El Bucle Entre Sombras y Alas
En la noche más oscura y sin camino,
brilla la luz que marca el destino.
No existe el miedo ni existe el olvido,
si el corazón se mantiene unido.
Lazos de sangre, el pilar de todo,
la fuerza viva que me da su apoyo.
Nuestra guía fiel desde el más allá,
el faro eterno que nunca se va.
En el firmamento brillan sus huellas,
como la más hermosa de las estrellas.
Un alma pura que siempre amaré,
un ángel bueno al que jamás olvidaré.
Su luz infinita cuida de mí,
desde el primer día en que le vi.
Amor eterno que nunca tiene fin,
el abrazo puro de mi alma gemela,
la estrella más brillante que mi cielo vela.
Es el faro eterno que me hace el bien:
la memoria viva de
El NIÑO DE JAÉN.