que existe realmente. Un día todos los humanos y desde todos los tiempos, nos encontraremos vivos y caminando por estos fantásticos mundos de los sueños. La Alhambra, Sierra Nevada como coronando, la luz que sobre Granada cada día se derrama, las aguas de este río Darro y el azul de los cielos que por aquí muchos días vemos, son pequeños reflejos de este mundo de sueños que te digo. 

 

 

 

   
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