Nací en Mendoza, Argentina. Crecí en una casa de campo rodeado de nada más que la montaña de Los Andes, mi familia y muchos animales. A la edad de dieciocho años me mudé a Madrid para estudiar interpretación y me transformé en un bicho de ciudad, rodeado de pavimento y luces artificiales. Entre el barullo, floreció mi pasión por el arte y todas sus ramas. Siempre me he atrevido a generar algo, tanto si es un poema como si es una escultura, o una canción o incluso un cortometraje. En ese remolino artístico, encontré que la poesía se volvió un medio para hablar conmigo mismo sobre mis intimidades. Pero eventualmente se volvió la forma más clara y sincera que tengo para expresarme. Para mí, contar lo que vivo y lo que siento a través de metáforas o símbolos parece ser más fácil que explicarme de manera literal y cotidiana. Apenas tengo veinticinco años pero aún así siento que lo que tengo para decir, o escribir, vale la pena leerlo. Hoy en día me siento feliz y agradecido por atreverme a compartirlo.