Mi nombre es María Cruz Herreros Morote, tengo 29 años, soy farmacéutica y nací en Albacete, una tierra a la que siempre me sentiré profundamente unida y que forma parte de mis raíces y de la persona que soy hoy.
Tuve la suerte de disfrutar de una infancia muy feliz, rodeada de cariño, valores y personas que me enseñaron la importancia de la empatía, la generosidad y el respeto hacia los demás. Desde que era pequeña, siempre tuve claro que quería dedicar mi vida a una profesión que me permitiera ayudar a las personas, contribuir a su bienestar y aportar, aunque fuera con pequeños gestos, algo positivo a sus vidas.
Con el paso de los años, encontré en la Farmacia la oportunidad de convertir aquella vocación en mi profesión. Para mí, ser farmacéutica significa mucho más que conocer medicamentos o tratamientos; significa escuchar, acompañar, comprender y estar cerca de quienes necesitan orientación, apoyo o simplemente una palabra de tranquilidad. Creo firmemente que los profesionales sanitarios tenemos una gran responsabilidad, no solo en el cuidado de la salud, sino también en la educación y la prevención.
El cáncer de mama es un tema que siempre ha despertado en mí un especial interés, tanto desde el punto de vista científico como humano. Afortunadamente, no he tenido que vivir de cerca esta enfermedad en mi entorno más próximo, pero soy plenamente consciente de cómo puede transformar la vida de quienes la padecen y de sus familias.
Esta sensibilidad, unida a mi curiosidad científica, me llevó a profundizar en el estudio de la acrilamida y su posible influencia en el desarrollo del cáncer de mama. Mi intención con este trabajo no es únicamente compartir conocimientos, sino también acercar la información científica a aquellas personas que quizá nunca hayan tenido acceso a ella, utilizando un lenguaje comprensible y fomentando la importancia de la prevención y los hábitos saludables.
Me gustaría que este proyecto fuera una pequeña aportación a la sociedad y un reflejo de aquello que me impulsó a elegir mi profesión: la ilusión de cuidar, informar y ayudar a los demás.
Porque siempre he creído que el conocimiento adquiere su verdadero valor cuando se comparte y se pone al servicio de las personas.